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domingo, 27 de abril de 2014

ARMAS EN IRAK: UNA TORRE DE BABEL EN LA ANTIGUA MESOPOTAMIA.



Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el nº 266 correspondiente al mes de julio de 2004, de la Revista "ARMAS", págs. 24-31. 
El original está ilustrado por veintiuna fotografías en color.


En el "Génesis", uno de los libros sagrados escrito por Moisés, se narra la historia sobre su construcción y la maldición divina que recayó sobre la misma. Teniendo en cuenta que la palabra "Babel"; viene del hebreo "Balal" que significa "Confusión", posiblemente no exista mejor expresión para definir la inmensa variedad de armamento que se puede encontrar allí.


En el último año no hay un país más citado en los medios de comunicación de todo el mundo que Irak, una conflictiva república de Asia occidental que tiene una extensión territorial algo menor que España y poco más de la mitad de sus habitantes.

A pesar de contar con la inmensa riqueza de sus pozos de petróleo -está considerada la segunda reserva mundial- la mayor parte de la población estaba sumida en una gran pobreza mientras el derrocado dictador Sadam Hussein vivía en lujosos palacios de mármol y grifería de oro macizo.

La desgastadora guerra contra su vecino Irán entre 1980 y 1988, las sanciones decretadas por la ONU tras invadir a su también vecino Kuwait en agosto de 1990, la guerra que se libró en los meses de enero-febrero del año siguiente contra la Coalicción liderada por los EE.UU. que liberó al país atacado, la larga década de continuación de sanciones y embargos, más la nueva guerra entablada con los EE.UU e Inglaterra durante los meses de marzo y abril del pasado año 2003, terminaron por sumir a Irak en el más profundo de los caos económico, político y social, con un futuro todavía muy incierto por culpa principalmente de los oscuros intereses de los sectores islámicos más radicales y sus grupos extremistas terroristas, que realmente tienen muy poco que ver con la defensa de la libertad, independencia y dignidad del pueblo iraquí, la verdadera y única víctima de todo ello.

Cuando las Fuerzas de la Coalición, a las que se unió en la posguerra una treintena de naciones, derrocaron el cruel régimen dictatorial, se inició un proceso de transición cuyo principal objetivo era el de "proporcionar seguridad y estabilidad al pueblo iraquí, para posibilitar la reconstrucción del país".

Uno de los problemas más graves que se encontró al comenzar dicha tarea fue precisamente la proliferación de armamento de todo tipo, individual y colectivo, ligero y pesado, que se hallaba sin control alguno en manos de la población. 

Al desmoronarse el régimen iraquí, los militares y los policías se llevaron consigo su armamento de dotación, dejando sin vigilancia alguna los arsenales, polvorines y depósitos que fueron asaltados y saqueados, sobre todo por bandas de delincuentes, que a partir de entonces empezaron a emplear procedimientos terroristas en sus acciones delictivas.

Fruto de todo ello, junto a los efectos del contrabando internacional de armas que durante las últimas décadas ha campeado a sus anchas por el Medio Oriente, ha sido la gran cantidad y variedad de armas, marcas, modelos y calibres de infinidad de países que las fuerzas internacionales, han ido encontrando e interviniendo en su labor diaria contra el terrorismo y la delincuencia organizada.

Junto al moderno armamento es normal encontrar verdaderas piezas de colección o museo si bien su principal explicación hay que buscarla no sólo en el contrabando residual de armas obsoletas a bajo coste-que también existe- sino en su procedencia hereditaria, algo muy habitual en la sociedad iraquí, donde pistolas o fusiles procedentes de la Primera o Segundas Guerras Mundiales, se han ido transmitiendo de padre a hijo hasta nuestros días, siendo objeto de auténtica veneración.

A modo de muestra -y bien representativa- vamos a relatar en las siguientes páginas lo que nuestras tropas españolas fueron aprehendiendo en las provincias iraquíes de Qadisiyah y Najaf y que pasaron por la Intervención de Armas de la Guardia Civil en Diwaniyah y que ya citamos en un artículo del número anterior de ARMAS.

