Translate

martes, 18 de febrero de 2020

LA GUARDIA CIVIL EN SAN ROQUE (II). PRIMERA FASE DE ORGANIZACIÓN Y DESPLIEGUE (1844-1845).

CLXXV Aniversario Cartilla Guardia Civil (1845-2020).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 10, el 17 de febrero de 2020.

El original contiene una fotografía en blanco y negro.


El 8 de enero de 1845 el jefe superior político de la provincia era Manuel Lassala Solera. Desde el primer momento del despliegue de la Guardia Civil tuvo una acertada visión sobre la necesidad de la misma, dándole todo su apoyo y poniéndola en valor ante la sociedad gaditana y el resto de instituciones civiles y militares. 
Se trata de un personaje que daría para una interesante y extensa biografía. En ese momento encarnaba la máxima representación civil del gobierno de la nación en Cádiz. Podría decirse que su figura en cuanto a “auctoritas” y “potestas” era similar a la de los no tan lejanos gobernadores civiles y con mucha más que los actuales subdelegados del gobierno, habida cuenta que en aquellos tiempos no existía la administración autonómica y por lo tanto no se había transferido competencia alguna.
Nacido en Barcelona en 1801 había ingresado como cadete de Infantería a los nueve años de edad, pasando con el tiempo a formar parte de la Guardia Real de Fernando VII. Ello no le impidió participar en la Primera Guerra Carlista a favor del pretendiente Don Carlos, pero a su finalización, en 1839, reconoció la soberanía de la reina Isabel II, a la que sirvió desde entonces con absoluta lealtad.
Llegó a Cádiz procedente de Alicante, en cuya provincia había estado desempeñando como coronel de Infantería y brigadier, el cargo de comandante general y subinspector de la Milicia Nacional. En mayo de 1844, mes fundacional de la Guardia Civil, fue nombrado jefe político de nuestra provincia, por lo que dejó temporalmente de prestar servicio activo en el Ejército y pasó a depender del ministerio de Gobernación.
Dos años más tarde, en agosto de 1846, fue nombrado jefe superior político de la provincia de Barcelona. Diez años después regresó a Cádiz, reincorporado nuevamente a la carrera militar y ostentando el empleo de mariscal de campo. Había sido nombrado en noviembre de 1856 gobernador militar de la plaza y provincia de Cádiz. Desempeñó dicho cargo hasta julio del año siguiente en que se le confirió el mando de la capitanía general de Andalucía, con residencia en Sevilla.
El mentado 8 de enero de 1845, jornada anterior al inicio de los primeros servicios que comenzó a prestar la compañía gaditana de la Guardia Civil, llegada el mes anterior, dirigió un escrito a los alcaldes de las poblaciones en las que se iban a instalar las primeras casas-cuarteles del benemérito Instituto, así como en aquellas localidades en las que empezarían a ejercer su vigilancia. 
Dicho escrito tuvo gran difusión, ya que no sólo fue publicado en el boletín oficial de la provincia y en la prensa local, sino incluso también en la Gaceta de Madrid, antecesora histórica del actual boletín oficial del estado.
En su texto destacaba que: “La Guardia Civil es el brazo de protección y seguridad que el Gobierno ofrece al hombre honrado, y lo es de persecución y de temor para el delincuente y de mal vivir. El esmero con que se ha atendido al personal del Cuerpo, y los servicios que ya ha prestado en algunas provincias, aseguran llenará cumplidamente la intención paternal que S.M. se ha propuesto al dignarse mandar su creación en beneficio de la pública seguridad”.
Al final de dicho escrito detallaba el despliegue territorial de las tres secciones de infantería de la Benemérita por buena parte de la provincia y se refirió también a la sección de caballería en el Campo de Gibraltar.
