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jueves, 13 de febrero de 2014

TOMAS DE AZCÁRATE Y MENÉNDEZ (1849-1921): 150º ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL INSIGNE MARINO Y CIENTIFICO

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el "DIARIO DE CADIZ" del 31 de diciembre de 1999, págs. E8-E9. 
El original está ilustrado con tres fotografías en blanco y negro.


El 6 de octubre de 1849 nació el contralmirante Tomás de Azcárate y Menéndez, director del Observatorio de Marina de San Fernando durante 17 años y uno de los científicos españoles más brillantes de finales del siglo XIX y principios del XX. Con motivo del 150º aniversario de tal efemérides se ha formalizado una iniciativa para que su memoria quede perpetuada en La Isla que es además donde reposan sus restos mortales desde 1921.



Introducción.


En tan breve espacio es imposible hacer justicia a la memoria, méritos y vicisitudes de este prestigioso marino y matemático, pues ya en 1922 el astrónomo y secretario del Observatorio, Ildefonso Nadal, necesitó más de medio centenar de páginas para ello. No obstante si podemos resumir los hechos más importantes y su especial vinculación con estas tierras gaditanas.

Tomás, natural de León, era el segundo de los hijos del matrimonio formado por Patricio de Azcárate Corral y Justa Menéndez Morán y Nava. La reina Isabel II le había concedido cuando contaba con tan sólo 6 años de edad la gracia de ser aspirante de Marina con derecho a uso de uniforme y opción a plaza en el Colegio Naval Militar.

Consecuente con ello su padre, siendo gobernador civil de Santander, solicitaría el 21 de febrero de 1859 su ingreso en el citado centro de enseñanza naval. El 7 de julio de 1864 cuando no había cumplido todavía 15 años lo haría como aspirante del cuerpo general de la Armada. Desde el primer momento destacaría entre sus compañeros por alcanzar las más altas calificaciones en las asignaturas de matemáticas, mecánica, cosmografía y pilotaje.

Sus practicas las realizaría en los navíos Rey Francisco de Asís y Reina Isabel, en las fragatas Esperanza Navas de Tolosa así como en los vapores Pizarro y Gorrión. Gran parte de ese tiempo estaría asignado a la escuadra del Pacífico sirviendo bajo las órdenes del almirante Casto Méndez Núñez, héroe del Callao. 

Cuando el 30 de junio de 1870 obtuvo el empleo de alférez de navío embarcaría en la goleta Favorita navegando por las costas de la Península y de Cuba.


La Escuela de Estudios Superiores.



El 13 de febrero de 1873 volvería a San Fernando al ser destinado, a petición propia, como alumno de la Escuela de Estudios Superiores que la Armada tenía establecida en el Observatorio. Allí se especializaría en ciencias navales y sería el inicio de su brillante carrera como científico.

Después de cursar sus estudios durante los cuatro años siguientes se integraría en la Comisión Hidrográfica de Filipinas en la que permaneció del 2 de enero de 1877 al 30 de noviembre de 1878. A bordo del vapor Mindoro levantaría las costas de Tavi-Tavi, grupo de Pilas y Orejas de Liebre.

Posteriormente y tras un breve periodo como profesor de la Escuela de Torpedos de Cartagena regresaría a San Fernando al ser designado en junio de 1879 para impartir la cátedra de matemáticas que era la más importante del Observatorio.

En 1885 la Escuela de Estudios Superiores de Marina se modificaría y sería trasladada a otra parte de la ciudad dejando de estar afecta al Observatorio. Su nuevo nombre sería el de Academia de Ampliación, cursándose allí los estudios de artillería, construcción naval, mecánica en general y astronomía e hidrografía.


Director de la Academia de Ampliación.



Durante los seis años siguientes Azcárate continuaría siendo profesor de la misma ejerciendo una meritoria labor pedagógica. En 1891 sería nombrado su director permaneciendo a su frente hasta que diez años después se procedió a su clausura. 

Personalmente impartiría clases de álgebra superior, cálculo infinitesimal, mecánica racional, resistencia de materiales, estática gráfica, termodinámica, astronomía, geodesia, arquitectura naval, construcción naval, máquinas, alemán e inglés.

La incansable labor pedagógica de Azcárate en los centros oficiales de enseñanza superior naval se complementaría con su continua presencia en la enseñanza privada como profesor de trigonometría en las renombradas preparatorias para la Marina que existían por aquella época en San Fernando, especialmente en el célebre colegio de San Cayetano, que durante muchos años fue el establecimiento de mayor fama en España.

Poseedor de medios de fortuna sobrados para instalar un buen colegio de su propiedad que le hubiera supuesto un buen negocio por aquella época renunciaría expresamente a ello ya que su dedicación a la enseñanza era puramente vocacional.


Comisiones nacionales e internacionales.



Muchas y muy importantes fueron las comisiones especiales que se le confiarían. Entre ellas merecen singular atención la realizada en París en 1881 junto al entonces director del Observatorio, Cecilio Pujazón, para asistir al congreso internacional sobre el estudio y observación del paso del planeta Venus por el disco del Sol. 