Armas y licencias.

Durante el régimen dictatorial de Sadam Hussein además de militares y policías tan sólo los miembros de las milicias del partido oficial BAAZ y muy destacadas personas podían portar legalmente armas, que estaban amparadas y controladas por las licencias o autorizaciones correspondientes. 

Cuando se derrumbó el sistema tras la victoria de la Coalición, la mayor parte de los ficheros fueron quemados o destruidos junto a casi toda la documentación oficial, en los violentos disturbios que se produjeron en los días siguientes.

Norteamericanos e ingleses, además de desmantelar por completo los aparatos militar, judicial, policial y penitenciario iraquíes, comenzaron a intervenir toda arma que encontraron a su paso, lo cual lejos de solucionar el verdadero problema provocó otro mayor que fue el de la inseguridad pública ya que las numerosas bandas de delincuentes que surgieron, aprovecharon la situación para cometer impunemente todo tipo de actos delictivos.

Para hacer frente a todo ello, ya que las tropas aliadas no podían garantizar permanentemente el orden en todos los lugares, se procedió a organizar un nuevo cuerpo de policía civil -al que por cierto se le está dotando de pistolas Glock fabricadas en EE.UU.- un cuerpo de vigilantes de edificios e instalaciones así como a conceder licencias y autorizaciones temporales de armas -con criterios restrictivos- a aquellos ciudadanos iraquíes que no sólo no representaran un peligro potencial para la Coalición sino que también acreditaran solventemente la necesidad de la posesión de armas fuera de su domicilio para garantizar su autoprotección, bien por sus buenas relaciones con las fuerzas internacionales o por sus actividades comerciales.

Como norma general y no escrita se permitía -con carácter provisional y hasta que la situación de seguridad ciudadana se estabilizara- tener una única arma corta o larga individual por vivienda, para uso exclusivo de la defensa de sus habitantes y siempre que no se sacara bajo ningún concepto del domicilio. 

No obstante en caso de que el lugar estuviera comprendido en una zona de operaciones antiterroristas puntuales, preventivamente las tropas de la Coalición procedían a confiscar todas las armas sin excepción que se encontrasen.

En cambio toda arma que fuera intervenida a un ciudadano iraquí fuera del domicilio así como cualquier clase de granadas de mano o artefactos explosivos, dentro o fuera de su casa, le era inmediatamente confiscada y depositada en las bases militares aliadas. Asimismo la posesión de armas colectivas o pesadas de cualquier clase también estaba expresamente prohibida en todo caso.

Cuando en la posguerra nuevos países se incorporaron a la Coalición -España entre ellos- cada uno de ellos siguió con carácter general dichas normas en su área de responsabilidad. 

Así por ejemplo la Intervención de Armas de la Guardia Civil de Diwaniyah, sede del cuartel general de la Brigada Multinacional "Plus Ultra", liderada por España, extendió por delegación de su general jefe, más de un millar de licencias temporales. 

Prueba del eficaz control restrictivo de su concesión y la solvencia de los peticionarios es que en ningún momento durante los diez meses de presencia española en Irak hubo de procederse a la detención de ninguno de sus titulares ni se intervino una de las armas guiadas por su implicación en un hecho delictivo.

El modelo de la licencia diseñada por los españoles y cuya imagen puede verse en estas páginas estaba escrita en inglés -idioma oficial de la Operación "Iraqui Freedom"- por su anverso y en árabe por su reverso. Constaba de una fotografía -matasellada por la unidad expedidora- de su titular, nombre y apellidos del mismo, marca y número de fabricación del arma amparada, fecha de expedición y caducidad -nunca superior al 30 de junio de 2004, fecha prevista en principio para la transferencia de dicha potestad a la autoridad iraquí- así como de la firma del Provost Marshal -comandante de la Guardia Civil- por delegación del general jefe de la Brigada.

