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lunes, 30 de septiembre de 2019

LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (XXXIII). EL PUESTO DE ALAMBRADAS (1954-1968).

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 12, el 30 de septiembre de 2019.

El original contiene dos fotografías en blanco y negro.

       Lo que se viene denominando como “Verja”, que limita la colonia británica de Gibraltar con La Línea de la Concepción, se le llamó también en otros tiempos no lejanos, la “alambrada inglesa”.
España nunca ha reconocido ni su ilícito levantamiento sobre territorio patrio ni la consiguiente ocupación ilegal del terreno no recogido de modo alguno en el Tratado de Utrech de 1713.
Sin perjuicio del curso que históricamente ha venido siguiendo dicho contencioso, esa “verja” o “alambrada” construida por militares británicos entre 1908 y 1909, condicionó el despliegue de las fuerzas españolas del resguardo fiscal encargadas de impedir la entrada de contrabando procedente de la colonia. Ejemplo de ello es el caso, menos conocido, del “Puesto de la Guardia Civil de Alambradas” que existió entre 1954 y 1968.
La entrada en vigor de la Ley de 15 de marzo de 1940 supuso en La Línea de la Concepción que las dos compañías de Carabineros citadas, pasaran a la Guardia Civil. Los carabineros mantuvieron como prenda de cabeza la gorra de plato que introdujo la Segunda República pero vistieron el uniforme de la Benemérita.
Los puestos de Santa Bárbara y San Felipe fueron los responsables de vigilar esa “verja” o “alambrada” para evitar que por ella o por los “boquetes” de levante y poniente pudiera pasar contrabando, mientras que la sección de la aduana ejercía sus funciones de resguardo fiscal en el punto de paso habilitado.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial comenzó un redespliegue militar defensivo español en La Línea de la Concepción, herencia de la cual quedan todavía numerosas fortificaciones que muy acertadamente se están poniendo cultural y turísticamente en valor.
Pero también se produjo desde el punto de vista del resguardo fiscal, el levantamiento poco conocido de una segunda alambrada que no fue obra del Ejército español, sino de la Compañía Arrendataria de Tabacos que a partir de 1945 se transformó en Tabacalera S.A. La razón de ello era impedir la entrada de tabaco de contrabando procedente de la colonia, dada la permeabilidad de la británica cuando se trataba de tan ilícitos menesteres.
Por su parte, la Guardia Civil, consciente y sufridora de tan grave problema, procedió a reorganizar en sucesivas ocasiones su despliegue frente a la verja. En el caso que nos ocupa, su director general, el teniente general Camilo Alonso Vega, aprobó el 31 de agosto de 1954, la reorganización de la 337ª Comandancia de Algeciras, mandada por el teniente coronel Francisco Hermida Medina, que por cierto procedía de Carabineros.
Ello afectó a las dos compañías citadas, tanto la de la aduana, mandada por el capitán Emilio Silva Plaza, que pasó a ser la 7ª de especialistas fiscales, como la de La Atunara, liderada por el capitán Agustín Castaño Acosta, que pasó a ser la 2ª de rural y costas.
Encuadrada en la primera se creó la 2ª línea (sección) de Alambradas e integrada en ésta, el puesto de Alambradas. Su demarcación estaba constituida por los 710 metros de la playa de Levante, los 460 de la playa de Poniente y los 1.300 de la “Verja”, excluido el recinto aduanero que era responsabilidad de otra unidad.
La fuerza del puesto prestaba servicio de especialistas fiscales, con su correspondiente gorra de plato, en la zona comprendida entre la “alambrada inglesa” y la española, distante entre sí unos 700 metros.
El puesto carecía de casa-cuartel por lo que su personal se alojaba de alquiler en viviendas particulares. Disponía de un pequeño edificio utilizado como oficinas, del que se ha localizado sólo la fotografía que ilustra este artículo. A pesar de su mala calidad constituye un interesante documento gráfico. Dado su pésimo estado hubo que desalojarlo. La documentación del puesto y el armamento largo del personal franco de servicio pasó a las dependencias del Cuerpo en la aduana.
Gracias a un informe suscrito el 20 de julio de 1961 por el capitán Manuel Flores Cómitre, jefe de la 7ª compañía, se sabe que aquella alambrada “delimitaba el recinto aduanero separándolo de la población, que con sus edificios tanto públicos, como particulares, calles y paseos, llega hasta la misma alambrada en una longuitud de 1.400 metros, entre las playas de levante y de poniente, playas muy concurridas constantemente, en especial en época de verano”. 
Continuaba exponiendo que entre la alambrada española “y la construida por los ingleses”, había un trayecto de 690 metros, comprendiendo el llamado “Campo Militar Español”. 
Dicho informe se debía a que el teniente coronel de Artillería Víctor Castro Sanmartín, jefe delegado para la Represión del Contrabando y la Defraudación, dependiente del Ministerio de Hacienda, había interesado a la Dirección General de la Guardia Civil, conocer la utilidad de dicha alambrada y si querían hacerse cargo de su mantenimiento. Dichas cuestiones serán tratadas en el próximo capítulo.

