Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Armamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Armamento. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de enero de 2026

COMANDANTE DE ARTILLERÍA RAFAEL FERNÁNDEZ-HERMOSA MELCHOR: ASESOR TÉCNICO DE ARMAMENTO DE LA GUARDIA CIVIL (1935-1936). (y 2ª parte).

 

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en la Revista "ARMAS INTERNACIONAL", nº 67, correspondiente al mes de Abril de 2018, págs. 68-74.


El original está ilustrado por 19 fotografías en color y 13 fotografías en blanco y negro.


 



Retomamos por tanto en estas líneas la interesante, peculiar y hasta lamentable historia que marcó significadamente la vida del comandante Fernández-Hermosa.


La Guerra Civil.

Todo aquel ilusionado proyecto por dotar de un armamento moderno y eficaz a la Guardia Civil quedó truncado como tantas otras cosas, entre ellas su brillante carrera militar, como consecuencia de la Guerra Civil. Al igual que le ocurrió a otros muchos españoles, terminó siendo repudiado por ambos bandos. 

Sus vicisitudes fueron recogidas en boletines oficiales de la zona gubernamental y en la sentencia condenatoria dictada el 20 de julio de 1938, en la causa 363/1938 del Juzgado Eventual Militar núm. 6 de Valladolid.

El inicio de la sublevación militar le sorprendió el 18 de julio de 1936 en su destino de la Inspección General, ubicada entonces en la sede del ministerio de la Gobernación, a cuyos sótanos fueron trasladados por guardias de asalto del Cuerpo de Seguridad (antecedente histórico de la actual Policía Nacional), los oficiales del Regimiento de Artillería Ligera nº 1 detenidos en Getafe.

Según se hace constar en la sentencia, se preocupó de visitarlos y que se les proporcionara agua y comida así como que convenció al general de Caballería Sebastián Pozas Perea, inspector general de la Guardia Civil en esa fecha, para que los detenidos fueran custodiados por miembros de la Benemérita para mayor garantía de sus vidas mientras permanecieran en ese edificio.

Tras reconvertirse la Guardia Civil en Guardia Nacional Republicana por decreto de 30 de agosto siguiente, cesó poco después en su puesto de asesor técnico de armamento, siendo destinado en diciembre a Menorca. Ésta se encontraba casi sin oficiales ya que la mayoría, alrededor de un centenar, habían sido asesinados cuando estaban detenidos en la fortaleza de La Mola.

Sin embargo, no llegó a incorporarse ya que al pasar por Valencia se quedó adscrito a la Subsecretaría del Ministerio de la Guerra, desde donde estuvo colaborando con los sublevados. Ayudó a perseguidos y facilitó información sobre la existencia de depósitos de municiones en Villarejo de Salvanés (Madrid), gracias a lo cual pudieron ser destruidos. También pasó información sobre una fabrica de dinamita en Alumbres, de Cartagena (Murcia).

El 2 de febrero de 1937 fue ascendido a teniente coronel continuando en el mismo puesto y a finales de octubre marchó a Barcelona, junto el resto del ministerio, al trasladarse el gobierno de la República. Destinado el 14 de diciembre siguiente al parque de Artillería del Ejército de Andalucía, fingió que se incorporaba en Linares pero desertó y cruzó la frontera con Francia. 

El 1º de enero de 1938 volvió a cruzarla pero por Irún (Guipúzcoa) y se presentó a las autoridades de la llamada zona nacional. Tras ser detenido y trasladado a Valladolid fue juzgado el 8 de abril siguiente en consejo de guerra y condenado inicialmente a la pena de 6 meses y 1 día como autor de un delito de auxilio a la rebelión. 

Sin embargo, revisada la sentencia por instancia superior, al considerar que había tardado mucho tiempo en pasarse de zona y prestado mientras tanto servicio al enemigo, fue revocada y se le condenó a la pena de 12 años y 1 día de reclusión con las accesorias de pérdida de empleo e inhabilitación absoluta durante la condena.

Mientras tanto en la otra zona, el juez especial de Espionaje y Alta Traición de Cataluña nº 2, lo había puesto en requisitoria, siendo finalmente dado de baja del Ejército Popular de la República, por abandono del servicio.

En enero de 1939 el jefe del Estado nacional acordó conmutarle la condena que ya estaba cumpliendo por la de 3 años y 1 día de prisión correccional y accesorias correspondientes. Aunque no consta en la documentación consultada es muy probable que tras la finalización de la contienda se le volviera a aplicar alguna nueva medida de gracia que redujera la condena.

 

El triste epílogo.

Una vez en libertad su situación personal y laboral debió ser muy dura y más si había estado encarcelado por pertenecer al bando de los vencidos, aún a pesar de que la sentencia le reconociera “sus buenos antecedentes” y “su probada ideología derechista.” 

Tenía ya casi 50 años de edad, viudo sin hijos y con su único cuñado muerto en 1937 en Madrid como consecuencia de los sufrimientos padecidos durante el tiempo que había permanecido detenido en una checa del Frente Popular. 

Su hermana falleció en 1946 quedándole sólo sus tres sobrinos, que habían servido como oficiales en el bando nacional: José Luis, que falleció siendo teniente coronel de Artillería en Barcelona en 1960, Rafael que fue ingeniero técnico agrícola, y Carlos, arquitecto, con el que conviviría los últimos años de su vida. 

Si bien la pena accesoria de pérdida de empleo le había supuesto la expulsión del Ejército, la entrada de vigor del decreto de 26 de mayo de 1945, le permitió en julio del año siguiente conseguir conmutarla por la de suspensión de empleo. Gracias a ello pudo reintegrarse al Ejército pero pasando inmediatamente a la situación de retirado como comandante.

Dada su titulación de ingeniero industrial pudo trabajar en la factoría gaditana de San Fernando de la Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares S.A., donde permaneció hasta su jubilación.

Seguramente uno de los momentos más emotivos que vivió en esa época debió ser el 2 de noviembre de 1959 cuando participó en la Academia de Artillería, junto a sus antiguos compañeros de promoción, para celebrar las bodas de oro de su ingreso como cadetes. Entre ellos el general Jorge Vigón Suero-Díaz, ministro de Obras Públicas.

En el ayuntamiento le hicieron segoviano honorario, renovó juramento a la bandera y se rindió homenaje a los caídos de la promoción en dos de los más significados: los capitanes Federico y Miguel de La Paz Orduña, muertos en julio de 1921. El primero en defensa de la posición de Igueriben y le concedieron la cruz laureada de San Fernando, mientras que el segundo lo fue cuando acudía con un convoy en su auxilio.

Durante la Transición democrática se promovió el reconocimiento de nuevos derechos a los militares condenados por su pertenencia al bando vencido. De haber continuado en el servicio activo se hubiera retirado el 19 de octubre de 1955 como coronel, por lo que la aplicación del real decreto-ley 6/78 de 6 de marzo, tuvo el efecto de fijarle un nuevo haber pasivo como tal.

Al jubilarse regresó a vivir en Madrid donde falleció el 26 de diciembre de 1981, con 90 años de edad. Tres años después se promulgaba la Ley 37/1984 que le hubiera reconocido el empleo de coronel a todos los efectos y no sólo económicos. Bien seguro que hubiera sido lo que más hubiese deseado en su vida. 

