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domingo, 23 de marzo de 2014

LA VIRGEN DEL PILAR: PATRONA DE LA GUARDIA CIVIL Y DEL ARMA SUBMARINA.



Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el núm. 11 de la Revista "CASA-CUARTEL", correspondiente al bimestre Enero-Febrero 2003, págs. 86-89. 
El original está ilustrado con nueve fotografías en blanco y negro.

Desde que las embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil surcan los mares territoriales de España, todos sabíamos que su excelsa Patrona, la Virgen del Pilar, navegaba a bordo de ellas extendiendo también su manto protector sobre todos los guardias civiles que formaban parte de sus tripulaciones.

Sin embargo lo que puede ser menos conocido es que la Virgen del Pilar, que compartía en tales casos las mismas aguas jurisdiccionales que la Virgen del Carmen, excelsa Patrona de la Marina de Guerra Española, también navegaba bajo las mismas, a muchos metros de profundidad y, ¡en submarino!.

Así resulta que la Virgen del Pilar, a cuya protección se encomienda oficialmente el benemérito Instituto desde 1913, también es la Patrona del Arma Submarina desde el año 1946.


Patrona de la Guardia Civil.


Para encontrar el origen mariano de dicho patronazgo hay que remontarse hasta un ya lejano 19 de agosto de 1864, cuando el sacerdote Miguel Moreno, primer capellán castrense del Colegio de Guardias Jóvenes "Duque de Ahumada", sito en la localidad madrileña de Valdemoro, colocó en su pequeña capilla una imagen de la Virgen del Pilar de Zaragoza.

Casi un año después, el 24 de septiembre de 1865, la Virgen del Pilar fue declarada de una forma un tanto espontánea, Patrona del Colegio. Desde entonces y durante las décadas siguientes, las diferentes promociones de "colegiales" que se formaron en el citado centro de enseñanza, a la par que iban diseminándose por todos los Puestos de España y de sus posesiones de Ultramar, fueron difundiendo su fe en dicha advocación protectora.

Finalmente y fruto de la labor desarrollada por varias generaciones de aquellos guardias civiles a lo largo de casi cincuenta años, el 7 de enero de 1913, haciéndose eco de la tan ya extendida tradición mariana, el entonces Teniente General Angel Aznar Butigieg, Director General de la Guardia Civil, elevó un escrito al Ministro de la Guerra Agustín Luque y Coca, solicitando que la Virgen del Pilar fuera declarada oficialmente la Patrona del Cuerpo.

Realizados los trámites oportunos y previo informe favorable del Provicario General Castrense, el Rey Alfonso XIII accedió a ello mediante real orden circular del día 8 de febrero de 1913, dimanante de la Sección de Instrucción, Reclutamiento y Cuerpos Diversos del Ministerio de la Guerra, que fue publicada tanto en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, en su correspondiente Colección Legislativa así como en el Boletín Oficial de la Guardia Civil: "El Rey (q.D.g.), se ha servido declarar patrona de la Guardia Civil a Nuestra Señora la Virgen del Pilar".

Diez días después, el Director General de la Guardia Civil, dictó al respecto una Orden relacionada con dicho acontecimiento, que también fue publicada el boletín oficial del benemérito Instituto y que finalizaba diciendo:

"Este año, al solemnizar el día de la Patrona, celebraremos en la Guardia Civil la primera fiesta de compañerismo. Cuando os congreguéis para ello en cada Puesto, dedicad una oración a nuestros compañeros que sacrificaron la vida en el cumplimiento del deber y al inolvidable Duque de Ahumada, organizador del Cuerpo; y antes de separamos, terminad nuestra fiesta diciendo; ¡Viva España!, ¡Viva el Rey!."

Respecto a la celebración de su festividad el 12 de octubre de cada año, mención especial merece la Orden General de la Guardia Civil dictada en Madrid el 3 de octubre de 1913 y cuyo texto bien merece ser recuperado para la curiosidad de los lectores, ya que fue la primera disposición oficial dictada a tal efecto:

"Este es el primer año que va a solemnizarse el día de la Santísima Virgen del Pilar de Zaragoza, y lo haríamos con todo el esplendor propio del entusiasmo con que esa designación fue recibida en el Instituto, de nuestros sentimientos religiosos y del espíritu del Cuerpo, a no tener en cuenta que no es ocasión propia de celebrar festejos en momentos en que nuestros compañeros sufren penalidades y arrostran peligros en la campaña de Marruecos


Por esta circunstancia, el 12 del actual, día de la Patrona, se solemnizará este año con arreglo a las prevenciones siguientes:

1ª- En todos los puestos se vestirá de gala, izándose la bandera en las casas-cuarteles, previa la venia de la autoridad militar de la plaza, donde la haya.