Respecto al puesto de Alambradas, que contaba con un cabo y 14 guardias, fue absorbido a partir de 25 de octubre de 1968 por el nuevo puesto de “Punto Avanzado”, al entrar en vigor la 2ª fase de la instrucción general del Cuerpo núm. 6, de 18 de julio anterior.

domingo, 29 de septiembre de 2019

LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (XXXII). LA CASA-CUARTEL DE CARBONERAS (1940-1975).

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 15, el 23 de septiembre de 2019.

El original contiene dos fotografías en blanco y negro.

Hasta la entrada en vigor de la Ley de 15 de marzo de 1940 estuvo ubicada en la casa-cuartel de Carboneras el mando de la 1ª Sección, encuadrada en la 1ª Compañía de La Atunara, en La Línea de la Concepción, perteneciente a la Comandancia de Carabineros de Algeciras. Dicha sección estaba mandada por un oficial subalterno del que dependían los puestos de Carboneras y Guadalquitón. 
Si bien ambos estaban ubicados físicamente en el término municipal de San Roque, su vinculación histórica con el encuadramiento y dependencia, a efectos de servicio, del mando establecido en La Línea, justifica su protagonismo en este capítulo. El contrabando generado desde la colonia británica de Gibraltar exigió que durante muchas décadas las unidades limítrofes de costa ubicadas en San Roque dependieran del capitán de La Línea.
En el último “Escalafón General del Cuerpo de Carabineros”, editado en 1936, se decía respecto a Carboneras: “Residencia del Jefe de la Sección. Es puesto de primera línea, de costa montañosa, situado en despoblado. Confina por levante con el Cachón de Carboneras y llega por poniente hasta Punta Mala. Extensión de 4’740 kilómetros. No tiene más caminos que algunas veredas. Recibe el correo por La Línea y la estación más próxima es San Roque. Plantilla del personal: un Sargento, un Cabo, un Corneta, un Carabinero de primera y trece de segunda. Tiene cuartel para Oficial nueve casados y sala de armas para solteros”.
Se trataba de un pequeño acuartelamiento alejado de población, siendo la más cercana la barriada de La Atunara, donde el servicio a prestar estaba centrado en evitar el contrabando procedente del Peñón que era alijado en la costa. La casa-cuartel de Carboneras estaba levantada junto a una torre vigía que databa de finales del siglo XVI, reconvertida hoy día, tras su reconstrucción, en faro.
El estado de conservación del acuartelamiento en 1940, cuyas ruinas son actualmente visibles, debía ser bastante cuestionable, tal y como solía suceder con casi todos los pertenecientes al Cuerpo de Carabineros.
Su situación no fue mucho mejor cuando pasó a depender de la Guardia Civil pues un informe de casas-cuarteles de la 262ª Comandancia de Algeciras, fechado el 18 de agosto de 1970, daba cuenta de que su estado era regular. Situado junto a la playa, carecía de luz eléctrica y de teléfono ya que dada su distancia de la población no llegaban los tendidos hasta allí. El abastecimiento de agua era mediante algibe ya que estaba lejos de la red general. Se mantenía un pabellón de suboficial y once de guardias civiles casados. No tenía cochera para vehículo pero si disponía de una cuadra para dos caballos. El edificio ocupaba una superficie construida de 728 metros cuadrados sobre un terreno de 3.428.
La vida para los carabineros, inicialmente, y para los guardias civiles que posteriormente estuvieron destinados en dicho puesto junto a sus familias, no es que fuera dura, sino lo siguiente. Nunca se podrán escribir palabras suficientes para reconocer y poner en valor el sacrificio personal y familiar de los miembros de ambos Cuerpos que durante décadas y décadas prestaron servicio y vivieron en acuartelamientos como el de Carboneras, con la única finalidad de prevenir y perseguir el contrabando procedente del Peñón.
En 1965 la Guardia Civil de Carboneras seguía manteniendo la misma estructura orgánica de Carabineros en 1940. En vez de llamarse sección se denominaba línea, continuando compuesta por esos dos puestos y unas plantillas similares. Sin embargo, en vez de depender entonces de la 2ª Compañía de La Atunara, lo era de la 1ª Compañía de Guadiaro.
Como jefe de línea de Carboneras se encontraba entonces el teniente Agustín Rodríguez Borges. El comandante de puesto de Carboneras era el cabo Félix González Hortas y los guardias 2º eran Dionisio Matías Sanjuan, Antonio Rovira Galán, Bartolomé Gómez Morón, Nicolás Barrero Medrano, José Rodríguez Muñoz, Manuel Sánchez López-Toscano, Ventura Expósito Verdejo, José Valle Amador, Antonio Rodríguez Prado, Pedro Amaya Castillo, Ildefonso Fernández Nájera, Valentín López Ariza, Cristóbal Ulloa Gutiérrez y Antonio Lara Baidez.
En noviembre de 1968 la plana mayor de la línea de Carboneras pasó a ubicarse en el acuartelamiento de Guadiaro, permaneciendo sólo el puesto. Cuando en julio de 1970 se suprimió el puesto vecino de Guadalquitón se le sumó su plantilla, incrementándose la vigilancia de costa hasta los 7.800 metros, volviendo a depender de la 1ª Compañía de La Línea de la Concepción.
Finalmente el 16 de septiembre de 1975 debido al mal estado de conservación del acuartelamiento se dispuso su desalojo, pasando su plantilla a residir en la casa-cuartel de La Banqueta que había sido inaugurada en el interior del casco urbano de La Línea en 1968.

