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domingo, 2 de febrero de 2014

GENERAL OLIETE: RECUERDOS DE GUERRA Y PAZ


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el nº 207 correspondiente al mes de agosto de 1999 de la Revista "ARMAS", págs. 68-74. 
El original está ilustrado por veintisiete fotografías en color y dos en blanco y negro.


Roger Oliete Navarro fue General de División Subdirector General de la Guardia Civil entre 1961 y 1966, estando considerado como uno de los militares españoles más brillantes y heroicos de la primera mitad del siglo XX. Sus armas, condecoraciones, documentos y efectos personales forman parte de la Historia del benemérito Cuerpo.


Introducción.

"Valor acreditado". Así reza su impresionante Hoja de Servicios que contiene 45 años de milicia durante los que participó al frente de su unidad en más de un centenar de acciones de guerra. Resultó herido en seis ocasiones.

Su vida militar sería digna de una extensa biografía que por razones fáciles de comprender no podemos siguiera condensar en las páginas de esta Revista. Sin embargo hemos procedido a realizar una selección de las condecoraciones, documentos y efectos que bien seguro revestirán un especial interés para los aficionados a la militaria en particular y el lector en general.

Nos centraremos principalmente en tres épocas de su vida militar: oficial de Infantería en las Campañas de Marruecos, capitán jefe de la compañía "La Calavera" de la Guardia Civil y teniente coronel jefe de la Comandancia de Cádiz, dado los sucesos extraordinarios que allí ocurrieron.

La Guerra de Marruecos.


El 15 de septiembre de 1925 tomaría parte en el histórico desembarco de la bahía de Alhucemas formando parte del Batallón de Cazadores de Africa nº 16 que se había organizado en el campamento de Dar Drius.

Su valor quedaría acreditado bien pronto. El artículo 5º de la Orden de su unidad dada en la posición marroquí de Morro Nuevo el 21 de septiembre de 1925 decía textualmente:

"En la mañana del día 18 del actual durante el intenso cañoneo enemigo que sufrió el Batallón, una granada cayó contra el parapeto de primera línea en el que estaba situada la 3ª Sección de la 2ª Compañía al mando del Alférez Roger Oliete, abriendo una brecha de tres metros y causando cuatro heridos de metralla y piedras lanzadas por la explosión. Ni un solo hombre de la Sección hizo ademán de moverse de su puesto; todos continuaron en él con su Oficial al frente dando pruebas fehacientes de la más completa disciplina y del más sereno valor".

El alférez Oliete continuaría combatiendo valerosamente en una serie de posiciones cuyos nombres reproducimos en las siguientes líneas como homenaje y recuerdo a los millares de soldados españoles que murieron en las campañas de Marruecos: Tras participar en las acciones de Malnoussi Bajo, Morro Bajo y Cebadilla pasaría al sector de Aix-Dir a partir del mes de octubre siendo destinado a la 1ª Compañía del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán nº 1.

Durante 1926 combatiría en Fon-Dak, Peña de los Tarazines, Haffa el Deciras, Haffa el Sax, Bu-Ceitug y Bu-Dacar en donde resultaría herido en la cabeza siendo evacuado primero a Tetuán y posteriormente a Zaragoza.

Tras dos meses de convalecencia y recién ascendido al empleo de teniente volvería a Africa y participaría en las operaciones de guerra de Tuddia-Abba, Afforit, Raula, Pandalillo, Zoco el Arbaca, Dar-Akombba, Xauen, Miskcela, Akay, Setiev, Bu-Harras y Zoco Tiz el Ata.

En 1927 pasaría al sector de Xauen donde continuaría en servicio de campaña y tomaría parte en los combates de Ani-gorra, Adriay Afemun, Rok-Valia, Surena, Bar-Kaio, Takar-Verde, Zoco el Jemis de Beni-Ares, Buharron (Sumata), collado de Akersan, Ani-Darda, Ani-Grana, Tazarut, Yebel-Alani, Bab-Start, Bab-Tarsa y Dar-Arab.