2ª- En las capitales de provincia se costeará una misa rezada, que se aplicará en sufragio de los compañeros del Cuerpo fallecidos, asistiendo a ella la fuerza franca de servicio, con armas y al mando del jefe de la línea. En Barcelona y Valencia irá la fuerza mandada por el jefe y capitanes de cuartel y subalternos de semana. En éstas y en las demás capitales concurrirán al acto todos los jefes y oficiales, invitando a las autoridades y a los demás cuerpos del Ejército para que puedan designar una comisión que los represente.

3ª- En todos los demás puestos asistirá la fuerza franca de servicio, formada y sin armas a oír una misa.

4ª- Los coroneles del 1º y 14º Tercios recibirán oportunamente instrucciones para la celebración del día de la Patrona en esta Corte.

5ª- En el Colegio de Guardias Jóvenes se solemnizará como en años anteriores".


Desde entonces se viene celebrando en los acuartelamientos de la Guardia Civil la festividad de la Virgen del Pilar, convirtiéndose cada año en el día más especial desde el punto de vista corporativo para todos sus miembros y sus familias.


El Arma Submarina.


La ley de 7 de febrero de 1915 autorizó al Ministro de Marina, el Almirante Augusto Miranda y Godoy, para adquirir por gestión directa con cargo a los créditos concedidos a tal fin, hasta cuatro sumergibles, un buque especial de salvamento y el material necesario para las enseñanzas y prácticas del personal que había de dotarlos.

Asimismo se le autorizó para organizar el servicio en los submarinos con oficiales del Cuerpo General de la Armada, y para reorganizar el Cuerpo de Maquinistas y los de Contramaestres, Condestables y demás subalternos, ajustando sus servicios y sus plantillas a las necesidades del nuevo material, dentro de los créditos consignados.

Acababa de nacer así el Arma Submarina de la Marina de Guerra Española, cuyo primer sumergible, el "Isaac Peral" de procedencia norteamericana, arribó al puerto de Las Palmas de Gran Canaria el 12 de marzo de 1917. Hecho de nuevo a la mar el 22 de abril y escoltado por el crucero "Extremadura" enfiló cuatro días después la bocana de Cartagena, dirigiéndose directamente a la dársena del Arsenal.

El 4 de septiembre de dicho año entraban en el puerto de Tarragona, bajo el mando de su jefe de Escuadrilla, el Capitán de Corbeta Mateo García de los Reyes, los otros tres submarinos, esta vez de procedencia italiana, que fueron denominados "A-1" (Narciso Monturiol), "A-2" (Cosme García) y "A-3". Con el paso del tiempo fueron apareciendo con sus correspondientes vicisitudes las series "B", "C", "D", "General Mola", "G", "30", "40", "50", "60", "70" y "80".

Por real decreto de 27 de febrero de 1918 se dio el primer paso para la estructuración del Arma Submarina, creándose provisionalmente en Cartagena la correspondiente Escuela de Submarinos para la instrucción de las dotaciones de los cuatro sumergibles y el buque de salvamento inicialmente citados. Apenas un mes más tarde, por real orden de 19 de abril, se creó también en Cartagena la Base de Submarinos. Han transcurrido 84 años desde entonces y ambas continúan ubicadas en el puerto cartagenero.


La Virgen del Pilar submarinista.


Cuando el Teniente de Navío Isaac Peral Caballero, natural de Cartagena y cuyo 150º aniversario de su nacimiento se celebró el pasado mes de junio, se sumergió el 26 de agosto de 1889 por primera vez con su prototipo de submarino en el fondo del mar gaditano, se encomendó a una imagen de la Virgen del Pilar presente a bordo que le había regalado un matrimonio de Zaragoza amigo suyo.

Dicho oficial, veterano de las aguas cubanas y filipinas en buques de guerra españoles, era un eminente científico que como en otros tantos casos nunca le fueron reconocidos sus méritos en vida. Con el estallido del conflicto alemán de las islas españolas de Las Carolinas, Peral hizo públicos sus trabajos de investigación en la materia, verdaderamente revolucionarios para la época y que aspiraban a crear una eficaz y potente fuerza submarina.

El entonces Ministro de Marina, el Almirante Manuel de la Pezuela Lobo, mostró su interés y le concedió un crédito de 5.000 pesetas para completarlos. Una vez concluido el proyecto fue presentado a diversos organismos navales, autorizándose un nuevo crédito de 25.000 pesetas. 

Por fin, el 20 de abril de 1887, siendo ya Ministro de Marina el Almirante Rafael Rodríguez Arias, y gracias al apoyo de la Reina Regente María Cristina, se aprobó la construcción del citado prototipo de submarino. Apenas seis meses después, el 7 de octubre, se comenzaron bajo la dirección de Peral las obras en el Arsenal gaditano de La Carraca.

Tras superar no pocos obstáculos, envidias y avatares, incluida la sustracción de planos por agentes extranjeros, el submarino de Peral fue botado con éxito en medio de una gran expectación el 8 de septiembre de 1888 en la bahía de Cádiz. 