jueves, 19 de septiembre de 2019

LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (XXXI). LA CASA-CUARTEL DE EL ZABAL (1940-1968).

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 10, el 16 de septiembre de 2019.

El original contiene dos fotografías en blanco y negro.

      Hasta la entrada en vigor de la Ley de 15 de marzo de 1940 la Guardia Civil no volvió a tener una casa-cuartel y un puesto en El Zabal. 

      Tal y como se expuso en el capítulo VI, se había creado inicialmente por real orden de 31 de marzo de 1910. Poco más de una década después, el 3 de diciembre de 1922, se daba cuenta a la Dirección General del Cuerpo que sus integrantes se habían trasladado a la casa-cuartel de La Atunara. Aunque no constaba la razón de ello muy probablemente se debería al mal estado del pequeño edificio que se estaba utilizando como acuartelamiento, alquilado por el ayuntamiento de la ciudad. 
Sin embargo, no por ello, dejó la Guardia Civil de hacerse cargo de la seguridad ciudadana de dicha barriada, ejérciéndose la misma desde 1922 hasta 1940 por la fuerza del puesto de La Atunara.
Relativamente alejada de la primera línea de la playa estaba dividida entre El Zabal Bajo y El Zabal Alto y se trataba realmente entonces de una zona próspera y tranquila de La Línea de la Concepción, al no ser zona de alijos de contrabando procedente de la colonia británica de Gibraltar.
Sin embargo, si existía en El Zabal un puesto de Carabineros, al ser un lugar de paso de tan ilícita actividad, tanto procedente de la playa de La Atunara como de la Verja. En el último “Escalafón General del Cuerpo de Carabineros”, editado en 1936 por el brigada Eusebio Fernández Chimeno y que ya ha sido referido en capítulos anteriores se decía del mismo lo siguiente:
“Puesto de segunda línea, formado por un Sargento, un Carabinero de primera clase y siete de segunda. Vigila por levante desde el Rancho de Contreras, y faldeando la Sierra, pasando por la Piedra de los Pescadores, y terminando en el puerto del Bugeo. Establece tres vigilantes de día, y por la noche las parejas prestan servicio en el distrito del puesto. Tiene casa-cuartel”.
El puesto de El Zabal estaba entonces encuadrado, junto a los puestos de Castillo España y Santa Bárbara, en la 1ª Sección, con cabecera en Castillo España, de la 2ª Compañía de La Línea de La Concepción, perteneciente a la Comandancia de Carabineros de Algeciras.
El puesto de Castillo España era en cambio de primera línea de playa con una demarcación de 1.400 metros de costa, que comprendía por levante, desde la Zanja, y por poniente hasta las ruinas el Castillo de Santa Bárbara. Al mando de un brigada estaba compuesto por un cabo, un corneta, un carabinero de primera clase y nueve de segunda. Su acuartelamiento no tenía capacidad de alojamiento y dicha fuerza habitaba en la casa-cuartel existente junto a la aduana de La Línea de la Concepción.
El puesto de Santa Bárbara también era de primera línea con 1.900 metros comprendidos por levante desde el exterior de las ruinas de la fortaleza que le daba nombre, y por poniente “hasta la carretera de Gibraltar a lo largo de la alambrada por el campo exterior”. Al mando también de un brigada estaba integrado por un carabinero de primera clase y ocho de segunda, alojándose en la casa-cuartel de la aduana de La Línea de la Concepción así como de alquiler en casas particulares.
Cuando a partir de 1940 los carabineros fueron reconvertidos en guardias civiles se continuó manteniendo la misma casa-cuartel hasta finales de los años 60, sin haberse podido precisar todavía la fecha exacta de su supresión. Es muy probable que dado el mal estado de conservación y habitabilidad del edificio se procediera a su traslado al nuevo acuartelamiento de La Banqueta, inaugurado en 1968 y sito en la entonces denominada avenida de Héroes del Alcázar de Toledo.
A la misión de constituir una segunda línea de vigilancia fiscal, propia de los antiguos carabineros, para impedir que pudiera pasar el género de contrabando que hubiese podido burlar la primera línea, se sumaba la tradicional de la Guardia Civil que era el mantenimiento de la seguridad ciudadana de una barriada que veía constantemente incrementado su número de edificaciones y habitantes. De hecho su configuración y población actuales poco tiene que ver con las de entonces.
La última relación nominal de componentes del puesto de El Zabal que se ha tenido constancia estaba compuesta en 1965 por el sargento José Valderrama Cortés, el cabo 1º Antonio Jiménez Castro y los guardias 2º Pedro Pérez Herrera, José Trujillo Ahumada, José Romero Maestre, Jesús Rodríguez Fernández, Salvador Fernández Pintor y Heliodoro García Garnica.