 

Nota. Se agradece la inestimable colaboración del coronel de Infantería Luis García San Miguel Arniches, sobrino-nieto del comandante Rafael Fernández-Hermosa Melchor; de José Cobreros Aranguren, nieto del general de brigada de la Guardia Civil José Aranguren Roldán; del coronel de Artillería José Ignacio Vázquez Montón y del capitán de Artillería Juan Álvarez Albarrán, del Archivo General Militar de Segovia, en las fechas de consulta de la hoja de servicios de nuestro protagonista; del teniente coronel Javier Alonso Herranz, actual jefe de estudios de la Academia de Artillería de Segovia; así como de los investigadores Carlos Engel Cellier y Javier Sánchez Regaña.

 

COMANDANTE DE ARTILLERÍA RAFAEL FERNÁNDEZ-HERMOSA MELCHOR: ASESOR TÉCNICO DE ARMAMENTO DE LA GUARDIA CIVIL (1935-1936). (1ª parte).


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en la Revista "ARMAS INTERNACIONAL", nº 66, correspondiente al mes de Marzo de 2018, págs. 58-65.

El original está ilustrado por 17 fotografías en color y 11 fotografías en blanco y negro.



La historia del armamento del benemérito Instituto de la Guardia Civil tiene pendiente dedicar una página a este brillantejefe de Artillería que contribuyó a modernizar su armamento.

Cuando hace ya más de tres lustros elaboré, junto al director de esta Revista, Luis Pérez de León, la monografía "El Armamento de la Guardia Civil (1844-2002)", dicho comandante fue protagonista en varias de sus 130 páginas. Concretamente en las dedicadas al armamento portátil adoptado tras los sangrientos sucesos revolucionarios de octubre de 1934.

Razones de estructura y contenido de aquel "Especial", presentado el 24 de octubre de 2002 en Madrid por el entonces director general, Santiago López Valdivielso, imposibilitaron profundizar en este personaje. Ahora ha llegado el momento.

Historial militar.

Nació el 19 de octubre de 1891 en Madrid. Hijo de Joaquín Fernández-Hermosa Martínez, contador de 1ª clase del Tribunal de Cuentas del Reino, y de María Melchor Calzada. Su abuelo Federico Melchor Lamanette había sido presidente de la Audiencia Provincial de Madrid y posteriormente magistrado del Tribunal Supremo. 

Tuvo dos hermanas, Amalia, que falleció joven, y María Teresa, que contrajo matrimonio en abril de 1908 con el teniente de Artillería Luis García San Miguel Tomé. El ejemplo de su cuñado le animó a elegir la carrera militar y así, tras aprobar los correspondientes exámenes, ingresó el 1º de septiembre del año siguiente, en la 201ª Promoción de la Academia de Artillería en Segovia. 

Tras prestar el día 17 de octubre "juramento de fidelidad a las Banderas", cursó con sobresaliente aprovechamiento los cinco años de estudios militares, siendo promovido por real orden de 24 de junio de 1914 al empleo de primer teniente. De los 69 nuevos oficiales obtuvo el puesto 17. En aquella época obtenían además el título de ingeniero industrial.

Destinado al 7º Regimiento Montado de Artillería, de guarnición en Zaragoza, apenas estuvo siete meses ya que en enero de 1915 fue trasladado al cuadro de eventualidades de Melilla y pocos días después pasó agregado a su Comandancia de Artillería.

Poco después fue destinado al Regimiento de Artillería de Montaña de Melilla, siendo encuadrado en la 9ª Batería. Con ella participó durante los dos años siguientes en numerosas acciones de guerra formando parte de diferentes columnas de operaciones.

Destinado al 2º Regimiento de Artillería de Montaña, de guarnición en Vitoria (Álava), no llegó a incorporarse al ser trasladado en abril de 1917, al 2º Regimiento Montado de Artillería de Campaña ubicado en Madrid. En agosto pasó a denominarse Primer Regimiento de Artillería Ligera de Campaña.

Apenas llevaba un año cuando fue agregado a la 1ª Sección (Artillería de plaza, sitio y campaña) de la Escuela Central de Tiro del Ejército en Madrid. Permaneció hasta su ascenso a capitán, por real orden circular de 5 de noviembre de 1918, siendo destinado al 15º Regimiento de Artillería Ligera de Campaña, en Pontevedra.

En ese periodo tuvo su primer contacto con el armamento de la Guardia Civil. Fue designado para acompañar en junio de 1919, al coronel Conrado Loeches González, jefe del 10º Tercio (León), en la revista de armas a sus tres Comandancias (Oviedo, León y Palencia).

Renombrada su unidad como 15º Regimiento de Artillería Ligera, se concedió en enero de 1921 un premio de “Escuelas prácticas” a su batería, efectuadas en Carabanchel y Pinto. Asimismo, en junio se le otorgó el tercer premio por la memoria presentada en la 2ª Sección (Artillería de Costa) en Cádiz de la Escuela Central de Tiro, con ocasión de un curso de tiro contra draga-minas.

Tras el llamado "Desastre de Annual", en el que más de siete mil soldados españoles fueron masacrados en julio de 1921 por las cabilas rebeldes lideradas por el rifeño Abd el-Krim, se procedió al envío de numerosos refuerzos desde la Península. 

Su regimiento marchó el 12 de agosto en ferrocarril hasta Cartagena y embarcó para Melilla en el vapor "Claudio López" de la Compañía Trasatlántica, transformándose al llegar en parque móvil de Artillería.

Durante los ocho meses siguientes asistió con su batería a la protección de numerosas columnas de operaciones, algunas de ellas mandados por generales que años después alcanzarían gran protagonismo, como Dámaso Berenguer Fusté, José Sanjurjo Sacanell y Miguel Cabanellas Ferrer. Todo ello alternado con el mando de convoyes de abastecimiento de municiones a las posiciones.

A finales de mayo de 1922 fue destinado al Regimiento de Artillería a Caballo, de guarnición en Carabanchel, haciéndose cargo del mando y administración de la 4ª Batería. A mediados de septiembre regresó voluntario a Melilla formando parte del grupo expedicionario.

Allí se hizo cargo al mes siguiente de la 2ª Batería, permaneciendo en campaña hasta octubre de 1923. Participó en numerosas acciones de fuego artillero contra el enemigo, encuadrado en diferentes columnas de operaciones.

A su regreso a Carabanchel se hizo cargo del mando y administración de la 3ª Batería y poco después fue nombrado ayudante del coronel Pedro Torrado Atocha, jefe del regimiento. 

Casi un año después, por real orden circular de 30 de septiembre de 1924, le dieron "las gracias a este oficial por su cooperación en la realización de los diferentes ejercicios de tiro verificados en el Campamento de Carabanchel durante el curso de instrucción, por el celo e inteligencia y laboriosidad demostrados en el desempeño de sus cometidos”.

Tres semanas más tarde, el 24 de octubre, contrajo matrimonio con María López-Acebal de Albacete en la iglesia de La Concepción del madrileño barrio de Salamanca. Era hija del ilustre escritor asturiano Francisco López Acebal y de María de Albacete Gil y Zárate, perteneciente a una distinguida familia de Madrid.