Ello acontecería el 6 de diciembre de 1882 y para presenciarlo se trasladaría durante seis meses a Las Antillas escogiendo como lugares más adecuados el arsenal de Puerto Rico y la ciudad cubana de Manzanillo.

Posteriormente y con motivo de las pruebas realizadas en las aguas de la bahía de Cádiz del submarino de Isaac Peral formaría como vocal durante los años 1889 y 1890 de la junta de informe sobre el mismo. 

En 1898 se integraría en la junta de limpia de caños del arsenal de La Carraca y sería designado para continuar los trabajos de voladura de las piedras existentes en la barra y canal de Santi-Petri. 

Este proyecto, de gran valor estratégico y económico, consistía en poner en comunicación el canal principal con el Atlántico pudiendo así tener acceso directo al arsenal desde el océano con lo que habrían dos vías para salir o entrar.

En 1889 sería nombrado presidente de la junta de reforma de la enseñanza del cuerpo general de la Armada y vocal de la junta de reforma en las especialidades de ingenieros navales.


Comandante del Nautilus.



En abril de 1901 se decretaría la clausura de la Academia de Ampliación que ya en sus últimos tiempos se había limitado a la especialidad de hidrografía. Entonces, para sorpresa de propios y extraños, le sería conferido el mando de la corbeta Nautilus, el buque escuela de guardias marinas.

Dado que llevaba 22 años sin navegar dudó en aceptarlo y solicitaría la opinión del insigne almirante Pascual Cervera y Topete, a cuyas órdenes había hecho parte de sus viajes de prácticas como guardia marina. 

La respuesta sería reproducida en la revistaIbérica del 5 de mayo de 1921 por el entonces capitán de fragata y también futuro almirante Juan Cervera Valderrama: La instrucción marinera que usted tiene y su claro talento abonan que ese mando puede ser por usted desempeñado a la perfección y como la Patria y la Marina no deben privarse de sus servicios, yo ruego a usted, en bien del servicio que acepte el mando.

El 24 de agosto de 1901 Azcárate se hacía cargo en Bilbao de su mando. Los viajes de esta corbeta en los dos años siguientes se considerarían como de los más brillantes que se habían realizado, mereciendo el aplauso general y entusiasta de todos los marinos por sus acertados derroteros.

El 9 de septiembre de 1903 entregaría su mando en El Ferrol al ser nombrado director del Observatorio de Marina de San Fernando.


Director del Observatorio.



El repentino fallecimiento de Miguel García del Villar había provocado la vacante de la dirección del Observatorio que entonces estaba dividido en cuatro secciones: instrumentos náuticos, efemérides, astronomía y astrofísica y geofísica.

La intensa actividad que Azcárate desplegaría durante los 17 años siguientes como su director sería inigualable. En el campo de la astronomía destacaría la realización de más de un millar de placas para la Carta fotográfica del cielo, un importantísimo proyecto internacional iniciado en 1889 y en el que participaron 18 observatorios. 

Para ser conscientes del esfuerzo que ello implicaba hay que significar que cada placa de la Carta exigía tres exposiciones de media hora, lo que suponía unas dos horas de labor para cada una.

En el campo de la sismología, naciente ciencia de comienzos del siglo XX, Azcárate demostraría una auténtica afición dedicando a la observación y cuidado de sus aparatos una atención constante. 

Bajo su dirección se ampliaría y perfeccionaría la estación sismológica del Observatorio, instalando un péndulo fotográfico Milne, dos péndulos horizontales de 40 y 100 kilogramos de masa respectivamente y un péndulo vertical de 700 kilogramos de peso.

En la primera asamblea general de la Asociación Internacional de Sismología celebrada en La Haya del 20 al 26 de septiembre de 1907, Azcárate sería uno de los 50 científicos que acudirían en representación de las 22 naciones asociadas.

En 1910 le sería encomendada la inspección de las estaciones meteorológicas establecidas en el litoral español dependientes del ministerio de Marina. Constaba entonces este servicio de 24 estaciones: la central, establecida en el propio Observatorio de San Fernando y las secundarias en 11 semáforos y 12 comandancias o ayudantías de Marina.

Ya por esa época había ascendido a contralmirante y pasado a la reserva tras 44 años de servicio en la Armada. De ellos había permanecido 7 en el empleo de alférez de navío, 12 en el de teniente de navío de 2ª clase, 7 en el empleo inmediato y casi 11 en el de capitán de fragata. 

Sin embargo el prestigio de Azcárate era tan notorio que en la ley de 7 de enero de 1908 se introduciría expresamente un artículo para que pudiera continuar con la dirección del Observatorio independientemente de su situación pasiva militar.

Entregado por completo al mundo científico sería durante los años siguientes el presidente de la sección de Astronomía y Física del Globo y especialmente del comité de Cádiz de la Sociedad Española para el progreso de la Ciencia.

En 1911 participaría activamente en la Conferencia de Efemérides Astronómicas convocada en París por los directores de los establecimientos que calculaban y publicaban los Almanaques Náuticos y que tanta importancia tenían para la navegación. 

Allí se llegaría al trascendental acuerdo internacional de que el Observatorio de San Fernando compartiría su labor científica en este campo con los otros cuatro grandes del resto del mundo: Berlín, Greenwich, París y Washington.