Continuaría prestando servicio de campaña y guarnición en el Protectorado hasta que en septiembre de 1929 sería seleccionado por el entonces joven general Francisco Franco Bahamonde (1892-1975) para formar parte del cuadro de profesores de la recién creada Academia General Militar de Zaragoza.

Las condecoraciones de Africa.



Hasta ese momento el teniente Oliete había sido recompensado con dos cruces de María Cristina, una cruz del mérito militar con distintivo rojo, dos medallas militares de Marruecos con los pasadores de Larache, Melilla y Tetuán, así como con un aspa roja de herido de guerra, la medalla de sufrimientos por la patria, la medalla de la paz de marruecos y la medalla del homenaje a SS.MM. los Reyes.

Con la llegada de la 2ª República las dos medallas militares de Marruecos y la de la paz de Marruecos serían sustituidas por una medalla conmemorativa de campaña con el correspondiente pasador creada por decreto de 17 de noviembre de 1931.

Posteriormente por decreto de 27 de marzo de 1941 las medallas militares de Marruecos pasarían a denominarse medallas de Marruecos.

"La Calavera".



En los 156 años de Historia de la Guardia Civil no ha existido otro caso como el de la compañía conocida por el sobrenombre de "La Calavera".

Se trataba de una unidad expedicionaria con carácter volante perteneciente a la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza y que estaba compuesta por 195 hombres bajo el mando del entonces capitán Oliete. Tuvo 65 muertos y más de un centenar de heridos, las bajas se cubrían con guardias civiles voluntarios en su mayor parte procedentes de la Comandancia de Castellón.

Se organizó en septiembre de 1936 y quedó encuadrada en la 52ª División del 5º Cuerpo de Ejército del bando nacional. Al pasar en 1938 la guerra civil de la fase de columnas móviles a la de grandes unidades, desaparecería como unidad de choque, transformándose en Compañía Expedicionaria del Cuerpo de Ejército de Castilla, con misiones de policía militar.

Esta pequeña unidad de la Guardia Civil se distinguiría por su heroico comportamiento y elevado espíritu de combate habiendo quedado constancia de su participación en un centenar de acciones de guerra en los frentes de Teruel y Guadalajara.

El curioso y sorprendente nombre de "La Calavera" era debido a tanto por su temerario valor como por el carismático distintivo que adoptaron sobre sus guerreras, consistente en un cráneo sobrepuesto a las siglas "G" y "C" entrelazadas.

Durante el tiempo que ejerció el mando el capitán Oliete resultó herido en tres ocasiones. La última, acontecida el 30 de agosto de 1937 en la posición de Santa Bárbara y causada por el impacto de una bala en la cabeza, fue la que revistió mayor gravedad.

Tras dos meses de convalecencia en Zaragoza volvería al frente de Teruel pero al resentirse de las heridas sufridas fue destinado a la Compañía de la Guardia Civil en la localidad de Epila A los pocos días de su incorporación se distinguiría por la captura de tres aviadores rusos que habían tenido que realizar un aterrizaje de emergencia.

En marzo de 1938 sería destinado a la División 53 como jefe del 3º Batallón Expedicionario de Tenerife nº 38 siendo nuevamente herido aunque esta vez por metralla.

La compañía "La Calavera" sería objeto de un homenaje especial en la ciudad de Teruel durante el mes de febrero de 1966, siendo nombrado el entonces General Oliete "Hijo Predilecto" de la provincia.


Recompensas de Guerra.



El Capitán Oliete recibiría por su heroico comportamiento durante la contienda la medalla de la Campaña, tres cruces al mérito militar con distintivo rojo, tres cruces de guerra y numerosas citaciones en la Orden de su unidad. Asimismo llegaría a ser propuesto para la medalla militar individual.

En la Orden General del Ejército del Centro del día 5 de agosto de 1939 se anunciaría el inicio del expediente contradictorio de ascenso a comandante con carácter sumarísimo y según consta textualmente por "sus cualidades excepcionales de inteligencia, valor y aptitud para mando de unidad superior a su empleo demostradas en cuantas operaciones de guerra había tomado parte".