En junio de 1925 fue comisionado durante seis meses al “Taller de Precisión, Laboratorio y Centro Electrotécnico de Artillería”, ubicado en Madrid, para capacitarse en las industrias militares de armamento, reincorporándose posteriormente a su regimiento.

Hasta entonces le habían sido concedidas la medalla de plata conmemorativa del Centenario de los Sitios de Gerona (1910), la cruz de Isabel la Católica (1913), la medalla militar de Marruecos con pasador Melilla (1917), la medalla conmemorativa del Homenaje a SS.MM. Los Reyes (1925) y tres cruces del mérito militar con distintivo rojo (1916, 1925 y 1926).

Mientras tanto la relación entre el Arma de Artillería y el presidente del gobierno, teniente general Miguel Primo de Rivera Orbaneja, se había ido deteriorando como consecuencia de negarse reiteradamente todos los oficiales procedentes de la Academia de Segovia a aceptar los ascensos por méritos de guerra. 

La situación llegó a tal extremo que por real decreto de 5 de septiembre de 1926 se procedió a suspender de empleo, fuero, atribuciones, uso de uniforme y sueldo a todos los jefes y oficiales de la escala activa del Arma de Artillería, con destino o residencia, aunque fuera eventual, en la Península, islas Baleares y Canarias, quedando sólo exentos de ello los de las guarniciones de Marruecos al estar en campaña.

Por lo tanto fue suspendido de empleo y sueldo, situación que la que permaneció hasta que por real decreto de 9 de diciembre siguiente se alzó dicha medida. 

Cuatro días después fue destinado al Colegio de Santa Bárbara y San Fernando, sito en Carabanchel, para dar clases de química, economía, política, derecho penal, derecho administrativo y derecho mercantil. Se trataba de un centro escolar para huérfanos de ambos sexos, de generales, jefes y oficiales de Artillería e Ingenieros.

Allí permaneció impartiendo clases como profesor, cambiando a las de álgebra de preparación militar así como física y química de bachillerato, hasta que fue cesado en aplicación del real decreto de 19 de febrero de 1929. Fue dictado tras una frustrada sublevación militar, en la que sólo se había rebelado el Primer Regimiento de Artillería Ligera, en Ciudad Real.

Se dispuso que mientras no fueran de nuevo reintegrados al Ejército, todos los jefes y oficiales de la Escala activa del Arma de Artillería serían considerados provisionalmente paisanos, sin derecho a sueldo alguno, al uso del uniforme ni carnet militar, excepto el personal en Marruecos, Baleares, Canarias, así como los agregados militares y quienes estuviesen comisionados en el extranjero.

Para reingresar tenían que prestar “juramento de fidelidad y lealtad inquebrantable y sin reserva, por su fe y por su honor, a la Patria, representada por la Bandera, al Rey y al Gobierno constituido y de un modo concreto y categórico al actual, contra el que se ha procedido sediciosamente”.

Concedido el reingreso mes y medio después, continuó dos años más como profesor de las asignaturas citadas. En sus notas de conceptuación del año 1930, se reconoce que tiene el valor acreditado y “Mucha” aplicación, capacidad y puntualidad en el servicio, así como en instrucción de ordenanzas, procedimientos militares, detall y contabilidad, teoría de tiro, prácticas de tiro y arte militar, amén de poseer el francés y traducir el inglés.

Pero además de ello, su director, el coronel de Artillería Eliseo Lóriga Parra, anotó de su puño y letra: “Es muy celoso en el cumplimiento del deber. Cuantas comisiones se le encomienda las desempeña con celo e inteligencia digna del mayor encomio”.

La proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, le sorprendió todavía como profesor. Diez días después firmó la promesa de fidelidad al nuevo régimen, requisito obligatorio para continuar en activo en el Ejército. De hecho, su cuñado, que era comandante desde 1924 y se encontraba en situación de disponible al ser inspector de servicios de la Asamblea Suprema de Cruz Roja Española, pasó a la situación de retirado por negarse a ello.

En agosto fue destinado a la Comisión de Movilización de Industrias Civiles de la 1ª División Orgánica (Madrid), dependiente del Estado Mayor Central, realizando de octubre a noviembre el curso de ascenso, en el que alcanzó una alta conceptuación.

Promovido el 7 de marzo de 1932 a comandante fue destinado al Regimiento de Artillería Ligera nº 8, de guarnición en Mataró, haciéndose cargo del mando del Primer Grupo, y un mes después, al Regimiento de Artillería Ligera nº 7, en Barcelona, pasando a ejercer la jefatura del 2º Grupo.

Su coronel, José Llanos Quintilla, pronto se dio cuenta de su alta capacidad y cualificación, realizando la siguiente anotación en la conceptuación de ese año: “Este Jefe es apto para todos los destinos de su empleo, y ha demostrado mucha inteligencia, entusiasmo y celo en el desempeño de sus cargos.”

El 13 de julio de 1934, estando todavía destinado en Barcelona, se produjo el fallecimiento de su esposa en Madrid, lo cual supuso uno de los trances más duros de su vida.

Asesor de armamento de la Guardia Civil.

No se vuelve a tener más constancia de sus vicisitudes hasta después de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934. España acababa de sufrir los días más violentos y sangrientos que había conocido dentro de sus fronteras en lo que llevaba del siglo XX.

La entrada de varios ministros de derechas en el gobierno de la República provocó que los socialistas y otros sectores de la izquierda más radical proclamaran y apoyaran la convocatoria de una huelga general en todo el país que inmediatamente degeneró en revolucionaria.

El 6 de octubre, mientras la violencia prendía su mecha más sangrienta en diversos puntos de la geografía peninsular y sobretodo en Asturias, el presidente de la Generalidad de Cataluña proclamaba la independencia de la región.

El gobierno de la nación declaró el estado de guerra y el Ejército fue enviado para restablecer un orden que había sido subvertido y atacado con las armas por los revolucionarios. Tras duros y sangrientos enfrentamientos que se saldaron con más de un millar de muertos y más del triple de heridos, se volvió a restablecer el orden y la ley.

La Guardia Civil fue la institución que más sufrió la violencia revolucionaria al estar diseminada en casas-cuarteles, cobrándose la vida de 111 guardias civiles y 182 heridos. El armamento que tenían de dotación reglamentaria era básicamente la pistola Star de 9 mm. largo y el Mauser de 7 mm. en versión fusil (modelo 1893) y carabina (modelo 1916). 

La sangría producida convenció al Ministerio de la Gobernación de la necesidad de dotar a la Benemérita de más efectivos y de mejores medios de todo tipo, entre los que se encontraba un armamento portátil más moderno y eficaz. Se trataba de una necesidad que venía siendo demandada desde sus filas. 

La reacción fue inmediata y el 13 de octubre, cuando todavía no se había extinguido el fuego revolucionario, el coronel José Aranguren Roldán, jefe del Primer Tercio (Madrid), nombrado presidente de la Comisión de Armamentos de la Inspección General de la Guardia Civil, convocó a las “casas productoras” para que remitieran “un arma de cada clase dispuesta para sufrir las pruebas de experimentación”. 

Tal y como decía el anuncio, se necesitaba “conocer y experimentar los últimos modelos de pistolas de carga automática y de fuego ametrallador”, estableciendo como condición obligatoria que “lo mismo la pistola automática que la ametralladora deberán disparar el cartucho reglamentario de nueve milímetros largo, y las últimas, las ametralladoras, tendrán dispositivo para pasar de fuego ametrallador a fuego tiro a tiro”.