Concretamente lo fue al exponer que la 3ª Sección se instalaría en la localidad de Medina Sidonia, vigilando especialmente los pinares de Chiclana de la Frontera, y extendiéndose hacia los términos municipales de Conil de la Frontera y Vejer de la Frontera. 
A dicha unidad se le encomendaba que debía de estar “en comunicación con la fuerza de caballería del mismo Cuerpo”, situada en Algeciras y la 2ª Sección. Ésta última había sido ubicada en Jerez de la Frontera y se le había asignado velar principalmente por la seguridad del “camino principal” que se dirigía a Sevilla, debiendo recorrer constantemente los caminos hacia Arcos de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y Puerto de Santa María. 
La razón de que se hiciera sólo una mera referencia a la presencia de esa 4ª sección, la de caballería, cuya demarcación encomendada era el Campo de Gibraltar con residencia (supuesta e inicialmente) en Algeciras, se debió muy probablemente a que entonces, el jefe político de la provincia tenía limitada su jurisdicción en esa zona en beneficio del comandante general. 
No hay que olvidar la supremacía en dicha época de los intereses militares en dicho territorio con numerosas unidades del Ejército desplegadas allí, motivado todo ello por los sucesivos conflictos bélicos mantenidos anteriormente contra la presencia colonial británica en el Peñón de Gibraltar. 
A este respecto hay que significar que entonces, tal y como recoge Pascual Madoz en su “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar” -edición de 1846/1850- la provincia de Cádiz contaba con dos comandancias generales del Ejército que dependían directamente de la Capitanía General de Sevilla. Una para el Campo de Gibraltar, con residencia en Algeciras, a la que correspondían los términos municipales de Algeciras, Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios, San Roque y Tarifa, mientras que la otra, con cabecera en la capital gaditana, tenía por jurisdicción el resto de la provincia. 
Si bien el comandante general del Campo de Gibraltar no tenía todavía competencia expresa en materia de orden público como tampoco de persecución del fraude y contrabando, lo que sí tendría años después, se trataba de la máxima autoridad gubernamental en un territorio que tenía unas circunstancias diferentes del resto de la provincia y de toda la nación.
No obstante lo anterior, y sin perjuicio de lo que pudiera ordenar el comandante general dentro de sus atribuciones, la sección de caballería de la Guardia Civil en el Campo de Gibraltar formaba parte de la compañía de dicho Cuerpo desplegada en la provincia de Cádiz, junto a las otras tres secciones de infantería, y bajo las órdenes directas de su primer capitán, José María de Cisneros Lanuza.
Inicialmente estaba previsto establecer en una primera fase de despliegue, un único acuartelamiento del Cuerpo en el Campo de Gibraltar, concretamente en Algeciras, al objeto de prestar desde alli servicio en otros puntos de la zona e ir creando nuevos puestos tan pronto fuera posible. 
Sin embargo, su vasta extensión, su complejidad orográfica y la existencia de dos partidos judiciales, que conforme al real decreto de 21 de abril de 1834, tenían su cabecera en Algeciras (términos municipales de Algeciras, Ceuta con Alhucemas, Melilla y Vélez de la Gomera así como Tarifa) y San Roque (términos municipales de Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios y San Roque), motivaron finalmente que en esta última localidad se ubicara, por ser más beneficiosa para la dirección, impulso y vigilancia del servicio, el mando de esa sección de caballería, ostentado por el alférez Juan Morillas de Casas. 