También le sería concedido el uso de cinco galones de herido por las que sufrió el 26 de mayo de 1926, el 19 de octubre de 1936, el 28 de abril y 31 de agosto de 1937 y el 26 de mayo de 1938.

Asimismo el 5 de junio de 1939 le fue concedida la condecoración de la Orden del Aguila Alemana ("Verdieuskreuz des Ordens vom Deutschen"). Inicialmente estaba previsto que le fuera impuesta personalmente el 2 de mayo de 1940 en Zaragoza por el Coronel Bruns, agregado militar de la embajada de Alemania en España, pero al encontrarse en misión especial en la Columna de Operaciones de Asturias del Cuerpo de Ejército de Castilla no fue posible y le sería entregada posteriormente.

Alemania, quien junto a Italia había apoyado y ayudado desde el primer momento al bando nacional concedió al final de la guerra civil dicha condecoración a un determinado grupo de oficiales españoles que más se habían destacado por su arrojo y valor.


La Explosión de Cádiz.



En julio de 1944 sería destinado como teniente coronel para ejercer el mando de la entonces denominada 237ª Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz con el principal objetivo de erradicar el bandolerismo que existía en su sierra.

En la noche del 18 de agosto de 1947 acontecía en la ciudad de Cádiz una de las mayores catástrofes de la posguerra: La explosión de uno de los almacenes de minas de la base de defensas submarinas de la Armada que causaría cerca de 200 muertos y casi 5.000 heridos de diversa consideración además de centenares de edificios destruidos. Gran parte de la ciudad quedó devastada.

La tragedia fue de tal magnitud que durante las semanas siguientes fue el centro de atención y recepción de recursos y auxilios de todo el territorio nacional y parte del extranjero.

El teniente coronel Oliete retrasaría su boda prevista para pocos días después y se pondría inmediatamente al frente de sus hombres. Con la ayuda de su 2º jefe el comandante José Arias Garín (1897-1974) participaría en las tareas de rescate de las víctimas y dirigiría la vigilancia que se tuvo que establecer para evitar el saqueo.

En aquella trágica noche y en los días siguientes los guardias civiles a sus órdenes rescataron de los escombros a un total de 523 víctimas. El origen de la explosión nunca fue suficientemente demostrado y la extensa documentación que se recogió durante la investigación realizada por la Armada desapareció durante un incendio que años después se produjo en las instalaciones militares que lo custodiaban. Nunca se esclareció suficientemente el verdadero origen de la explosión.


Historial Militar del General Oliete.



Hijo de familia numerosa nació el 30 de octubre de 1902 en Oliete (Teruel). Falleció en Algodonales (Cádiz) el 20 de febrero de 1977). Ingresó en el Ejército el 15 de abril de 1922 habiendo ocupado los siguientes destinos en los empleos que a continuación se citan:
  • Cadete en la Academia de Infantería de Toledo.
  • Alférez de Infantería en los regimientos de Infantería nº 5 y Ceriñola nº 24; Batallón de Cazadores de Africa nº 16 y Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán nº 1.
  • Teniente de Infantería en el citado Grupo y en la Academia General Militar de Zaragoza.
  • Teniente de la Guardia Civil como jefe sucesivamente de las Líneas de Urgell (Lleida), Zuera (Zaragoza), Had-de-Ruadis, Beni-Adifa, Tagsut, Targuist y Jinemurt (Protectorado de Marruecos), así como profesor en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Madrid).
  • Teniente de la Guardia Civil en las Mejanías Armadas de la Zona del Protectorado de Marruecos.
  • Capitán de la Guardia Civil en la plana mayor de la Comandancia de La Coruña y jefe de las compañías de la Guardia Civil de "La Calavera" y Epila (Zaragoza).
  • Capitán de la Guardia Civil como jefe sucesivamente del 3º Batallón-Expedicionario de Tenerife nº 38, del Tercio del Pilar, de los Servicios Especiales de la Columna de Operaciones de Asturias y del Servicio de Información del Tercio de Zaragoza.
  • Comandante de la Guardia Civil sucesivamente como 2º jefe de la Comandancia de Zaragoza y jefe del Servicio de Información del Tercio de Zaragoza.
  • Teniente Coronel de la Guardia Civil sucesivamente como jefe de la 6ª Comandancia Móvil y de la 237ª Comandancia (Cádiz).
  • Coronel de la Guardia Civil como jefe del 38º Tercio (Sevilla).
  • General de Brigada de la Guardia Civil como jefe de la 1ª (Sevilla) y 3ª Zona (Zaragoza).
  • General de División de la Guardia Civil como Subdirector General del Cuerpo.
Condecoraciones militares del General Oliete.
  • 4 Cruces del Mérito Militar con distintivo rojo.
  • 3 Cruces de Guerra
  • 1 Medalla de Campaña.
  • 1 Medalla de Sufrimientos por la Patria
  • 2 Cruces de María Cristina.
  • 2 Medallas Militares de Marruecos con los pasadores de Melilla y Tetuán.
  • 1 Medalla de la Paz de Marruecos.
  • 1 Medalla del Homenaje a SS.MM.
  • 1 Cruz del Mérito Militar de 2ª clase con distintivo blanco.
  • 1 Cruz de la Orden del Aguila Alemana.
  • 1 Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.
  • 1 Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
  • 1 Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
  • 1 Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
Agradecimientos.