LA GUARDIA CIVIL EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (XXX). EL CUARTEL DE LA ATUNARA (1974-1986).

CLXXV Aniversario Fundación Guardia Civil (1844-2019).


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR", pág. 10, el 9 de septiembre de 2019.

El original contiene una fotografía en blanco y negro.

El capítulo XXVIII concluía afirmando que la última utilidad de la casa-cuartel de la Guardia Civil en La Atunara, antes de su demolición, fue guardar las artes de pesca de la cofradía sindical de pescadores de La Línea de la Concepción así como alojar temporalmente a algunos trabajadores de la almadraba.
No obstante, se ha tenido reciente acceso a unos documentos muy interesantes, gracias al capitán Luis Martínez González, que acreditan un último uso más, esta vez de carácter social.
Dicho acuartelamiento había sido desalojado oficialmente el 11 de junio de 1973, dado su mal estado de conservación. Hasta ahora se tenía conocimiento de que Antonio Seliva López, patrón mayor de la mentada cofradía, había escrito el 20 de septiembre de 1974 una primera carta al teniente coronel Manuel Lafuente Martín, jefe de la 262ª Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras.
En ella se exponía que “en vista de que se aproxima el tiempo de lluvias y otras inclemencias climatológicas por lo cual tendríamos que poner la báscula para el peso del pescado y efectuar la venta del mismo a la intemperie con todas las molestias y perjuicios que ello llevaría consigo toda vez que en años anteriores estas faenas se han efectuado en el local que teníamos y que fue derribado, rogamos a V.S., nos autorice a hacer un cobertizo en uno de los patios del Cuartel de La Atunara”.
La carta continuaba explicando que caso de darse autorización, dicho cobertizo sería en el patio que daba a la parte de poniente, es decir, en la parte sur y que consistiría simplemente en un techo de chapa o uralita. Debajo se montaría la báscula y se efectuaría en dicho lugar la venta del pescado. Todo ello sería de forma provisional hasta que se construyera la lonja que estaba proyectada. Por supuesto la cofradía se responsabilizaba de “la conservación y aseo” de dicho lugar. Cuatro días después el teniente coronel Lafuente contestaba positivamente al patrón mayor, “sin otras limitaciones que las que especifica en su repetida carta”.
El 30 de noviembre siguiente el patrón mayor volvería nuevamente a escribir al teniente coronel. La campaña almadrabera en ese puerto había ya finalizado y se había desalojado lo instalado como lonja provisional, pero en esta ocasión se solicitaba autorización para guardar los enseres de pesca de los miembros de la cofradía. Seis días después el teniente coronel daba por escrito su autorización.
Aún habría un tercer escrito del patrón mayor, fechado esta vez el 30 de mayo de 1975 y dirigido igualmente al teniente coronel, solicitándole en esta ocasión autorización para utilizar tres locales de la antigua casa-cuartel para el personal de la almadraba, con motivo de la nueva campaña. Y cinco días después le fue concedida por el tiempo que durase la misma.
Todo este intercambio epistolar de solicitudes y concesiones denotaba la magnífica relación que tradicionalmente siempre ha existido entre la cofradía de pescadores de La Línea y la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras. De hecho, hoy día el Servicio Marítimo del benemérito Instituto les protege en los conflictos que padecen en las aguas españolas que rodean la colonia británica de Gibraltar.
Pero aquí no finalizaría el uso del antiguo acuartelamiento de Carabineros y de la Guardia Civil, pues al año siguiente surgiría una iniciativa popular por parte de un grupo de vecinos de La Atunara, preocupados por el desenvolvimiento de la juventud de la barriada.