sábado, 15 de febrero de 2020

LA GUARDIA CIVIL EN SAN ROQUE (I). LOS ORÍGENES HISTÓRICOS.

CLXXV Aniversario Cartilla Guardia Civil (1845-2020).
Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 10, el 10 de febrero de 2020.

El original contiene una fotografía en blanco y negro.

A lo largo del año 2019 se ha venido conmemorando el CLXXV aniversario de la fundación del benemérito y militar Cuerpo de la Guardia Civil, del que fue su organizador el II duque de Ahumada y V marqués de las Amarillas, mariscal de campo Francisco Javier Girón Ezpeleta. También fue su primer inspector general habiendo sido nombrado por real decreto de 1º de septiembre de 1844, en atención al celo e inteligencia con que había llevado a cabo dicha organización.
Este año 2020 la efeméride a celebrar es la del CLXXV aniversario de la aprobación, por real orden de 20 de diciembre de 1845, de la “Cartilla del Guardia Civil”. El coronel Eugenio de la Iglesia Carnicero, uno de los más eruditos escritores que tenía el Cuerpo a finales del siglo XIX, la bautizó muy acertadamente como el catecismo del guardia civil.
Hasta dicha fecha la Guardia Civil había visto aprobado en primer lugar, por real decreto de 9 de octubre de 1845, dimanante del ministerio de Gobernación, su “Reglamento de Servicio”. En su artículo 1º, al ser entonces el único cuerpo policial de ámbito estatal existente, se establecía que tenía por objeto fundamental la conservación del orden público, la protección de las personas y las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones, así como el auxilio que reclamase la ejecución de las leyes.
Seis días después, también había visto aprobar mediante otro real decreto, esta vez del ministerio de la Guerra, su “Reglamento Militar”. Si bien le eran de aplicación a la Guardia Civil, las Ordenanzas Generales del Ejército entonces vigentes, se hacía necesario establecer algunas reglas especiales y particulares dada su singular idiosincrasia.
Dicha “Cartilla” había sido redactada por el propio duque de Ahumada. Según  parece ser lo fue en buena parte durante sus estancias en la hacienda familiar de “El Rosalejo”, sita en el término municipal gaditano de Villamartín. Ya el 16 de enero de 1845 había anticipado los principios morales que se recogían en aquella, en una interesantísima circular dirigida a los jefes de Tercio del benemérito Instituto.
Tras elaborar un primer texto y elevarlo para su aprobación fue devuelto por real orden de 26 de octubre siguiente, al objeto de que se efectuaran algunas modificaciones. Una vez cumplimentado lo ordenado, el duque de Ahumada volvió a elevarlo el 13 de diciembre para su aprobación por la reina Isabel II, “si así fuere de su real agrado”, lo cual obtuvo una semana después mediante la correspondiente real orden. 
Dicha “Cartilla” comenzaba en su capítulo primero con las “Prevenciones generales para la obligación del Guardia Civil”, que estaba destinado a “formar la moral del Cuerpo”, compuesto a su vez por 35 artículos, que desde el primero de ellos denotaba claramente el credo del nuevo Cuerpo: “El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”. De hecho, la impronta de ese articulado fue tal, que transcurridos 175 años, sigue teniendo plena vigencia moral entre quienes forman parte de sus filas. 
Es por todo ello, que con motivo de celebrar tan importante efeméride, se inicia  con este primer capítulo un recorrido histórico sobre la presencia del benemérito Instituto en los otros siete municipios de la Comarca, continuando el realizado durante el año pasado en La Línea de la Concepción.