La elaboración de este artículo y la realización de las fotografías que lo acompañan no hubiera sido posible sin la colaboración del Servicio de Estudios Históricos de la Dirección General de la Guardia Civil y muy especialmente de Isabel Sánchez de Alva Merencio, viuda del General Oliete.

sábado, 1 de febrero de 2014

TOMÁS DE AZCÁRATE GARCÍA DE LOMAS: LA VERDAD SOBRE LA MUERTE DE UN MARINO REPUBLICANO.

LXIII aniversario de la Guerra Civil (1936-1999)


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el "DIARIO DE CADIZ" del 16 de agosto de 1999, págs. 8-9.
El original está ilustrado con cuatro fotografías en blanco y negro.



El 16 de agosto de 1936 era fusilado en los fosos de Puerta de Tierra el capitán de fragata Tomás de Azcárate García de Lomas, jefe interino de la base naval principal de Cádiz. Su delito: ser un hombre de honor y fiel a sus ideales. Su tragedia: una viuda y nueve huérfanos. Esta es la verdadera historia de su muerte.


Introducción.

Este año se ha cumplido el LX aniversario de la finalización de la guerra civil que asoló a España durante tres años. Desde su inicio se han publicado varios miles de libros dedicados a esta tragedia y todavía no se ha contado todo.

El caso de nuestra provincia es un claro ejemplo de ello aunque eso parece que por fin va a empezar a cambiar. Sin embargo si debe pedirse por respeto a la verdad, a los muertos y a sus familias, que lo que se escriba sea veraz y sin rencor. En ambos bandos se cometieron atrocidades y se sufrió mucho. Aquel horror debe ser sólo historia.

La mayor parte de lo publicado sobre el capitán de fragata Azcárate padece de una lamentable falta de rigor y respeto a la verdad. Son varios los libros en los que puede leerse que hizo causa común con el gobernador civil por haber sido nombrado jefe interino de la base naval; que dadas sus ideas republicanas se refugió en el gobierno civil al proclamarse el bando de guerra; que fue arrestado y rápidamente fusilado: que tras ser sometido a consejo de guerra fue condenado a muerte; etc.

Por no decir la verdad no lo dicen ni respecto al lugar y fecha de su muerte. En la mayoría de los textos se afirma que fue fusilado el 18 de agosto de 1936 en el castillo de Santa Catalina, datos que como se verán a continuación tampoco son ciertos.

En cambio si hay un hecho verdadero en el que suelen coincidir: su muerte causó un gran pesar en la Armada en donde era muy apreciado y reconocido por su prestigio profesional y su recto carácter. Tal pesar fuera posiblemente también porque además sabían lo injusto y vil de su muerte.

La familia Azcárate.