Hubo muchas peticiones denegadas por no reunir los requisitos necesarios y no faltaron anécdotas curiosas como la de un iraquí que pretendió obtener una licencia de armas para su lanzagranadas RPG-7. 

Tras serle intervenido y preguntarle para que lo quería contestó que como vivía en el campo lo necesitaba para defenderse desde lejos contra los delincuentes que intentasen acercarse en vehículo hasta su casa.

Respecto al armamento confiscado su destino era muy variado. Así mientras el implicado en actividades ilegales o delictivas quedaba a disposición de las autoridades militares de la Coalición o judiciales iraquíes, el intervenido bajo recibo a los ciudadanos locales por portarlo fuera del domicilio sin licencia, quedaba depositado hasta que pudiera acreditar u obtener su lícita tenencia. 

Si en el plazo de dos meses no era reclamado o iniciado el procedimiento de legalización se procedía a su entrega en el escalón superior -la División Multinacional Centro Sur con sede en Babilonia en el caso de los españoles- donde se redistribuía entre las fuerzas de seguridad iraquíes o se destruía.

Todo ello por supuesto sólo si se trataban de pistolas, revólveres, escopetas, rifles o fusiles de asalto tipo kalashnikov, el arma nacional por excelencia. 

En ningún caso era posible la legalización si se trataban de pistolas ametralladoras, subfusiles, fusiles ametralladores, ametralladoras ligeras-medias-pesadas- lanzagranadas, morteros o incluso lanzamisiles, pues de todo había en esas tierras de Alá.

Las armas cortas.

Aunque en Irak -donde disponer al menos como ya se ha dicho de un arma en cada domicilio para la defensa familiar es algo corriente- el arma larga es la verdadera reina, la pistola tiene, si bien en menor cantidad, su propia jurisdicción que se delimita principalmente entre su simbología de distinción social y el recuerdo hereditario.

Por ello es normal encontrar junto a los modernos modelos otros que como ya hemos citado eran dignos de colocarse en la vitrina de un museo, pero eso si destacar en estos casos su perfecto estado de conservación y funcionamiento.

Ejemplo de ello han sido por ejemplo las pistolas belgas marca FN de los modelos 1900 y 1910, de 7'65 mm. browning, las pistolas alemanas marca Mauser modelos 1910 y 1934 para idéntico cartucho o hasta una pistola ametralladora española marca Astra, modelo E, de 7'63 mm., cuyo nº de fabricación era el 34.245 fabricada en 1960 y que se trataba de uno de los últimos ejemplares fabricados por firma vizcaína de Guernica ya que la producción cesó ese mismo año con el nº 34.336.

Respecto a ésta última arma, de cuyo modelo se fabricaron tan sólo 548 unidades, decir que afortunadamente no se procedió a su destrucción sino que fue remitida, previa la autorización correspondiente, para su conservación en el Museo de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid.

Y hablando de armas españolas en Irak es fácil encontrar una amplia representación de las mismas cuyas fechas de fabricación corresponden en su mayor parte a las décadas de los años 60, 70 y 80 del pasado siglo XX. 

Así se pueden localizar numerosos modelos de las marcas Astra, Llama y Star -hoy día todas ellas desgraciadamente desaparecidas- recamaradas principalmente para los cartuchos 9 mm. parabellum sin olvidar los de 9 mm. corto y 7'65 mm. browning.

La mayor cantidad de ellas corresponde a las pistolas Star modelos B y BM, ambos de 9 mm. parabellum, aunque también ha sido posible observar curiosamente, además de alguna "sindicalista", varias pistolas de la marca Llama, mucho más antiguas, concretamente del modelo Extra, fabricadas en sus primeras instalaciones de la población guipuzcoana de Elgoibar. 