La convocatoria terminaba asegurando que “si el resultado de las experiencias así lo aconseja, se solicitará de la superioridad la adquisición de un lote para experiencias de conjunto y proceder en su día a declaración de arma reglamentaria”.

A partir del mes de noviembre se efectuaron toda clase de pruebas con las armas que se presentaron, siendo finalmente seleccionadas, tras un duro proceso, la pistola ametralladora marca Astra modelo F, de Unceta y Cía, así como los subfusiles marca Star modelo RU-35, de Bonifacio Echeverría S.A., y marca Schmeisser, modelo MP 28-II, de origen alemán pero realmente fabricados bajo licencia en la fábrica belga “Anciens Etablissements Pieper” de Herstal, por restricciones derivadas del Tratado de Versalles. 

Si bien no ha quedado desgraciadamente constancia en los archivos del benemérito Instituto, de documentación oficial relativa al proceso de evaluación y selección de dicho armamento, si se tiene conocimiento de ello gracias precisamente a nuestro protagonista.

En el núm. 310 de la “Revista Técnica de la Guardia Civil”, correspondiente al mes de diciembre de 1935, publicó un interesante y extenso artículo, fechado el 31 de octubre, donde se daba cuenta detallada de todo ello.

En él, aprovechó también para dejar constancia de su admiración y afecto por la Guardia Civil, concluyendo: “A que el armamento corresponda a tan altos valores morales, tienden los esfuerzos de todos sus Jefes, y en la corta esfera en que se desenvuelve mi modesto trabajo, pongo mi mejor voluntad y el cariño que hacia el benemérito Instituto tengo que sentir como militar y como español.”

Y la razón de escribir dicho artículo fue porque después de cesar en su destino en Barcelona y regresar a Madrid, donde había quedado en situación de disponible en la 1ª División Orgánica, fue uno de los jefes de Artillería destinados a la Guardia Civil como asesores técnicos de armamento, para evaluar y adquirir dichas armas.

En su caso, fue nombrado inspector técnico de la Inspección General de la Guardia Civil, quedando adscrito al Negociado 3º de su Secretaría Militar. Otros comandantes de Artillería que también fueron destinados como asesores técnicos, si bien a las Zonas, fueron Jesús Álvarez Rodríguez-Villamil, Juan Anguita Vega e Ignacio Gomá Orduña.

Hay que tener presente que todavía quedaban varios años para que se creara el Cuerpo Técnico del Ejército (Ley de 27 de septiembre de 1940) con sus dos ramas, la de Armamento y Material, y la de Construcción y Electricidad. Hasta entonces los oficiales de Artillería asumían lo primero y los de Ingenieros lo segundo.

El más destacado de aquellos jefes de Artillería, tanto por sus responsabilidades como por sus cometidos, fue precisamente Fernández-Hermosa, autor de los primeros manuales de instrucciones sobre el nuevo armamento adoptado. Sobresalió entre ellos, por su minuciosidad e ilustraciones, el redactado a principios de 1936, titulado “La pistola ametralladora marca Astra, modelo F, para cartucho largo, de 9 mm., reglamentario en España”. Fue editado por el Taller-Escuela de Artes Gráficas de Huérfanos de la Guardia Civil y distribuido entre las diferentes unidades adjudicatarias de las mismas.

El comandante Fernández-Hermosa apostó también en su artículo sobre el armamento necesario para la Benemérita, por el fusil ametrallador Trapote, de 7 mm., diseñado por el teniente coronel de Artillería Andrés Trapote Legerén, así como por las granadas de mano Lafitte modelo 1921.

(Continuará).


sábado, 13 de julio de 2019

GENERAL INGENIERO DE ARMAMENTO Y CONSTRUCCIÓN JUAN BAUTISTA URIARTE DEL RÍO (1913-1992): EL INVENTOR DE LA PISTOLA “PRESSIN”.




Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en la Revista "ARMAS", nº 291, correspondiente al mes de septiembre de 2006, págs. 88-95. 

El original está ilustrado por numerosas fotografías en blanco y negro así como en color.

Introducción. 

El personaje que en esta ocasión se trae a ARMAS, tal y como podrá apreciar el lector, es sin duda alguna el más polifacético de cuantos han pasado por esta Sección de “Nombres propios”.

Nacido el 25 de abril de 1913 en la localidad vizcaína de Galdácano, estuvo desde muy joven imbuido del espíritu de las Ciencias, tal vez heredado de su padre, Juan Bautista Uriarte Eizaga, ingeniero de caminos, canales y puertos.

Al quedarse huérfano, cuando contaba tan sólo cinco años de edad, tuvo que trasladarse a Madrid junto a su madre y tres hermanos. Tras estudiar en los colegios de los Marianistas de Vitoria y Madrid, de El Pilar y de los Agustinos de El Escorial –“donde pasó más frío que en la guerra”- regresó a Madrid para ingresar en la Escuela Central de Ingenieros Industriales. 

Allí, cuando ya contaba 22 años de edad y había superado varios cursos, tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio, creyendo por aquel entonces que ello constituiría tan sólo una breve etapa de su vida. Y así fue inicialmente cuando el 2 de enero de 1935 ingresó como soldado de Ingenieros en el  Regimiento de Zapadores-Minadores nº 2, de guarnición en el madrileño Cuartel de la Montaña.

Tras superar los correspondientes exámenes, alcanzó sucesiva y rápidamente los empleos de cabo, sargento y brigada de complemento. Seis meses después se licenció como alférez de dicha escala, reincorporándose a sus estudios universitarios hasta que el alzamiento militar del 18 de julio del año siguiente, transformó radicalmente su vida.

La Guerra Civil.

El inicio de la contienda le sorprendió de veraneo en su ciudad natal junto a su madre y hermanos, teniendo que buscar refugio en casa de un familiar para evitar su detención, ya que además su padrastro, el coronel Luis Gonzalo Vitoria –que llegaría a ser el 2º jefe del Estado Mayor del “Cuartel General del Generalísimo” y sería designado por Franco para negociar en marzo de 1939 la rendición de Madrid con el coronel de Caballería Segismundo Casado López- se había unido a los sublevados en Salamanca.

Tras no pocas vicisitudes consiguió a últimos de diciembre atravesar la frontera hispano-francesa y llegar hasta San Juan de Luz, desde donde tras contactar con la “Oficina de Información de la España Nacional”, pudo presentarse el 21 de enero de 1937 ante la comandancia militar de Irún.

Una semana después comenzó a prestar servicio como alférez de complemento en el Regimiento de Transmisiones, que estaba de guarnición en Segovia, donde permaneció hasta el mes de mayo en que fue destinado como “jefe de un equipo de altavoces de trinchera” a la Compañía de Radiodifusión y Propaganda en el frente de Madrid, una unidad de acción psicológica cuyo objetivo era elevar la moral propia y minar la enemiga.

Posteriormente continuó desempeñando los mismos cometidos en el frente del Norte, asistiendo a las tomas de las ciudades de Bilbao y Oviedo. Ascendido a teniente, en febrero de 1938 marchó con su sección al frente de Levante, donde participó en la ocupación de Castellón. 