Era hijo de Tomás de Azcárate Menéndez y de Concepción García de Lomas, habiendo nacido en la gaditana localidad de San Fernando el 24 de octubre de 1889. Ingresó a los 13 años en la Escuela Naval. Poseía una brillante hoja de servicios y tenía concedidas 9 condecoraciones siendo 4 de ellas con distintivo rojo por su valor acreditado en las campañas de Marruecos.

Su abuelo Patricio de Azcárate fue fundador y director de la Biblioteca Filosófica. Su padre fue contralmirante y director del observatorio de marina de San Fernando, habiendo colaborado con Isaac Peral en los cálculos para la construcción del primer submarino. Su tío Gumersindo de Azcárate perteneció al partido republicano y fue uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza llegando a ser presidente de la misma.

Desde el 18 de mayo de 1936 Azcárate era el 2º comandante del crucero "República" (antiguo "Reina Victoria Eugenia" y futuro "Navarra") que se encontraba sufriendo importantes reparaciones en el arsenal de La Carraca.

Vivía en la 2ª planta del número 18 de la gaditana calle Valverde con su esposa María Josefa Ristori Alvarez y sus nueve hijos (Tomás, José María, María del Carmen, Isabel, Juan, Manuel, Gumersindo, Teresa y Luis) cuyas edades oscilaban entre los 18 y los 3 años.

Asesor del gobernador civil.



El 16 de julio de 1936 Mariano Zapico Meléndez-Valdés, comandante de Artillería, era el gobernador civil de la provincia de Cádiz desde hacía cuatro meses. Ese día llamó a Azcárate para requerir su asesoramiento técnico en cuestiones navales ya que habían puesto a su disposición el destructor "Churruca". Se temía una sublevación del Ejército en Marruecos y quería evitarse la posibilidad de su paso a la Península.

Azcárate le contestó que era necesaria la autorización del vicealmirante José María Gámez Fossi, jefe de la base naval principal de Cádiz. Zapico asintió y esa misma noche Azcárate localizó a Gámez en el domicilio de una hermana de éste, informándole de lo solicitado por el gobernador.

El vicealmirante le autorizó para ello y le dijo que debía ponerse de acuerdo con el comandante del "República" respecto a compaginar sus misiones en el buque donde se encontraba destinado y su nuevo cometido.

La entrevista con el "Churruca".



El capitán de navío Fernando Barreto Palacios, comandante del "Churruca", había zarpado de Cartagena con órdenes de dirigirse a Cádiz. Sin embargo durante la travesía recibió una orden directa de Madrid para entrar en el puerto de Algeciras. Allí debería entrevistarse con Zapico.

Esta reunión se celebró pasada la medianoche del día 16 y asistieron Zapico, Barreto y Azcárate. También les acompañó Antonio Macalio Carisomo, secretario particular de Zapico.

El gobernador quería asegurarse de la lealtad de Barreto cuando recibiera instrucciones, caso necesario, de impedir el paso por el Estrecho de tropas del ejército de Marruecos. Parece ser que el comandante del "Churruca" no fue demasiado convincente y Azcárate en el viaje de regreso a Cádiz expresó su pesimismo al gobernador.

El 18 de julio de 1936.


En la mañana del 17 Azcárate se presenta en el "República" e informa a su comandante, el capitán de navío Juan Benavente García de la Vega, de su nueva misión. A media tarde va al gobierno civil y se entera por Zapico del inicio de la sublevación en Marruecos. A continuación localiza a Gámez y se lo participa siendo ésta la primera noticia que recibe sobre lo sucedido.

Durante la mañana del sábado día 18 Azcárate estuvo en el "República" hasta que sobre las 14,30 horas regresó a su domicilio para almorzar y descansar un poco teniendo intención de volver sobre las 20 horas al barco. Sin embargo hacia las 16 horas Zapico le llama por teléfono y le envía un coche oficial para recogerle.

A esa misma hora el bando de guerra es proclamado por el general de brigada de Artillería José López-Pinto Berizo, comandante militar de Cádiz y una hora después las primeras fuerzas sublevadas del ejército sitian el edificio que hoy ocupa la Diputación Provincial. Entonces lo compartía también con el gobierno civil y la delegación de hacienda.

