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martes, 26 de febrero de 2019

LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (III). EL INICIO DE SU FORTALECIMIENTO (1882-1895).

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019). 

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 11, el 25 de febrero de 2019.

El original contiene una fotografía en blanco y negro.

Al inicio de 1882 la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz era mandada por el teniente coronel Simón de Urruela Cervino. Tenía tres compañías de infantería y un escuadrón de caballería, con cabeceras en Chiclana de la Frontera, Algeciras, Villamartín y Jerez de la Frontera, respectivamente.
La de Algeciras era la 9ª Compañía del 4º Tercio de Sevilla, al que pertenecía la comandancia gaditana. Estaba desplegada en el Campo de Gibraltar y su capitán era José Enríquez Patiño. 
Tenía a su cargo las Líneas de San Roque, Tarifa y Alcalá de los Gazules, mandadas respectivamente por los tenientes Andrés Delclós Puntonet y Federico Vinaza Rodríguez así como por el alférez Timoteo Cebadera Gómez.
Respecto a Alcalá hay que significar la singular vinculación que a lo largo del tiempo tuvo con nuestra comarca, ya que desde la real orden de 9 de octubre de 1815 era uno de los términos municipales que integraron durante varias décadas el distrito de la Comandancia General del Campo de Gibraltar.
El puesto de la Guardia Civil de La Línea de la Concepción seguía estando mandado por un sargento y continuaba dependiendo de la línea de San Roque.
La localidad, que llevaba más de una década independiente, había ido creciendo progresivamente tanto en número de habitantes como de edificaciones. 
Ello era fruto en parte del comercio legal que se mantenía con la colonia británica de Gibraltar y de los numerosos trabajadores que acudían diariamente a la misma. Pero también era consecuencia del contrabando, especialmente de tabaco, todo lo cual afectaba de una u otra forma, tanto a la fuerza de Carabineros como de la Guardia Civil allí destacadas.
En relación a todo ello estaban en vigor dos recientes disposiciones de gran interés para el Campo de Gibraltar en general y para La Línea de la Concepción en particular. Se trataban de la real orden de 21 de diciembre de 1877, del ministerio de Hacienda, y el real decreto de 21 de septiembre de 1880, del ministerio de la Gobernación.
En la primera se confería al comandante general del Campo de Gibraltar, en su demarcación, las facultades de delegado del ministerio de Hacienda, sobre los resguardos de mar y tierra, en cuanto a persecución de fraude y contrabando. 
Aunque ello afectaba muy directamente a la nueva Comandancia de Carabineros de Algeciras, creada por reales órdenes de 10 y 28 de enero de 1878, al segregarse de la de Cádiz, tuvo también su repercusión en la Guardia Civil dadas las numerosas aprehensiones de contrabando practicadas en el transcurso de su servicio peculiar. 
En la segunda, se dispuso que el comandante general, como delegado especial del Gobierno, ejercería las facultades que a éste correspondieran en materia de orden público, vigilancia y policía, teniendo a sus inmediatas órdenes las fuerzas de la Guardia Civil y de orden público que existían o se creasen en el territorio de su mando. A tal efecto se creó la “Inspección especial de orden público”.
Ello se debía, según se detallaba en su preámbulo, a que era una zona que ofrecía grandes facilidades al contrabando así como que las comunicaciones frecuentes entre La Línea de la Concepción y Gibraltar  exigían por parte de las autoridades españolas, un celo no interrumpido y una vigilancia constante. 
Se trataba de evitar y reprimir dichos delitos así como mantener cordiales relaciones con las autoridades coloniales británicas, e impedir que causas, muchas veces pequeñas, pudieran dar ocasión a graves conflictos. 
En dicho texto también se reconocía el desarrollo extraordinario que en pocos años había adquirido La Línea de la Concepción, el aumento de propiedades urbanas y rústicas adquiridas por británicos, así como haber fijado su domicilio gran parte de los obreros que se dedicaban en la colonia a las faenas de carga y descarga de carbón mineral. 
Igualmente se mencionaba la frecuencia con que se intentaba burlar la vigilancia fiscal y administrativa por las numerosas personas dedicadas al contrabando y que encontraban en la proximidad de Gibraltar un refugio seguro contra la persecución de las autoridades españolas. 
El contrabando era una cruda y dura realidad cuya actividad no sólo generaba un grave perjuicio a la Hacienda española, sino que daba lugar también a un tipo de delincuencia específica, afectandopor lo tanto a la seguridad pública de la zona.
Para afrontarlo más eficazmente se terminó creando, a imagen y semejanza de la de Algeciras, por reales ordenes de 1º y 31 de agosto de 1889, la Comandancia de Carabineros de Estepona, segregándola de la de Málaga, la cual perduraría su existencia hasta su absorción por la Guardia Civil en 1940. 
Consecuente con ello, por real orden de 7 de noviembre de 1889, se amplió también a esa demarcación, la jurisdicción del comandante general del Campo de Gibraltar, en cuanto a persecución de fraude y contrabando se refiere.
 Gracias a dos obras editadas en 1895 se tienen más datos sobre la Benemérita en La Línea de la Concepción y el decisivo inicio del fortalecimiento de su presencia en esa parte del Campo de Gibraltar, que se sigue manteniendo en la actualidad. 
Se tratan del “Album geográfico de la Guardia Civil”, de los primeros tenientes del Cuerpo llamados Edmundo Seco Shelly, Martín Monterde Caballero y Hermógenes Gutiérrez Martínez, así como del “Nomenclator del mapa ilustrado de España y sus Posesiones para la Guardia Civil”, del comandante de Infantería Modesto Eraso Prados.
La Comandancia de Cádiz seguía formada entonces por 3 compañías y tenía ya 12 líneas y 46 puestos, con una plantilla de 579 efectivos (524 de infantería y 55 de caballería).
En el caso concreto de la 9ª Compañía de Algeciras, estaba compuesta por las Líneas de Tarifa, la Línea de la Concepción y Alcalá de los Gazules, con una plantilla total de 97 hombres, incluidos su capitán y los tres oficiales subalternos. 
De la primera dependían los puestos de Tarifa (9 efectivos), Algeciras (14 efectivos) y Facinas (7 efectivos); de la segunda los puestos de La Línea de la Concepción (10 efectivos), San Roque (10 efectivos), Jimena de la Frontera (8 efectivos), San Pablo de Buceite (4 efectivos), San Martín del Tesorillo (6 efectivos) y Bocaleones (5 efectivos); y de la tercera, los puestos de Alcalá de los Gazules (8 efectivos), Los Barrios (8 efectivos) y Casas del Castaño (4 efectivos).
En dicha estructura orgánica lo más trascendente fue que, tras casi medio siglo de subordinación, el puesto de la Guardia Civil de La Línea de La Concepción había dejado de depender de la línea de San Roque, invertiéndose dicha relación. 
El oficial que mandaba aquella había sido trasladado a La Línea de la Concepción, para ejercer desde allí la jefatura de los seis puestos citados de la Benemérita en la zona, al frente de sus 43 efectivos.
Ello había sido debido a que el importante crecimiento experimentado, y que seguía experimentando, La Línea de la Concepción, había determinado que se ubicara allí el mando de la Guardia Civil, encargado de dirigir, vigilar e impulsar el servicio en esa parte del Campo de Gibraltar.  


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