En septiembre, dado el éxito observado, se creó el Batallón de Propaganda y se le confirió el mando de la 3ª Compañía de Radiodifusión y Propaganda, con la que continuó en dicha zona, llegando a efectuar “propaganda de ocupación” en Barcelona, Valencia y Alicante, interviniendo todo tipo de emisoras de radio y periódicos locales.

Ingeniero de Armamento y Construcción.

Finalizada la contienda ascendió a capitán de complemento y fue destinado a la Compañía de Radiodifusión y Propaganda expedicionaria de la Columna de Operaciones de Asturias, en donde permaneció hasta enero de 1940, fecha en la que fue admitido en la Academia de Ingenieros para ingresar en la escala profesional del Ejército. 

Por otra parte en octubre de ese mismo año pudo finalizar sus estudios civiles interrumpidos por la guerra, obteniendo finalmente el título de licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad de Madrid.

En julio de 1941, tras superar la formación castrense, se le confirió el mando de la Compañía de Zapadores del Regimiento Mixto de Ingenieros del VII Cuerpo de Ejército. Apenas cuatro meses después ingresó –tras superar el correspondiente examen- como alumno en la recién creada Escuela Politécnica del Ejército, pasando a formar parte de su primera promoción.

Cinco años después y haber finalizado con aprovechamiento sus estudios se le concedió el ingreso en el Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción (Rama de Construcción y Electricidad) con el empleo de capitán y antigüedad de 15 de abril de 1946, ascendiendo a comandante al mes siguiente.

Durante dicho periodo estuvo destinado sucesivamente en la Comandancia de Fortificación y Obras de la 5ª Región Militar (Zaragoza) y en la Comisión de Movilización Industrial de la 6ª Región Militar (Burgos), además de miembro permanente de la Comisión de Artillería, Fortificación y Transmisiones de Bilbao.

 En esa época dirigió, entre otros, la construcción de los cuarteles de Artillería en Basauri (Bilbao), de Infantería en Irún (Guipúzcoa) así como las casas militares de Santoña y Santander (Cantabria).

En julio de 1959 ascendió a teniente coronel siendo destinado sucesivamente a la Dirección General de Fortificaciones y Obras del Ministerio del Ejército y a la Comandancia Central de Obras. 

En esta última redactó, entre otros, los proyectos del gobierno militar de Lérida, del taller para la elaboración de “Fulminox” en la Fábrica de Armas de Toledo, del cuartel de Infantería y club deportivo militar en Pamplona (Navarra), así como de importantes reformas en la Escuela de Estado Mayor, Escuela Superior del Ejército y Centro Superior de la Defensa Nacional en Madrid.

En junio de 1967 fue promovido al empleo de coronel, regresando a la Dirección General anteriormente citada como jefe de Obras y Servicios, concediéndosele dos años después el grado de Doctor Ingeniero de Construcción y destacando entre sus actividades las obras del nuevo hospital militar “Gómez Ulloa”.

En abril de 1975 fue ascendido al empleo de general subinspector ingeniero de Armamento y Construcción, siendo nombrado director de la Escuela Politécnica Superior del Ejército, a cuyo frente estuvo durante los cuatro años siguientes hasta que pasó a la reserva por haber cumplido la edad reglamentaria.

La pistola “Pressin”.

  Hace una década el autor inició su colaboración en esta Revista con un extenso artículo dedicado a la pistola “Pressin” (ver ARMAS núm. 175), cuyo inventor era nuestro protagonista, el general Uriarte y a quien tuvo el honor de conocerle personalmente. 

Desde entonces se ha obtenido mayor información documental y gráfica, no sólo sobre su biografía, sino también sobre dicho ingenio armero, que si en su día se convirtió en la pistola más original de la época, actualmente es una codiciada pieza de colección, tanto en España como en el extranjero.

En el mentado artículo se abordó extensamente las vicisitudes y funcionamiento de tan extraña pistola, asemejada a una grapadora y oculta en una funda de gafas desde la que sus dos cañones paralelos podían hacer fuego al presionarla, así como sobre su peculiar munición de 7’65x15 mm.

Se trataba de un arma de corto alcance eficaz, concebida para la defensa inmediata y sorpresiva de su propietario -aparentemente desarmado- ante un ataque contra su persona por elementos terroristas que pretendieran secuestrarlo u otra acción similar. No hay que olvidar que fue diseñada en una época –años 70 del siglo XX- en la que las bandas asesinas de ETA y GRAPO habían realizado el secuestro de militares y políticos, llegando en varios casos a matarlos alevosa e impunemente.

Como todo invento era necesaria y más que conveniente su inscripción ante el Registro de la Propiedad Industrial del Ministerio de Industria y Energía. A tal fin el 22 de octubre de 1977 el general Uriarte y el coronel del mismo Cuerpo, José Jiménez-Alfaro Gomá –este último a este sólo efecto- solicitaron por mediación de sus respectivas esposas, Mª Teresa Arbaiza Churruca y Monna-Claire Mouradien Gangotena, y a través de su representante, Carlos Roco Ungeheuer, la oportuna “Patente de Invención”, cuyo título era “arma corta de fuego de dos cañones de palanca disparadora”.

Según se exponía en dicha patente de invención, la citada arma unía “a lo reducido de su tamaño y liviano de su peso, la necesaria seguridad de empleo, y una facilidad extraordinaria de manejo, que es su característica más relevante, puesto que la hace muy indicada para repeler una agresión con una rapidez de respuesta impensable con las armas conocidas. Y ello pudiendo efectuar dos disparos consecutivos, solamente con prolongar la presión sobre la palanca de disparo, que es el órgano substantivo y original, en este invento”.

La patente fue concedida el 5 de julio de 1978 con el núm. 463.479 y como tal pistola –dadas sus peculiares características- tuvo que ser expresamente aprobada para su tenencia y uso legal por la Comisión Permanente de Armas y Explosivos una semana más tarde, guiándose como un arma corta de fuego cualquiera.

El general Uriarte, consciente del interés que dicha arma podía despertar en otros países –y de hecho así fue- procedió en abril de 1980, a través de la Oficina Técnica de Propiedad Industrial de la Agencia Oficial de Patentes y Marcas “Roeb y Cía. S.L.”, a solicitar la pertinente patente en EE.UU., siéndole asignado el núm. 953.496. Lo mismo hizo ante el órgano competente de Suiza que el 31 de agosto de 1981 se la concedió con el núm. 625.042 según se ha constatado en la correspondiente documentación consultada.

Fue fabricada –se desconoce el número exacto pero debió ser escaso dado el restringido mercado al que estaba destinada- por la desaparecida firma armera alavesa “Gabilondo y Compañía”, titular de las pistolas y revólveres marca “Llama”. Casi todas se recamararon para el cartucho citado de 7’65 mm. “Pressin” si bien hay constancia de que excepcionalmente se realizó algún modelo de 7’65 mm. Browning y .22 LR. La munición especial fue encargada a la Fábrica de Palencia, perteneciente entonces a la Empresa Nacional "Santa Barbara" de Industrias Militares S.A.

Dada la originalidad de su diseño y singulares características que la definían como única en el mundo, motivó que tras ser damasquinada en oro, fuera también objeto de regalo personal o institucional a personalidades tan relevantes como S.M. el Rey D. Juan Carlos I, el Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, el Príncipe Carlos de Inglaterra o destacados dirigentes de algunos países árabes, por ejemplo.