Comienza esta nueva entrega con el de San Roque, cuyo ayuntamiento presidido por el alcalde Juan Carlos Ruiz Boix, concedió el pasado 30 de mayo la medalla de oro de la ciudad a la Guardia Civil con motivo del CLXXV aniversario de su fundación y presencia en dicho término municipal. Lamentablemente la alegría del otorgamiento de tan importante galardón quedó truncada al producirse esa misma tarde, a escasos kilómetros, el fallecimiento en acto de servicio del guardia civil Fermín Cabezas González, perteneciente al destacamento de Tráfico de Algeciras, cuando intentaba detener un vehículo dado a la fuga cargado de droga.
Retrocediendo en el tiempo para llegar a los primeros pasos del benemérito Instituto en San Roque hay que empezar recordando que mediante real orden de 25 de noviembre de 1844, dimanante del ministerio de Gobernación, se procedió a la distribución del personal en los diferentes Tercios, “para que marche a cada Provincia la fuerza que en aquella le está asignada”. Según el cuadro que se adjuntaba, el Tercer Tercio, con cabecera en Sevilla, comprendía las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla, estando compuesto por tres compañías de infantería y un escuadrón de caballería, con un total de un jefe, 21 oficiales y 537 de clases y tropa.
Significar que en el atlas publicado en Madrid en 1845 de la mano de Francisco de Paula Mellado Orejuela, titulado “España geográfica, histórica, estadística y pintoresca”, en el que por cierto ya se citaba la existencia de la Guardia Civil, se exponía que en la provincia de Cádiz, que era de 1ª clase y contaba con 321.104 habitantes, había 41 ciudades y pueblos, siendo San Roque uno de ellos. Estaba dividida en 14 partidos judiciales, incluido el de San Roque, que dependían de la audiencia territorial de Sevilla. Militarmente tenía dos comandancias generales subordinadas a la capitanía general de Sevilla, una para el Campo de Gibraltar y la otra para el resto de la provincia. También era cabecera de una comandancia general de Marina, que comprendía las provincias litorales de Cádiz, Canarias, Huelva, Málaga y Sevilla. 
Una de las tres compañías de infantería citadas, integrada por cuatro secciones, fue inicialmente asignada a la provincia de Cádiz. Sin embargo, antes de que iniciara su despliegue y entrara en servicio se consideró que dicha unidad no estaba adecuadamente dimensionada para actuar en una zona tan compleja como la gaditana. Sobre todo en el Campo de Gibraltar, considerándose más conveniente el empleo de fuerzas de caballería. 
Por tal motivo, el 20 de diciembre siguiente se dictó una nueva real orden. De acuerdo con la misma, se sustituyó en la provincia de Cádiz una de las secciones de infantería, que pasó a incrementar la fuerza de la provincia de Córdoba, por otra de caballería, que a su vez fue detraída de la de Sevilla, donde ya había comenzado a prestar servicio.
Para el mando de los 140 hombres que aproximadamente componían la compañía gaditana se había nombrado por real orden de 17 de septiembre de 1844, dimanante del Ministerio de la Guerra, como primer capitán de la Guardia Civil, al que hasta esa fecha era 2º comandante efectivo de Infantería José María de Cisneros Lanuza, antiguo oficial de artillería y que tenía reconocidos los grados de teniente coronel y coronel. 
Como jefe de la sección de caballería, compuesta por una treintena de efectivos, y que desplegaría rápida y eficazmente en el Campo de Gibraltar, se designó al alférez Juan Morillas Casas, cuya interesantísima biografía militar será objeto de un próximo capítulo. Estableció finalmente su cabecera en San Roque, en vez de la ciudad de Algeciras que era donde inicialmente estaba previsto, permaneciendo al frente de la Guardia Civil en la Comarca durante una década.