Respecto a los modelos de 9 mm. corto y 7'65 mm. browning destacan las Astra modelos 3.000 y 4.000 o Falcon; las Llama modelos X-A y III-A así como las Star modelos S, SI, SS y SIS.

Aunque se encontró en algún registro, munición de 9 mm. largo fabricada por la empresa Santa Bárbara en los años 70 del siglo XX, no se ocupó ninguna pistola recamarada para dicho cartucho. 

Mención especial y que será objeto próximamente de un artículo monográfico en ARMAS fue una copia presuntamente afgana de una pistola Astra modelo 600 recamarada para el cartucho 9 mm. parabellum.

Respecto a las pistolas del resto de los países europeos occidentales -en su mayoría fabricadas también en las décadas 60-80 del siglo XX- aunque las había de origen francés como las MAB o alemán como las Walther PP y PPK de 7'65 mm. browning, destacaban por su número las belgas FN, en su modelo GP o HP de 9 mm. parabellum y las italianas Beretta, principalmente en sus modelos 92 de 9 mm. parabellum, 84 y 934 de 9 mm.corto, 70 y 90 de 7'65 mm. browning si bien también se encontraban algunos más antiguos, en especial del modelo 34, también de 9 mm. corto.

Sin embargo el bloque mayoritario de armas cortas estaba compuesto por las pistolas Makarov de doble acción en 9 mm. de origen ruso, chino o alemán del este y las más veteranas Tokarev de 7'62 mm. procedentes de Rusia, China, Checoslovaquia, Yugoslavia o Alemania del Este; algunas checoslovacas CZ Vzor 50 de 7'65 mm. browning así como por supuesto y en abundancia las de fabricación nacional iraquí, marca Tariq, de 9 mm. parabellum y 7'65 mm. browning, que no dejan de ser copias de sus homónimas Beretta -modelos 951 y 70 respectivamente- de buena calidad cuando han sido fabricadas bajo licencia italiana y bastante regular, por decir algo, cuando se hicieron sin ella y en plena época de restricciones y embargos. Sobre las mismas se publicará próximamente un artículo monográfico en ARMAS.

Por último y casi a modo testimonial pues se presencia podía fijarse en un cinco por ciento, estaban los revólveres, donde excepto un vetusto Hermanos Orbea de origen español, el resto eran norteamericanos y principalmente de la marca Colt, donde podía encontrarse desde el veterano modelo Positive del .38 especial hasta un moderno Python de .357 magnum en dos pulgadas y media.

Las armas largas.

Tal y como se ha adelantado el fusil de asalto denominado popularmente Kalashnikov -al haber sido creado por Mikhail Timofeyevich Kalashnikov- en sus versiones AK-47, AKM y AKMS, todos de 7'62x39 mm., fabricado en diferentes décadas del siglo XX y en multitud de países tales como Irak, Irán, Rusia, Egipto, Alemania del Este -que carecen de la baqueta debajo de su cañón-, China -fácilmente reconocibles por sus bayonetas plegables-, Rumania, Yugoslavia, Checoslovaquia, etc., es el arma reina por excelencia en esta conflictiva república.

En muchas de las ocasiones los fusiles Kalashnikov originales, con sus característicos cargadores curvos de 30 cartuchos de capacidad, han sido modificados al antojo y capricho de su propietario, habiendo desaparecido en su mayoría las rígidas culatas de madera en aquellos modelos que las tenían, al objeto de hacerlos más manejables y portables desde el interior de los vehículos o bajo la ropa. 

En otros casos se le ha adaptado artesanales culatas plegables y no ha faltado quien se ha dedicado a niquelarlo y colocar cachas y guardamanos de nácar con diversos motivos decorativos incrustados. Respecto a la munición encontrada procedía principalmente de cuatro países muy concretos: Irak, Rusia, Yugoslavia y China.

Su uso puntual en determinadas celebraciones, actualmente prohibido, tenía su propia connotación social ya que con motivo de bodas y nacimientos de hijos varones era habitual descargar al aire varios cargadores con la misma alegría y tranquilidad que aquí podemos descorchar una botella de cava.