Otros inventos y creaciones.

Respecto a la cuestión armera, otro ejemplo del ingenio de nuestro protagonista fue el diseño del freno de boca y contrapeso que utilizaba la pistola “Llama” modelo M-87, que le proporcionaba un gran equilibrio, facilitando un tiro rápido y continuo.

Pero no toda su creatividad estaba relacionada con el mundo de las armas o la edificación –inventó el forjador cerámico tetraférico aprobado el 29 de noviembre de 1952 por la Dirección General de Arquitectura y posteriormente por el Instituto Técnico de la Construcción- donde había alcanzado gran reconocimiento y prestigio.

También se distinguió por sus aptitudes artísticas que se plasmaron por ejemplo en sus figuras talladas en madera. Destacaba entre ellas un busto de S.M. el Rey y su alegórico "Mater Politécnica" –figura en versión Picasiana- que el 12 de julio de 1978, con motivo de la entrega de despachos de oficial a los alumnos de la Escuela que dirigía, así como de los Cuerpos  Jurídico, Intervención, Sanidad y Farmacia, presentó al mismísimo monarca.

La música fue otra de sus grandes aficiones y de la que empezó a hacer gala cuando formaba parte del coro del colegio de los Marianistas de Vitoria. Compuso desde canciones ligeras -boleros, merengues, etc.- y canciones populares -"Aúpa Galdácano"- hasta numerosos himnos militares -"España Triunfal", himnos y marchas para la Brigada Paracaidista, Escuela de Estado Mayor, Infantería de Marina, Escuela Politécnica, etc.- sobresaliendo su interés para que a nuestro Himno Nacional se le pudiera adaptar una letra cantable, tomando los ocho primeros compases de la antigua Marcha de Granaderos y poniéndolos en la tonalidad de “Fa mayor”.

Epílogo.

El 28 de abril de 1992 nuestro protagonista, que andaba dando forma a otros proyectos, falleció en Madrid cuando contaba 79 años de edad. Tal y como afirmó el autor hace diez años, “corta vida para tan gran militar, buen vasco e inmejorable español”. De su matrimonio con Mª Teresa de Arbaiza y Churruca –celebrado el 24 de junio de 1959- nacieron seis hijos: María, Juan, Teresa, Ana, Isabel y Mercedes.

Las recompensas militares que le fueron concedidas como reconocimiento y premio a su actividad castrense fueron, la gran cruz y la cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, la cruz de guerra, dos cruces del mérito militar con distintivo rojo, la gran cruz del mérito militar con distintivo blanco, la gran cruz del mérito naval con distintivo blanco y la medalla de la Campaña 1936-1939.


Nota. Este artículo ha sido posible gracias a la aportación documental y fotográfica de Isabel Uriarte Arbaiza, hija de nuestro protagonista.


sábado, 5 de enero de 2019

FALLECIMIENTO DEL CORONEL ÁNGEL MOLINA LÓPEZ (1933-2018).



Publicado por Jesús Núñez en el nº 76, correspondiente al mes de Enero de 2019, de la Revista "ARMAS INTERNACIONAL", págs. 8 y 9.


El pasado 10 de diciembre falleció en Madrid, a los 85 años de edad, el coronel del Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción del Ejército de Tierra Ángel Molina López, abogado y diplomado en Estudios Superiores Sociales y Sindicales.

Doctor Ingeniero en Armamento, procedía del Arma de Artillería y aunque se encontraba en situación militar de retiro por edad permaneció ligado hasta el último momento a la Milicia, habiendo sido su última responsabilidad desempeñada la presidencia de la Delegación Provincial de Cuenca de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.

Se trataba de uno de los principales expertos españoles, a nivel mundial, en munición de armas portátiles. Siendo comandante colaboró junto al de igual empleo Jesús Miñana Alba, y el capitán Alfonso Orea Maestro, en la magna obra “Tratado de Cartuchería”, del coronel Francisco Lanza Gutiérrez, publicada en 1978.

Igualmente fue autor de las obras “La cartuchería de las armas ligeras” y “Armas ligeras y sus municiones”, ambas editadas en 1988, así como coautor de “Cartuchería Española”, publicada en 1992 junto al ya citado Alfonso Orea, además de numerosos artículos y estudios especializados.

Precisamente acababa de participar este mismo año 2018, como autor del capítulo “El cartucho y sus componentes”, en la reciente obra colectiva “Armas de fuego, balística, cartuchería y técnicas de tiro”, coordinada por Eugenio Alonso González, y en la que también han colaborado Francisco Herrero García, Guillermo Calvo Franco y Ángel Sánchez Vivas.

El mundo de los aficionados al armamento portátil y la cartuchería están de luto por tan irreparable pérdida. Nuestro más sincero y sentido pésame a su familia. DEP.

-o0o-

Nota. Al mes siguiente, 26 de enero de 2019, tras publicarse este número de la Revista, falleció en Palencia, a los 94 años de edad, el comandante Ingeniero Técnico de Armamento y Construcción (Rama de Armamento y Material) Alfonso Orea Maestro.

-o0o-


ARMAS DE FUEGO, BALÍSTICA, CARTUCHERÍA Y TÉCNICAS DE TIRO.


Así se titula el reciente libro que han publicado un grupo de expertos bajo la coordinación de Eugenio Alonso González, policía local de Gijón, ganador de numerosos campeonatos de tiro policial, profesor de seguridad privada, instructor de tiro y autor de diversos textos relacionados con la materia.

El resto de autores está encabezado por el coronel del Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción Ángel Molina López, doctor ingeniero de armamento, que se encontraba en situación de retiro por edad y recientemente fallecido, considerado uno de los expertos más importantes a nivel mundial sobre cartuchería, autor de prestigiosas obras sobre dicha temática.

Los demás expertos que han colaborado en diferentes capítulos son Francisco Herrero García, inspector jefe del Cuerpo de Policía Nacional, ganador de numerosos campeonatos de tiro policial, profesos de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, instructor de tiro policial y autor también de diversos trabajos dedicados a dichas materias; Ángel Sánchez Vivas, sargento 1º del Ejército de Tierra, con amplia experiencia en zonas de conflicto como Afganistán, Líbano y Senegal; Guillermo Calvo Franco, reputado abogado penalista.

Dicha obra, prologada por Jesús Guijarro Martínez, consta de 326 páginas y ha sido declarada de utilidad e interés para las escalas Básica, de Subinspección, y Ejecutiva de la Policía Nacional, así como para Policías Locales de Castilla y León, y de la Comunidad de Madrid, que se forman en la Escuela Nacional de Policía de Ávila. 

El libro está estructurado en 15 extensos capítulos dedicados a la pistola con carácter general, profundizando en la HK USP Compact; el revolver con carácter general; la escopeta con carácter general, profundizando en la Franchi SPS-350PN; el fusil de asalto HK G-36; tiro de instrucción; cartuchos y proyectiles; el cartucho y sus componentes; balística; estabilidad del proyectil; balística de efectos en su aplicación a los seres humanos; normas de seguridad con armas de fuego; y legislación y utilización sobre armas de fuego.