El bilaureado general de brigada de Infantería José Enrique Varela Iglesias es liberado de su arresto preventivo en el castillo de Santa Catalina y se hace cargo de la dirección del alzamiento militar en Cádiz. El comandante de Infantería Manuel Baturone Colombo se entrevista en el interior del edificio con Zapico y le intima para que se rinda. Madrid ha declarado facciosos a los sublevados.

Baturone obtiene una respuesta negativa y a su salida las fuerzas del Regimiento de Artillería de costa nº 1 y del Regimiento de Infantería nº 33 inician fuego de fusilería sobre el edificio respondiendo de igual forma sus defensores.

Al comenzar la noche el general Varela telefoneó a Zapico para que se rindiera. Azcárate y otras personas allí presentes también se lo aconsejaron. No había municiones ni víveres para soportar un asedio y la posibilidad de refuerzos salvadores era impensable.

Zapico no quiso rendirse pero accedió a que pudieran ser evacuadas las mujeres y los niños así como aquellos paisanos que lo desearan. Azcárate y los representantes civiles decidieron quedarse con él. Tras salir los que quisieron continuó durante toda la noche el fuego de fusilería.

Jefe interino de la base naval.



Sobre las 2,50 horas del día 19 se recibe en el centro de comunicaciones de la Marina en San Fernando un mensaje de Madrid en el que se cesa al vicealmirante Gámez y al contralmirante Manuel Ruiz de Atauri. Para relevarlos se nombra interinamente como primer y segundo jefes de la base naval de Cádiz a Azcárate y al capitán de corbeta Virgilio Pérez y Pérez.

Azcárate se enteraría de este nombramiento estando en prisión y Pérez, que fue quien recibió directamente el mensaje al ser el jefe de comunicaciones, se presentó a Gámez, no para intentar su cumplimiento sino sólo para informarle. 

Gámez sorprendentemente ordenó su detención. Posteriormente sería trasladado al penal de la Carraca y fusilado en oscuras circunstancias el 28 de agosto de 1936 junto a otros jefes y oficiales de la Armada. El capitán de corbeta Pérez dejó viuda y cinco huérfanos, siendo póstumo uno de ellos.

La rendición del gobierno civil.



Sobre las 7 horas del domingo 19 Azcárate subió al cuarto de la azotea del edificio y tras comprobar la presencia en el puerto del "Churruca", aconsejó otra vez la rendición a Zapico.

Los fusiles y las pistolas de los defensores poco podían hacer frente a los cinco cañones de 120 milímetros del destructor. Continuar la lucha sería un derramamiento inútil de sangre. Zapico era artillero y lo sabía. Minutos después se agitaba la bandera blanca.

Los defensores militares serían traslados al castillo de Santa Catalina y los civiles a la prisión provincial aunque parte de ellos lo serían posteriormente al buque "Miraflores". Una vez dominados por los sublevados los otros focos de resistencia en la ciudad estos centros de detención se irían llenando.

El juicio sumarísimo.



La maquinaria judicial de los vencedores se puso bien pronto en marcha. La acusación sería siempre la misma: delito de rebelión militar previsto y penado en el número 4 del artículo 237 del código de justicia militar y en el apartado b) del artículo 3º del bando que declaraba el estado de guerra.

El 22 de julio se inicia el juicio sumarísimo contra Zapico y tres más: el teniente coronel Leoncio Jaso Paz, jefe de la 11ª Comandancia de Carabineros; el capitán de Artillería Antonio Yáñez Barnuevo-Milla, jefe de los guardias de asalto y el funcionario Luis Parrilla Asensio, jefe de teletipos del gobierno civil.

El día 23, el hijo mayor de Azcárate llevaría a su padre un telegrama del "República" enviado a las 21 horas del día 18 desde San Fernando para que se incorporara a su destino.