sábado, 8 de febrero de 2020

LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (y LI). EPÍLOGO A 175 AÑOS DE SERVICIO.

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 10, el 3 de febrero de 2020.

El original contiene una fotografía en color.

A lo largo de los cincuenta capítulos que han precedido al presente se han ido relatando diversos retazos de la historia del benemérito Instituto de la Guardia Civil vinculada con La Línea de la Concepción. Con ello se ha pretendido alcanzar dos objetivos. El primero era rendir merecida gratitud al Ayuntamiento de la localidad y a toda su población por la concesión el año pasado de la medalla de oro de la ciudad a las unidades ubicadas en la misma, al haberse cumplido el CLXXV aniversario de su fundación en 1844. El segundo era poner en valor el abnegado y meritorio servicio prestado desde entonces por los guardias civiles de todos los tiempos en unas condiciones muy duras que padecieron junto a sus familias.
Hubiera podido escribirse no sólo otros cincuenta capítulos sino muchos centenares más para relatar toda la benemérita y sacrificada historia de este Cuerpo que, veinticinco años antes de que se constituyera el municipio, ya velaba por el orden y la ley en la pedanía sanroqueña de La Línea de Gibraltar. Pero hay que ir dejando paso, después de un intenso año, al resto del Campo de Gibraltar, pues a lo largo de estos 175 años han existido también puestos y casas-cuarteles de la Guardia Civil en los otros siete municipios que conforman hoy día nuestra Comarca. 
De hecho, hoy día, el 93% del Campo de Gibraltar sigue siendo demarcación de seguridad ciudadana del benemérito Instituto así como el 100% de la vigilancia de sus vías interurbanas, sus costas y el mar territorial que le rodea. Tampoco hay que olvidar la protección de la naturaleza que realiza en una Comarca en la que más del 60% de su territorio es espacio natural protegido. 
 También hay que poner en valor, y mucho, muchísimo, el servicio de resguardo fiscal que viene realizando dicho Cuerpo en tres aduanas de tantísima importancia y trascendencia como son las de Algeciras, La Línea y Tarifa. Hasta 1940 dicha competencia fue responsabilidad del también benemérito Instituto de Carabineros, siendo desde entonces asumida por el de la Guardia Civil.
Es por todo ello que gracias a la generosidad de EUROPA SUR y de su director, continuaremos realizando a partir del próximo capítulo un recorrido histórico, por los otros siete municipios del Campo de Gibraltar, del Cuerpo que organizara el duque de Ahumada.
Hace ya 175 años, el boletín oficial de la provincia publicaba el 9 de enero de 1845 una comunicación del “jefe político” de Cádiz (antecesor histórico de la actual figura del subdelegado del gobierno) dirigida a los alcaldes de las localidades donde había comenzado a desplegarse el benemérito Instituto. Dos días después era reproducida también por el periódico gaditano "El Comercio". El máximo representante en la provincia de la administración civil del Estado era Manuel Lassala y en su escrito destacaba una frase que lo resumía todo: "La Guardia Civil es el brazo que el gobierno ofrece al hombre honrado, y lo es de persecución y de temor para el delincuente y de mal vivir".
Y así ha venido siendo desde entonces. La asunción de las competencias del desaparecido Cuerpo de Carabineros al entrar en vigor la ley de 15 de marzo de 1940, obligaría a modificar el artículo 6º de la “Cartilla del Guardia Civil”, que había sido aprobada en real orden de 20 de diciembre de 1845.
El nuevo reglamento para el servicio, aprobado por orden del ministerio de la Gobernación el 14 de mayo de 1943, pasaría a establecer el siguiente texto del artículo 6º: “El Guardia civil será prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza. No debe ser temido sino de los malhechores, ni temible sino de los enemigos del orden y del Fisco”.
Esa última palabra tendría una singular y muy relevante trascendencia para todos los guardias civiles que desde entonces prestaron servicio en La Línea de la Concepción, ya que se convertirían en la punta de lanza de la lucha contra el contrabando y la defraudación de productos procedentes de la colonia británica de Gibraltar.
La ley de 14 de enero de 1929, entonces en vigor, definía perfectamente en su primer artículo el significado de uno y otro concepto. “Se entiende por contrabando la ilícita producción, circulación, comercio o tenencia de géneros o efectos estancados o prohibidos”. “Se entiende por defraudación la fabricación, comercio, tenencia o circulación de los géneros o efectos sometidos a pago de derechos a que se refiere esta ley, cuando fuere con infracción de las disposiciones que aseguran la percepción del impuesto”.  
Pero con el transcurso del tiempo llegaría a La Línea de la Concepción otro grave problema, que además de continuar siendo un delito de contrabando lo sería también contra la salud pública: el narcotráfico. La Guardia Civil volvería a ser nuevamente punta de lanza en su lucha.
Desde finales de los años 60 del siglo XX como fuerza del resguardo fiscal ya se venían realizando en el puerto de Algeciras numerosísimas aprehensiones de droga (grifa), procedente de Marruecos y canalizada a través de Ceuta y Tánger. Eran entonces tiempos donde la droga no llegaba todavía directamente a La Línea por vía marítima sino por vía terrestre desde Algeciras.
El primer servicio realizado del que queda constancia, seguido posteriormente de otros muchos más, fue llevado a cabo el 3 de abril de 1970 por componentes del Grupo Fiscal de La Línea, en el que se intervino a un vecino llamado Rafael la cantidad de 50 cigarrillos de grifa, preparados para su venta, así como 144 gramos de dicha droga a otro individuo llamado Alfredo. 
El primer alijo de droga del que hay constancia que fuera aprehendido por la Guardia Civil en una playa del municipio aconteció el 7 de agosto de 1979 en La Atunara. Fueron detenidos dos vecinos de la localidad llamados Manuel y Jesús que habían recogido en un bote neumático la cantidad de 48 kilos de hachís, valorados en 4.800.000 pesetas. Acababan de descargarlos a su vez de una lancha a motor que se dio a la fuga mar adentro. Detenidos, droga y embarcación fueron puestos a disposición de juzgado de instrucción de San Roque y del tribunal de contrabando de Algeciras. A esta aprehensión le siguieron posteriormente otras muchas más. 
Con el paso del tiempo grupos organizados dedicados al contrabando de tabaco procedente de la colonia británica de Gibraltar se fueron pasando al narcotráfico procedente de Marruecos, empleando embarcaciones de mayor tamaño y cada vez más veloces gracias a motores más potentes. También fue aumentando la cantidad de droga que transportaban llegando a alcanzar y superar incluso la cifra de los tres mil kilos.
Frente a todo ello, frente al contrabando y el narcotráfico, los hombres y mujeres de la Guardia Civil que prestan su servicio en La Línea de la Concepción, tanto de las unidades ubicadas en dicho término municipal como las comisionadas en su refuerzo, siguen luchando ejemplar y meritoriamente, arriesgando incluso sus propias vidas. Llevan velando por el orden y la ley 175 años, y seguirán muchos más.