Por expreso deseo de los autores, los beneficios íntegros de dicho libro serán cedidos a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

sábado, 4 de abril de 2015

PISTOLA WIST-94: SIMBOLO DE IDENTIDAD POLACA.


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el nº 307 correspondiente al mes de Enero de 2008, de la Revista "ARMAS", págs. 83-88.

El original está ilustrado por veinte* fotografías en color y una en blanco y negro.

Reeditado y actualizado en el nº 76 correspondiente al mes de Enero de 2019, de la Revista "ARMAS INTERNACIONAL", págs. 54-61.

El original está ilustrado por veintitrés fotografías en color.

   Tal y como se anticipó en ARMAS nº 306, vamos a profundizar ante el lector en un arma corta de fuego fabricada en Polonia y realmente poco conocida en España, aunque no por ello deja de revestir su correspondiente interés. Se trata de la pistola semiautomática WIST-94 de 9 mm. parabellum, que actualmente está en servicio en las Fuerzas Armadas y de Seguridad polacas.


En un mundo como el actual, donde la globalización afecta a todas las esferas y sectores sin excepción, el relativo al armamento constituye un buen ejemplo de ello. Hasta no hace mucho, sólo las naciones que no tenían la capacidad industrial y tecnológica necesarias, careciendo por lo tanto de tradición armera, estaban obligadas a depender de la adquisición de armas y municiones a terceros países.


Ahora, dicha situación de dependencia, con los riesgos y servidumbres que ello implica, se está viendo progresivamente extendida por zonas de nuestro planeta que hace años hubiera sido impensable pensar. Razones multidisciplinares, de naturaleza económica, política y social, cargadas en ocasiones de velados y oscuros intereses, han propiciado todo ello, a costa incluso de cuestiones que pueden afectar, sin exageración alguna, a la propia soberanía nacional de cada Estado, pues tener que depender del extranjero para el suministro de armamento no es cuestión baladí.


España, nación que antaño ostentó y poseyó una prestigiosa industria armera, tanto pesada como ligera, y que en el campo concreto de las armas cortas de fuego, tuvo por bandera marcas de tanta calidad y proyección internacional como Astra, Llama y Star, constituye un decadente y triste ejemplo de ello. Todavía está pendiente escribir, con luz y taquígrafos, dicha historia.


Por eso cuando se encuentran todavía armas fabricadas en países que no siendo potencias de primer orden, están intentando salvar su propia identidad armera, aunque ya sólo sea parcialmente, pues la globalización parece imparable, no puede dejarse de sentir un cierto sentimiento de honrada envidia y rendir justo reconocimiento. Polonia y su pistola WIST-94 son dignos ejemplos de ello. Cuestión que España no ha sabido conservar ni salvar.


Las pistolas polacas


Hasta llegar a la WIST-94 hay que hacer un breve pero interesante recorrido por la historia de las armas cortas semiautomáticas producidas en dicho país, cuya principal enseñanza es la insistencia de Polonia, por fabricar dentro de sus fronteras sus propias pistolas.


Sin duda alguna la más conocida de ellas y que puede valorarse, en todas sus variantes, como una magnífica pieza de colección, es la Radom modelo Vis 1935, de 9 mm. Parabellum y 8+1 cartuchos de capacidad. Fue de dotación en el Ejército y Fuerza Aérea polacas hasta su derrota al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.


Sin embargo ello no supuso el final de dicha pistola, pues al igual que ocurrió en otros países ocupados por los alemanes, continuó fabricándose hasta casi el final del conflicto, bajo control germano, contándose entre sus destinatarios no sólo su Ejército sino también la Policía, las Waffen SS e incluso la Kriegsmarine. Las primeras series mantuvieron la calidad si bien la misma se fue mermando ostensiblemente a medida que avanzaba la contienda.


Aunque en el periodo 1935-1939, bajo control polaco, se fabricaron algunas series recamaradas para los cartuchos de .45 ACP y .22LR, destinados a la exportación, puede considerarse como una nota anecdótica aunque de gran valor para el coleccionista, frente a su mayoritaria producción en 9 mm. Parabellum. Un tipo de cartucho que por cierto Polonia no volvería a recuperar para sus pistolas reglamentarias, hasta la aparición precisamente de la WIST-94.


Tras la derrota alemana y la ocupación soviética del territorio polaco en 1945, las fuerzas militares y policiales de dicho país, tuvieron como dotación durante las dos décadas siguientes la pistola rusa Tokarev TT-33, de 7’62 mm. La aparición del modelo P-64, de 9 mm. Makarov y 6+1 cartuchos de capacidad –diseñada por un grupo de oficiales polacos- terminó por relegar a los arsenales a aquella en la década de los 60 y 70 del siglo XX.


Siempre con espíritu de superación para eliminar las deficiencias experimentadas en dicho modelo, los ingenieros polacos comenzaron a desarrollar progresivamente a principios de los citados 70, una serie de prototipos (P-70, P-75, P-78A y P-78B) en los que fueron introduciéndose sensibles mejoras técnicas así como una mayor capacidad de su cargador, si bien manteniendo el mismo tipo de cartucho, ya que era el reglamentario en todos los países del Este.


El modelo P-78B, llamado también P-78 Wanad, adoptaría finalmente la denominación de P-83 al iniciarse su producción al principio de la década de los 80 del siglo pasado. Además de recamararse para el ya tradicional y reglamentario cartucho de 9 mm. Makarov, se fabricaron también varias series aptas para el cartucho de .380 ACP o 9 mm. Corto. Dicho modelo, de doble acción y cuya capacidad era ya de 8+1 cartuchos, fue sustituyendo progresivamente las P-64 que tenían de dotación las fuerzas militares y policiales polacas.


Hay que significar que la P-83 se fabricó también, con vistas a su exportación y comercialización en otros mercados, recamarada para el cartucho 9 mm. Police y .32 ACP o 7’65 mm. Browning, siendo en este último caso la capacidad de su cargador, de 9+1 cartuchos. A principios de la década de los 90 del siglo XX se intentó, sin éxito, su sustitución entre la Policía polaca, por el modelo P-93, una evolución de la anterior, que ofreciendo una cierta similitud con la pistola Sig Sauer P-230, continuaba manteniendo el cartucho de 9 mm. Makarov y sus 8+1 de capacidad de su cargador.


Actualmente la P-83 de 9 mm. Makarov viene siendo sustituida desde 1997 en las fuerzas militares y policiales polacas por la WIST-94 de 9 mm. Parabellum, protagonista del presente artículo. Todavía queda en servicio una parte de aquellas así como una cantidad mucho mayor depositada en sus arsenales.


Pistola WIST-94


La anhelada entrada de Polonia en la OTAN, producida finalmente en 1999, implicaba entre otras cosas, la obligatoriedad de adaptar su armamento o adoptar otro nuevo que utilizara el mismo tipo de munición empleado por el resto de los países miembros.


En previsión de ello, se inició y convocó la búsqueda de un nuevo modelo de pistola de 9 mm. Parabellum que sustituyera a finales de los 90 del siglo pasado a la reglamentaria P-83 de 9 mm. Makarov, cuya concepción como arma militar y policial además estaba caduca y desfasada frente a los modelos que había visto nacer el principio de dicha década, con mayores prestaciones y ostensible aumento de la capacidad de los cargadores.