Como juez instructor fue nombrado el comandante Joaquín Camarero Arrieta y como secretario el capitán Romualdo Carretero Luque, ambos de Infantería y destinados en la Caja de Reclutas nº 13. Tras tomar declaración a los encartados ya citados y a otros entre los que se encontraba Azcárate se dictaría auto de procesamiento para todos ellos el día 28 de julio.

La declaración indagatoria tomada ese día a Azcárate es impresionante teniendo en cuenta la situación en la que se encontraba. Al ser preguntado si se estimaba autor del delito de rebelión militar que se le acusaba no sólo lo rechazó sino que afirmó según consta textualmente en dicha causa "que el acto realizado por las tropas era ilegal y violento y que oponerse a toda rebelión era una virtud y deber de todo militar".

El 2 de agosto conforme a lo dispuesto por el auditor de guerra de la 2ª División (Sevilla) el juicio sumarísimo se eleva a plenario respecto a Zapico, Jaso, Yáñez y Parrilla. Todos ellos serían condenados a muerte y fusilados en el castillo de San Sebastián el 6 de agosto de 1936.

Del resto se ordena deducir testimonio y se inicia un nuevo procedimiento. En éste constan como procesados Azcárate, Macalio y Francisco Cossi Ochoa, presidente de la comisión gestora de la diputación provincial que había permanecido también durante todo el asedio en el interior del edificio. Cossi y Macalio designaron como defensor al letrado Andrés López Gálvez pero éste rehusó.

Las declaraciones judiciales.



Las manifestaciones que se recogieron en la causa eran favorables para la defensa de los tres procesados. En ningún momento empuñaron armas ni tenían mando sobre los asediados, habiendo quedado constatado que habían aconsejado en diversas ocasiones la rendición a Zapico al objeto de evitar un derramamiento inútil de sangre.

Respecto a Azcárate, Zapico confirmó que el 18 estaba en el edificio como asesor suyo con autorización expresa de Gámez. El comisario de policía Adolfo de la Calle, el capitán de Infantería Julio Almansa Díaz, el teniente de la Guardia Civil José López Lanjarín, el teniente de Infantería Joaquín Rodríguez Llano e incluso el falangista Joaquín Arcusa Corbacho harían declaraciones favorables.

La única declaración contradictoria fue la de su vicealmirante. Por un lado reconoció que Azcárate estaba en el gobierno civil con autorización expresa suya a petición de Zapico y que le informó de lo del "Churruca" y del inicio de la sublevación en Africa.

Pero por otra parte declaró que cuando Zapico le telefoneó sobre las 11 horas del día 18 para pedirle que Azcárate continuara como asesor suyo y dio su permiso, ignoraba que estuviese destinado en el "República". Cuando minutos después su jefe de estado mayor se lo dijo, le escribió una carta a Zapico para pedirle que Azcárate regresara a su destino y que si lo continuaba necesitando debía solicitarlo del comandante de dicho barco. A continuación se la dio a su cabo cartero para que la llevara urgentemente al gobierno civil.

Dicha carta, que aparece unida al procedimiento judicial con su sobre, nunca llegaría a manos de Azcárate y la primera noticia que tendría sobre ella se la daría su cuñado, el coronel de artillería de la Armada Félix García de los Fayos, durante una visita que le hizo el 6 de agosto.

Hay dos preguntas inmediatas: ¿Por qué Gámez que acababa de hablar con Zapico no le telefoneó enseguida para revocar su autorización y decirle que se lo pidiera al comandante del "República"?. ¿Por qué no dijo la verdad respecto al destino de Azcárate?.

Desde luego una llamada telefónica hubiese sido más rápida y eficaz que una carta llevada en mano desde San Fernando hasta Cádiz un 18 de julio de 1936. También hubiese sido muy interesante que se hubiera tomado declaración al comandante del "República", al jefe del estado mayor y al cabo cartero.

Pero desgraciadamente el 16 de agosto se fusiló sin conocimiento formal del juez instructor a los tres procesados. Ese mismo día Azcárate había designado como defensor a Rafael Casares Uceda, capitán de Infantería y a Cossi y Macalio les notificaron la vergonzosa renuncia de su abogado.