Curiosamente no se encontró al contrario por ejemplo que tras los conflictos de Bosnia-Herzegovina o Kosovo, ningún fusil del modelo AK-74 de 5'45x39 mm. y mucho menos las versiones AK-101 y AK-102 (ambos de 5'56x45 mm.), AK-103 y AK-104 (ambos de 7'62x51 mm.) o AK-105 (5'45x39 mm.) que existen desde hace unos años en otros países.

También era fácil encontrar las carabinas semiautomáticas SKS o Simonov -en recuerdo de su creador Sergei Simonov- de 7'62x39 mm. de origen ruso, yugoslavo y chino, dotadas de su correspondiente bayoneta y que eran muy apreciadas por sus propietarios, dándose la anécdota de un jefe de tribu a quien se le había confiscado una en un control de carreteras por carecer de licencia y que realizó todo tipo de gestiones a favor de la Coalición para que se le concediera la correspondiente licencia. 

Al devolvérsele por la Guardia Civil en Diwaniyah la anhelada carabina confesó que era herencia de su padre y le profesaba un singular afecto superior al que sentía por su familia.

Entre otros fusiles de asalto de diferentes países que se encontraron no faltaba alguna de las primeras versiones del M-16 norteamericano (5'56x45 mm.) o del veterano FAL de origen belga (7'62x51 mm.) mientras que en los de repetición destacaban los germanos de cerrojo mauser, principalmente recamarados para el cartucho de 7'92x57mm. o un histórico Enfield británico de la Primera Guerra Mundial recamarado para el cartucho .303 o 7'7x57 mm.

Respecto a los subfusiles sobresalían por su cantidad y buen estado de conservación los Sterling ingleses de 9 mm. parabellum y los veteranos PPSh rusos de 7'62x25 mm dotados de su característico cargador de tambor de 71 cartuchos y en muy regular estado externo aunque todavía en funcionamiento, habiéndose encontrado también un antiguo Beretta modelo 38/42 de 9 mm. parabellum. Asimismo se intervino alguna pistola ametralladora checoslovaca CZ 61 o Skorpion de 7'65 mm. browning.

Las armas colectivas.

El fusil ametrallador por excelencia era el RPK (Ruchnoi Pulemet Kalashnikova o Ametralladora Ligera Kalashnikov) de 7'62x39 mm. con sus peculiares cargadores curvos de 40 cartuchos, no dejando de ser en el fondo y en la forma un fusil de asalto kalashnikov de cañón más largo y dotado de bípode, mientras que la principal ametralladora era la PKM (Pulemet Kalashnikova Modernizirovannyj o Ametralladora Kalashnikov Modernizada), en este caso de fabricación iraquí, recamarada para el cartucho 7'62x54R mm., y dotada de su peculiar cargador de tambor de gran capacidad si bien no era fácil encontrar las cintas de eslabones correspondientes.

No obstante el arma más corriente y a la vez más temida por las fuerzas de la Coalición era el conocido lanzagranadas RPG-7 (Reaktivniy Protivotankoviy Granatomet o Lanzador de Granadas Autopropulsadas) que utilizaba granadas rompedoras y de carga hueca de 85 mm., ésta última terriblemente mortal cuando se empleaba y alcanzaba los vehículos blindados de las tropas internacionales.

Por último citar los misiles SA tierra-aire que se empleaban para atacar principalmente a los helicópteros de la Coalición y los morteros -especialmente de 82 y 60 mm.- con los que las bases españolas de Diwaniyah y Najaf fueron atacadas en numerosas ocasiones y sobre todo en el arco nocturno.

En definitiva toda una Torre de Babel de Armas en un conflictivo país que quiera Dios o Alá o como cada uno desee llamarlo, que algún día se pacifique y permita vivir en paz y democracia a los iraquíes.


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