Las dos nuevos modelos de pistolas polacas que se enfrentaron para alcanzar el triunfo en dicho concurso fueron la WIST-94 de 16+1 cartuchos, fabricada por Prexer y la MAG-95 de 15+1 (había también cargadores de 20+1), fabricada por Z.M. Lucznik, resultando finalmente vencedora la primera de ellas. El mayor peso de la segunda, parece ser que contribuyó a que terminara por ser descartada. En un caso el armazón era de aleacción mientras que en el segundo, era de acero.


Consecuente con el resultado, la firma Z.M. Lucznik intentó infructuosamente desquitarse de ello presentando posteriormente su nuevo modelo MAG-98, cuyo armazón ya estaba fabricado en aleacción.


Por lo tanto la WIST-94 fue la pistola militar y policial adoptada reglamentariamente en Polonia para sustituir la obsoleta P-83. Aquella fue diseñada en el WITU (Wojskowy Instytut Techniczny Uzbrojenia – Instituto Técnico Militar de Armamentos) bajo el nombre de código de Piryt y se inició su fabricación en la ciudad polaca de Lodz por la firma Prexer (www.prexer.com.pl).


Sus orígenes se remontan al año 1992, con anticipada vocación de ser adoptada por las fuerzas militares y policiales de Polonia, que tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición del Bloque del Este, había iniciado –no exento de tensiones- un progresivo acercamiento hacia los países occidentales, mostrando su deseo de poder ingresar en la OTAN como un miembro más.


No hay que olvidar que aquellos eran tiempos todavía en que las armas y municiones fabricadas en el interior de las fronteras polacas y de dotación en sus ejércitos y cuerpos de seguridad eran las mismas que la Unión Soviética había implantado entre todos los países miembros del Pacto de Varsovia.


En el citado 1992 se diseñaron dos prototipos de pistolas semiautomáticas de doble acción que recibieron la denominación de modelos A01 y B01, los cuales se diferenciaban principalmente en el tipo de cierre a montar, siendo finalmente éste último el que superó satisfactoriamente las rigurosas pruebas a que ambas fueron sometidas.


No obstante la falta de recursos económicos suficientes motivaron que tuviera que paralizarse temporalmente el proyecto. Poco después y gracias al empeño y financiación conjunta por parte del WITU y la firma armera Prexer, se obtuvo la financiación necesaria y en 1994 la ya denominada WIST-94 vio la luz, inspirada en el modelo B01.


Desde entonces, se ha procedido a distribuirla entre las fuerzas militares y policiales polacas, siendo el principal arma corta de dotación en las mismas. Existe, para su uso en las unidades especiales, una versión, denominada como WIST-94L, cuya única diferencia con el anterior estriba en que está equipada con un pequeño aparato láser montado en la parte superior anterior del guardamontes.


Aunque las fuerzas especiales polacas están siendo dotadas en los últimos tiempos de la conocida pistola Glock modelo 17, de procedencia austriaca (www.glock.com) y también de 9 mm. Parabellum, cuya capacidad es de 17+1 cartuchos, tal y como ya se pudo constatar en el artículo publicado en ARMAS nº 306 dedicado a la “Zandarmeria Wojskowa”, no por ello parte de sus efectivos han dejado de seguir portando la WIST-94.


Características


La primera impresión que tiene uno cuando contempla por primera vez esta pistola de doble acción es la de reconocer que dicha arma tiene su propia personalidad y la verdad es que no es difícil que de repente venga a la mente el recuerdo de la también curiosa y tradicional prenda de cabeza utilizada por los militares polacos.


Una vez que se empuña puede comprobarse que se trata de un arma compacta y robusta, qcuyo armazón es de polímero plástico mientras que su corredera es de acero, siendo muy esmerado el acabado de todo ello. Las miras son fijas y cuentan con las correspondientes inserciones de tritio que facilitan apuntar el arma en situaciones de baja iluminación.


El acerrojamiento es el tradicional y muy eficaz diseñado por Browning mientras que su mecanismo de disparo es muy similar al empleado por las pistolas Glock. El manejo del arma es seguro, cómodo y se puede montar con facilidad al contar a ambos lados de su corredera con un perfecto y resaltado estriado. El cartucho se introduce también con suavidad y corrección en la recámara cuya ventana de expulsión si bien puede antojarse como de reducidas dimensiones frente a las que estamos acostumbrados, no da lugar a interrupciones.


Los dos cargadores que tiene de dotación cada arma, y cuya capacidad es de 16 cartuchos para cada uno de ellos, tienen en la tapa de su base grabada la misma numeración de fábrica que la pistola, lo cual facilita su control y dificulta su pérdida o intercambio erróneo con los de otras. En la parte posterior se aprecian dos ventanas alargadas que permiten comprobar visualmente la disponibilidad de munición, reforzada con los indicadores numéricos de 4, 8, 12 y 16.


Aunque el coste por arma y el número de pistolas distribuidas entre las fuerzas militares y policiales es materia clasificada y por lo tanto no accesible, su manual de instrucciones puede descargarse en formato PDF desde Internet a través de la página oficial del fabricante, http://www.prexer.com.pl/WIST-94Instrukcja.pdf, si bien el mismo sólo está redactado en lengua polaca. También para aquél lector que quiera profundizar aún más en dicha arma, o sea coleccionista de bibliografía sobre armamento, está publicado en aquél idioma, el libro titulado “9 MM PISTOLETY WOJSKOWE WIST 94 I WIST 94L” (ISBN: 83-11-10418-2).


En definitiva se trata de una pistola que puede considerarse apta tanto para el servicio en unidades militares como policiales, si bien hay que reconocer que actualmente en el mercado actual, existen modelos de prestaciones superiores y de hecho, la circunstancia de que se haya dotado a las unidades especiales de la Glock modelo 17 es una prueba de ello.


Sin embargo ello no es óbice para que entretanto las firmas armeras polacas puedan seguir apostando y trabajando en un nuevo diseño de modelo de pistola, militar o policial, conforme a las más modernas tendencias y tecnologías. Es decir, que siempre tendrán su cuota de independencia armera, sin tener que depender exclusivamente de intereses y mercados extranjeros, fácilmente volubles  y sensibles a cuestiones que a veces no se pueden controlar.


Y esto es algo que los españoles ya no podemos decir ni presumir, pues nuestra cuota de independencia en materia de armas cortas de fuego desaparecerá tan pronto terminemos de jubilar nuestras Llama M-82 de las Fuerzas Armadas, pues las Star BM de la Guardia Civil ya están casi liquidadas, tras su masivo y reciente relevo por la Beretta 92 FS.


Mientras tanto la pistola polaca WIST-94 constituye todo un símbolo de identidad para su país y una interesante pieza para un buen coleccionista de armas cortas de fuego contemporáneas.


Nota: Se agradece expresamente la inestimable colaboración del Mayor Andrej Bobinski, del Ejército de Polonia.



CUADRO DE CARACTERISTICAS DE LA PISTOLA WIST-94.

o   Fabricante: Prexer, Lodz (Polonia).
o   Munición: 9 mm. parabellum.
o   Capacidad cargador: 16+1 cartuchos.
o   Peso sin cargador: 770 grs.
o   Longuitud total: 190 mm.
o   Longuitud del cañón: 114 mm.
o   Velocidad inicial: 360 m/s.
o   Alcance eficaz: 50 m.