En noviembre de 1919 codirigiría la subcomisión de meteorología de la Comisión Internacional para la exploración científica del Mediterráneo que sería presidida en Madrid por el rey Alfonso XIII y a la que asistirían representaciones de Egipto, España, Francia, Grecia, Italia, Mónaco, Servia, Túnez y Turquía.

Su última contribución a la ciencia naval sería la presentación en 1920 de un interesante proyecto de reorganización de los servicios científicos relativos a la formación de los ingenieros hidrógrafos de la Armada. 

Ello tenía una vital importancia pues al clausurarse por un lado en 1901 la Academia de Ampliación en la que se cursaban esos estudios y por otro al disponerse por la ley de 12 de junio de 1909 la extinción del personal de astrónomos urgía la creación de un centro de enseñanza naval en el que se pudiera adquirir la oportuna especialización.


Su muerte y entierro.



Estaba casado con Concepción García de Lomas y Ruiz de Mier y tenía 8 hijos llamados María, Luis, Juan, Carmen, Tomás, Patricio, Justa y Gumersindo. Cuatro de ellos ingresarían en la Armada mientras que uno lo haría en el Ejército. Las tres hermanas se casarían con oficiales de Marina.

El 25 de enero de 1921 cuando contaba 71 años de edad y estaba pasando unos días de descanso en casa de su hijo Tomás, comandante entonces del submarino A-3 con base en Cartagena, fallecería a causa de una rápida enfermedad. Por entonces estaba preparando el congreso que la Sociedad Española para el progreso de la Ciencia tenía previsto realizar en Cádiz en 1923.

Su restos, por deseo expreso del propio difunto, serían trasladados desde Cartagena a San Fernando en donde recibirían cristiana sepultura. A lo largo del viaje se le rendirían por la Armada los honores correspondientes. 

Su sepelio se transformaría en un acto multitudinario de verdadero duelo local al que junto a las autoridades de Marina acudiría la corporación municipal en pleno así como numerosos representantes del comercio y la industria isleña.

Muchas y dignísimas necrologías se publicaron durante los días y semanas siguientes en memoria del contralmirante Azcárate que a lo largo de su vida naval y científica había sido recompensado con la cruz y placa de San Hermenegildo, premio a la constancia en el servicio militar intachable e inmaculado; la gran cruz del mérito naval; cinco cruces del mérito naval; la distinción de oficial de la Legión de Honor de Francia y miembro de la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

Entre las necrologías destacarían las del capitán de fragata Juan Cervera Valderrama, la de los ilustres astrónomos José Landerer y Salvador García Francos, la del eximio intelectual Mario Roso de Luna así como la del lustre ingeniero geógrafo organizador de la meteorología española José Galbis.

Pero la necrología más relevante sería la publicada por la Revista General de Marina en su número correspondiente al mes de febrero de 1921. 

En ella podían leerse frases como la de " ... al mando de la corbeta Nautilus en que el reputadísimo hombre de ciencia coronó su merecidísimo prestigio haciendo ver - en su mando brillante y acreditado como maniobrista y pedagogo - que el talento de los elegidos es generador de aptitudes universales ..." o la de "... cuantas veces aquel centro (Observatorio de San Fernando) fue visitado por propios y extraños ha merecido las más justas alabanzas, para honra de la Marina y de su sabio y malogrado General ...".


Una calle en San Fernando.



El pasado mes de octubre, coincidiendo con el 150º aniversario del nacimiento del brillante marino y científico español, su nieto Tomás de Azcárate Ristori, de 82 años de edad, se desplazaría desde Santa Cruz de Tenerife a San Fernando para entrevistarse (acompañado del autor de este artículo) con el alcalde Antonio Moreno Olmedo al objeto de que se contemplara la posibilidad de que La Isla perpetuara su memoria con su inclusión en el callejero local.

Sorprendente e inexplicablemente el contralmirante Tomás de Azcárate y Menéndez, que durante 17 años fue director del Observatorio de Marina, no había sido honrado de esa forma.

Su nombre merece el mismo reconocimiento que en su día obtuvieron otros directores (Jorge Juan, Sánchez Cerquero, Saturnino Montojo, Cecilio Pujazón, León Herrero, Wenceslao Benítez, etc.). 

Afortunadamente el alcalde se ha tomado con sumo interés tan acertada iniciativa y es previsible que en los próximos meses se haga por fin justicia.


1 comentario:

  1. Muy interesante este artículo. Me gustaría indagar en la relación que han podido tener el científico D. Ramón María Aller (astrónomo y Matemático gallego), que en su día ha regalado un manuscrito de 598 páginas a tan ilustre Director del Observatorio de la Marina.
    El científico gallego, tenía un pequeño Observatorio privado en Lalín y seguramente existan cartas de esa fecha. Dios quiera que pronto se digitalicen los archivos de todas las bibliotecas para que pueda salir también a la luz los documentos epistolares… que tanta información nos proporcionan. Felicidades por su labor a favor de la divulgación de hombres tan destacados en nuestro de país en la rama de las ciencias!

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