Concretamente el 15 de febrero de 1976 se dirigieron por escrito al teniente coronel jefe de la ya redenominada 242ª Comandancia de Algeciras. Una vez más había modificado su numeración.
Resultaba que con ocasión de nueva reorganización de la Guardia Civildispuesta el 28 de diciembre de 1974, el 26º Tercio de Cádiz se había reconvertido en el 24º Tercio, manteniendo la misma demarcación provincial, composición y sede, con el coronel Rafael Serrano Valls al frente. Ello dio lugar a que las 261ª y 262ª Comandancias de Cádiz y Algeciras pasaran entonces numerarse como 241ª y 242ª, respectivamente, sin que ello conllevara otros cambios.
En su instancia los vecinos de La Atunara comenzaban exponiendo al mando de la Guardia Civil en el Campo de Gibraltar que, “en la barriada en que viven no existen locales para jóvenes, salvo los bares, en los que puedan desarrollar actividades recreativas, culturales y deportivas”.
Seguidamente explicaban que en un plazo de unos seis meses esperaban que tras realizarse las oportunas obras en unas dependencias anexas a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, pudiera disponerse de un centro parroquial para jóvenes. Concluían solicitando autorización para utilizar algunos de los pabellones en mejor estado, “como centro juvenil”.
Los vecinos firmantes de La Atunara, “con el aval del Cura Párroco”, Alberto Jorge Revuelta Lucerga, eran Juan Robles de los Reyes, Amalio Bracho, Andrés Díaz Castillos, Emilio Gil Benítez, Manuel García Gómez, Isidoro Vázquez Domínguez, Miguel Vallejo Morente, Juan Fernández González, Juan Antonio Fernández Flores, Juan José Vallejo, Juan Vázquez, José Ordoñez, Alfonso Lanza, Jorge Pérez, Andrés Galán Vallejo y Francisco Morente Leal. 
Una vez más el teniente coronel Lafuente accedió a lo solicitado. El 10 de febrero siguiente ordenó al capitán José Luis Ruiz Núñez, jefe de la 1ª Compañía de la Guardia Civil en La Línea de la Concepción que se le facilitara al párroco el pabellón que estuviera en mejor estado y suscribiera con él, el correspondiente contrato de uso y gratuito.
Las condiciones estipuladas y suscritas por ambas partes dos días después en La Línea consistieron en que se autorizaba el uso “sin abono de ninguna clase al Cuerpo por parte del indicado Centro Juvenil”, por el periodo de un año prorrogable si las circunstancias lo aconsejaran, debiendo ser utilizado “exclusivamente para desarrollar actividades recreativas, culturales y deportivas”, quedando extinguido inmediatamente dicho contrato “siempre que se tenga conocimiento o se presuma de que es utilizado el local para asuntos ajenos a los expuestos”. El párroco Revuelta Lucerga se comprometió a todo ello “solemnemente” y, “en consecuencia, a desalojar la finca facilitada en el plazo que se le señale”. 
Realizadas las obras del centro parroquial para jóvenes la antigua casa-cuartel quedó ya sin uso alguno deteriorándose hasta declarse en estado ruinoso. El edificio no tenía valor alguno mientras que los 4.649’40 metros cuadrados que medía el terreno propiedad del Estado, se habían valorado el 18 de septiembre de 1975 en 1.162.350 pesetas por el arquitecto de la Delegación de Hacienda en Cádiz, Francisco Barbadillo Gómez. 
El consejo de ministros en su reunión de 15 de diciembre de 1978 acordó la declaración de urgencia de unos terrenos de La Línea, entre los que estaba el del acuartelamiento, para la construcción por el Instituto Nacional de la Vivienda de 600 pisos en La Atunara, que finalmente no se llevaron a cabo.

Finalmente el 2 de julio de 1986 se firmaron las actas de desafectación del antiguo acuartelamiento cesando definitivamente su vinculación con la Guardia Civil. Parte de su solar es ocupado actualmente por el puerto de La Atunara.