Transcurrido medio año, el sumergible dotado de casco metálico, periscopio, propulsión eléctrica y armamento torpedero, empezó un satisfactorio y largo ciclo de pruebas en las aguas gaditanas que alcanzaron su cenit el 7 de junio de 1890 cuando llegó a navegar a una profundidad de diez metros durante una hora en mar abierto.

Fruto de ello la junta de pruebas dio luz verde a la realización del segundo y definitivo prototipo, estallando una ola de entusiasmo popular, que llevó al propio presidente del gobierno español, Práxedes Mateo Sagasta, a proponer al audaz marino para la laureada de San Fernando y un título nobiliario. Incluso la reina regente le regaló un sable que había pertenecido a su marido, el difunto Alfonso XII.

Sin embargo, a pesar de todos estos éxitos, el proyecto fue bruscamente postergado. Detrás de ello se confabularon factores tan diversos como un cambio de gobierno contrario al anterior, así como fuertes presiones extranjeras, especialmente del Reino Unido. Finalmente el apoyo oficial fue retirado el 12 de diciembre de ese mismo año, cayendo tanto el proyecto como su autor en desgracia.


Patrona del Arma Submarina.


Tres siglos antes, en 1545, el científico, cosmógrafo y matemático zaragozano Martín Cortés de Albacar, había publicado en Cádiz su obra "Breve compendio de la Esfera y de la Carta de Navegar", catalogada en su época como trascendental, siendo durante mucho tiempo referencia obligada para los navegantes de medio mundo y traducida a diversos idiomas.

Transcurridos cuatrocientos años desde entonces, en 1945, la Institución "Fernando el Católico" conmemoró en Zaragoza con una serie de actos el cuarto centenario de su primera edición, entre los que destacaba una sesión académica dedicada a su autor y celebrada durante la festividad de la Virgen del Pilar al objeto de dar mayor realce a tal efemérides.

Invitado el Ministerio de Marina a participar en dichos actos dada la vinculación de aquel aragonés con la mar, se decidió que encabezara la representación naval el Almirante Francisco Bastarreche y Díaz de Bulnes, por aquel entonces Capitán General del Departamento Marítimo de Cartagena, justificándose como causa de tal designación el hecho histórico de que su actual jurisdicción costera hubiera pertenecido antaño a la antigua Corona de Aragón.

La tradicional generosidad de la Armada en los actos celebrados se hizo una vez más patente con la aportación para su exposición de gran número de piezas del Museo Naval así como con la presencia de una unidad de Infantería de Marina que desfiló ante la basílica del Pilar y entonó la "Salve Marinera" tanto ante la Puerta del Carmen como ante la propia imagen de la Virgen del Pilar.

Y precisamente ante ésta el Almirante Bastarreche hizo una ofrenda consistente en un rosario de cristal, un farol que reproducía las tres carabelas de Cristóbal Colón y un distintivo de la especialidad de Submarinos para que fuese prendido en su manto, explicando que ello estaba motivado por la anécdota relatada anteriormente sobre la primera inmersión en los fondos marinos de Isaac Peral con una imagen de la Virgen del Pilar y que gracias a su protección pudo regresar a la superficie venciendo las grandes dificultades que se le presentaron.

Aquel hecho tuvo su repercusión y la Diputación Provincial de Zaragoza, impactada por el hecho de que el primer submarino español se había sumergido en la mar con una imagen de la Virgen del Pilar a bordo, velando por sus tripulantes, aprobó por unanimidad en pleno celebrado en sesión extraordinaria el 15 de enero de 1946, "ofrendar una imagen de la Virgen del Pilar a las fuerzas submarinistas de la Armada, dado que éstas se han acogido bajo el Patronazgo de la Virgen, y en atención a la estrecha vinculación que existió en el pasado entre Aragón y la Jurisdicción Marítima de Cartagena".

Entregada a la Marina de Guerra la sagrada imagen junto al acta del acuerdo plenario fue finalmente custodiada por el entonces jefe del Arma Submarina, el Capitán de Navío Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel quien poco después fue relevado por el de igual empleo Francisco Núñez Rodríguez.

El lugar inicial escogido para su colocación fue de la máxima preferencia, manteniéndose desde entonces en el mismo sitio. Concretamente sobre un hermoso mural de azulejos situado en la escalera principal del edificio de la Base de Submarinos de Cartagena, haciendo recordar a todos aquellos que visten el uniforme azul que al igual que a los que lo hacen de verde, es la misma Virgen la que en tierra, sobre la mar o bajo ella, la que les protege.


Agradecimiento.


Este artículo que refleja otro punto más hermandad entre quienes componen la Armada y la Guardia Civil, ha sido posible gracias a la inapreciable colaboración del historiador naval y Subteniente de la Armada Diego Quevedo Carmona, destinado en la Base de Submarinos de Cartagena y autor de la obra "Tras la estela de Peral" y coautor de "El Arma Submarina Española. 85 años de Historia (1915-2000)".

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