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martes, 24 de marzo de 2015

EL ARMAMENTO DEL MUSEO MILITAR DE COLOMBIA.


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el nº 349 correspondiente al mes de julio de 2011, de la Revista "ARMAS", págs. 78-84.

El original está ilustrado por cuarenta y una fotografías en color.

En “La Candelaria”, centro histórico y cultural de Bogotá, se encuentra el Museo Militar de Colombia, donde se expone al público una interesantísima colección de fondos (armas, banderas, condecoraciones, documentos, insignias, objetos, uniformes, vehículos, etc.) que muestran la historia y evolución técnica de sus Fuerzas Armadas, integradas por el Ejército Nacional, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea.

Tal y como reza una placa conmemorativa situada en su fachada, está construido sobre los predios de la casa donde vivió el capitán Antonio Ricaurte Lozano (1786-1814), desde la que partió hacia Venezuela para encontrar la muerte y convertirse en el héroe de San Mateo, durante el proceso de independencia de las antiguas colonias españolas.

Los orígenes del edificio –declarado bien de interés cultural- se remontan a finales del siglo XVIII, conservándose parte de su estructura interior que fue objeto de una gran remodelación y ampliación entre 1908 y 1913. Desde entonces ha sido sede de la Escuela de Matemáticas e Ingeniería, de la Escuela de Bellas Artes, de la Oficina nacional de provisionamiento y suministro del Estado así como de una unidad de policía militar hasta su uso actual como museo.

Inicialmente, y gracias al “auspicio valioso” del Banco de la República, fue inaugurado el 6 de agosto de 1982 bajo la denominación de “Museo de Armas”, con los fondos que se exhibían en la Escuela Militar de Cadetes, siendo presidente de Colombia Julio César Turbay Ayala (1978-1982) y ministro de Defensa el general Luis Carlos Camacho Leyva (1978-1982).

Con ello se recogía el testigo del denominado “Museo de Armas del Ejército”, creado por decreto nº 1.354 de 13 de octubre de 1938 que fue firmado por el presidente Eduardo Santos Montejo (1938-1942), pasando a depender del Departamento de Material de Guerra del ministerio del ramo, dirigido entonces por el general José Joaquín Castro Martínez (1938-1942).

Muy interesante resulta su exposición de motivos, donde se consideró que “para la instrucción del Ejército terrestre y especialmente para el desarrollo de los estudios en los institutos de cultura militar, es necesario el establecimiento de Museos de armas en que pueda verse objetivamente la evolución de los materiales de guerra”.

Asimismo para la formación de sus fondos se dispuso en su articulado que se “destinase un ejemplar de cada uno de los tipos y modelos de armas y municiones actualmente en los parques y depósitos del Ejército, que no sea indispensable mantener en servicio, así como de los materiales de armamento, que se adquieran en el futuro y de los elementos de guerra (armas, banderas, equipos, etc.), existentes en los Museos históricos nacionales”. 

Para ello se designó al “General Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Militares” para que junto al director del Museo Nacional, el presidente de la Academia de Historia y el presidente de la Sociedad Bolivariana de Colombia, se gestionase la “consecución de los elementos de interés militar e histórico”, que pudieran formar parte de las colecciones del nuevo “Museo de Armas”.

Actualmente depende del Comando General de las Fuerzas Militares bajo el nombre de “Museo Militar de Colombia”, en cuyo interior se exponen fondos procedentes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, siendo su director el coronel Juan Moreno.

Mención especial, y una placa así le recuerda, merece la labor de quien fuera su director en el periodo diciembre 1996 – enero 2000: el mayor (r) Oscar Forero Recines, un apasionado historiador militar, que en 1993 creó la Academia Colombiana de Historia Aérea, adscrita a la Fuerza Aérea como órgano consultivo, para hacer de ella el instrumento que les permitiera crear un Museo Aeroespacial Colombiano, proyecto en el que trabajó durante 18 años.

Historia militar.

Según un folleto divulgativo del museo, éste es un medio “donde a través de la labor de las Fuerzas Militares, de su armamento y elementos de dotación, se enseña la independencia, la libertad, la formación de las diferentes Fuerzas Militares y la conservación de la democracia de nuestro país con la evolución de la bandera y escudo de la República de Colombia”.

La historia militar forma parte de la columna vertebral de la historia de una nación y desde luego Colombia no es una excepción, siendo su Ejército una institución muy querida,  respetada y valorada por sus ciudadanos.

Al objeto de preservar su historia institucional, se creó mediante la Directiva Permanente nº 93, de 24 de mayo de 2000, dimanante del Comando del Ejército, el Centro de Estudios Históricos, el cual pasó a depender orgánicamente del Departamento E-3, luego denominado Dirección de Organización, Planes y Relaciones Internacionales del Estado Mayor, y finalmente, a raíz de la Directiva nº 10, de 4 de enero de 2010, de la Jefatura de Educación y Doctrina, como unidad rectora.

Al nuevo centro se le encargó la misión de “recopilar, investigar, y difundir la historia institucional desde sus orígenes al presente”, fijándose su sede principal en la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova”, nombre oficializado desde 1979 en honor al más joven de los oficiales generales colombianos, destacado en la guerra de independencia.
Precisamente, ya que todavía se encuentra en construcción la página en Internet del Museo Militar de Colombia, se puede acceder a cierta información sobre el mismo a través del correspondiente enlace ubicado en la página de dicha institución castrense: www.centrohistoricoejc.mil.co
Los fondos del Museo.

Aunque los fondos del Museo Militar están constituidos por varios millares de piezas de muy diversa naturaleza y procedencia, relacionadas con la historia castrense de Colombia, es el armamento el elemento más numeroso y presente en todas sus instalaciones.

Cuando el visitante traspasa –la entrada es gratuita- el umbral de la puerta centenaria, accede a un amplio patio de armas y banderas dedicado a honrar la memoria del general Carlos Julio Gil Colorado, asesinado en un ataque terrorista en 1994. 

El lugar está custodiado por los bustos de los héroes de la patria colombiana –encabezados por Simón Bolívar Palacios- y una selecta colección de piezas de artillería e infantería en un magnífico estado de conservación que denota el esmerado cuidado y mantenimiento que reciben por parte del personal del museo.

Entre las primeras destacan, unos cañones franceses Bange de 75 mm. modelos 1897, alemanes Krupp de 70 y 75 mm. modelos 1892 y 1894, checoslovacos Skoda de 90 y 75 mm. modelos 1928, y cañones antiaéreos suizos Oerlikon modelo 1932 de 20 mm . Entre las pesadas de infantería están unos cañones sin retroceso estadounidenses de 105 y 90 mm., así como unos morteros Brandt de igual procedencia, para granadas de 120 mm. y 81 mm.

Una vez abandonado el patio comienza un interesantísimo recorrido por las diferentes salas de la planta baja y del primer piso que bien seguro todo lector de “ARMAS” le gustaría realizar personalmente. Pero conscientes de que ello no puede ser para todos, pasamos a describir algunas de las principales salas y parte del armamento de mayor curiosidad o interés.

De esta forma, en la sala dedicada a la Fuerza Aérea, que fue creada en 1919, año en el que se creó su primera escuela de aviación militar, puede verse, rodeado de condecoraciones y otros efectos personales, el sable de uno de sus pioneros, el coronel Rafael Valdés Tavera, así como entre numerosas maquetas, fotografías, cuadros, uniformes, etc., el antiguo equipo de un componente del Grupo Anti Secuestros de Aeronaves (GASDA) y una ametralladora “fílmica” marca Fairchild, modelo CG-16, de procedencia estadounidense, que fue utilizada por los pilotos aliados durante la 2ª Guerra Mundial con la finalidad principal de confirmar el derribo de aviones enemigos.

En la sala dedicada al Ejército, donde se muestra, con uniformes y armas, su evolución, desde el guerrero indígena hasta el soldado actual con su moderno equipo de defensa, la variedad abarca desde sables y espadas de diversas épocas hasta fusiles de asalto tipos M-4 y M-16, pasando por ametralladoras ligeras Browning, Lewis y Gatling, morteros ligeros M-5 de 60 mm., etc., para terminar con el equipamiento y armamento completo de un miembro de la Agrupación de las Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas (AFEAU), una unidad de élite creada en 1986 y formada por elementos tácticos del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, “con el único fin de desarrollar operaciones especiales contra narcoterroristas y de rescate de rehenes en áreas urbanas”.

En la sala dedicada a la presencia de Colombia, como miembro de Naciones Unidas, en la Guerra de Corea (1950-1953) –actualmente en remodelación- se expone junto a muchos recuerdos, el armamento con que fue dotada su fuerza expedicionaria, siendo prácticamente en su totalidad de procedencia estadounidense (pistolas, carabinas, fusiles, ametralladoras, lanzallamas, morteros, cañones sin retroceso, etc.). 

El 26 de diciembre de 1950 se constituyó el Batallón de Infantería nº 1, cuyo primer jefe fue el coronel Jaime Polaina Puyo, habiendo estado desplegados a lo largo de esa contienda unos 5.000 militares colombianos, incluidos los marinos. Los conflictos de Egipto y Suez serían los siguientes escenarios, continuando desde entonces la participación militar de Colombia en las operaciones de paz de la ONU.

Aunque se exponen armas en todas las salas, el museo cuenta con dos específicas para ello, que actualmente se encuentran también en remodelación. 

En las denominadas como “antiguas” puede contemplarse la evolución de las armas de fuego hasta mediados del siglo XIX, destacando diversas ametralladoras de cañones giratorios accionados por manivela, mientras que en las “modernas”, se expone una completa colección de pistolas, revólveres, carabinas, rifles, fusiles, ametralladoras, lanzagranadas, etc., utilizadas tanto por las fuerzas militares colombianas como capturadas al enemigo.

Mención especial por su colección de armas bancas y de fuego, tanto largas como cortas, merece la sala “Almirante Rubén Piedrahita Arango" (1908-1979) que llegó a ser ministro de Obras Públicas de Colombia así como miembro de la Junta Militar a mediados del siglo XX.

A continuación se encuentra la sala dedicada a la Armada Nacional, donde además de las piezas relacionadas con la historia naval colombiana, no falta tampoco el armamento, pudiéndose observar subfusiles alemanes H&K MP-5 dotado de silenciador y fusiles de asalto estadounidenses M-4, utilizados por sus fuerzas especiales de buceadores de combate e Infantería de Marina así como los torpedos MK-32 y MK-44.

Finalmente y en un patio anexo, presidido por un gran cartel promocional del ejército colombiano se expone una selección de material bélico utilizado por sus Fuerzas Armadas a lo largo del siglo XX, en el que se acredita el predominio estadounidense, como los aviones Silver Star T-33 o Dragon Fly A-37 y el helicóptero Sioux OH-13, un vehículo blindado M-8 reformado para su uso anti motines, piezas de artillería como los cañones estadounidenses modelo 1942 de 57 mm. y modelo 1943 de 37 mm., así como lanchas y torpedos Mark 44 modelo D-1 utilizados por la Armada.

Nota: Se agradece expresamente al capitán Mauricio Roa, del Ejército de Colombia y destinado en el Museo Militar, por dar las facilidades necesarias para la realización del presente artículo.

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