El fusilamiento.



Sobre las 16,30 del domingo 16 de agosto se encontraban en el castillo de Santa Catalina visitando a Azcárate, su esposa y sus dos hijos mayores, cuando sin explicación alguna los echaron de la fortaleza. Mientras esperaban en el exterior salió un vehiculo escoltado por guardias civiles.

El capitán Jaime Puig Guardiola, jefe del estado mayor de la comandancia militar de Cádiz, había dispuesto por orden del general López-Pinto que la Guardia Civil trasladara a Azcárate y al capitán de Infantería retirado Antonio Muñoz Dueñas hasta el regimiento de Infantería nº 33.

El teniente Luis Salas Ríos de la Guardia Civil se hizo cargo de ellos y firmó el correspondiente recibo conduciéndolos hasta el acuartelamiento de Infantería situado junto a Puerta de Tierra. Allí Azcárate pidió ser confesado por su amigo el padre Vicente de los carmelitas pero por error avisaron al padre Vicente de los paules.

Días después este sacerdote entregaría a la viuda un papel con el membrete de la sala de oficiales del regimiento en el que su esposo había podido escribir sólo un nombre: "María Ristori de Azcárate". Su último pensamiento fue para su esposa y madre de sus 9 hijos.

Unos soldados de Infantería al mando de un oficial lo trasladó hasta uno de los fosos exteriores de Puerta de Tierra en donde le esperaba un pelotón de guardias de asalto para proceder a su ejecución. Alguien había ordenado esa mañana aplicarle el bando de guerra.

Sobre las seis de la tarde el capitán de fragata Azcárate, jefe interino de la base naval de Cádiz nombrado por el gobierno de la república, moría fusilado junto a Cossi, Macalio, el capitán Muñoz, el médico y diputado socialista Rafael Calvo Cuadrado y un obrero que había participado en la defensa del gobierno civil llamado Julián Pinto.

Tomás, su hijo mayor, tuvo que pedir prestado el dinero para comprar el ataúd. Se lo pidió al propietario de una sastrería de la calle Columela de la que su padre era cliente y conocido. Al serle negado se lo solicitó al dueño del bar "Sol" de la calle San Francisco, quien en medio del silencio de todos los presentes se lo dio. Alberto Hirón Castañeda, amigo tinerfeño de Tomás, se encargó de comprarlo.

Al día siguiente fue enterrado en San Fernando. El cadáver de Azcárate fue recogido en el cementerio de Cádiz por su hijo Tomás y su cuñado Félix transportándolo en un furgón de la Marina. Al llegar al panteón familiar les esperaban media docena de personas junto a Recaredo García Sabater, capellán de la Armada. La muerte se inscribió en el registro civil de Cádiz el 30 de agosto de 1936.

El sobreseimiento de la causa.



El 30 de diciembre de 1937 el auditor de guerra de Sevilla decretaba la devolución del procedimiento sumarísimo al instructor a fin de que se acreditara en el mismo si a los acusados les fue aplicado el bando de guerra o se manifestase su situación y paradero en su caso.

Dado que el comandante Camarero estaba en el frente se nombró como nuevo instructor al de igual empleo y arma, Nicolás Chacón Manrique de Lara, siendo auxiliado por el brigada Eduardo García Tejero en calidad de secretario.

Al no encontrar antecedente alguno en los archivos del juzgado militar se lo solicitaron por escrito al gobernador civil que entonces era Fernando Vázquez Ramos, teniente coronel de la Guardia Civil. Este, en oficio de 7 de diciembre participó textualmente "que a los interesados según noticias adquiridas les fue aplicado el bando de guerra".

El 21 de diciembre de 1937, el general de división de Caballería Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, acordaba mediante su firma el sobreseimiento definitivo de la inconclusa causa que contaba con 129 folios útiles.

Razones de una muerte inexplicable.



Han pasado 63 años desde el fusilamiento del capitán de fragata Azcárate y su familia se sigue preguntando por qué. La tramitación del juicio sumarísimo le estaba siendo favorable y en todo caso dada la situación bélica le hubiera correspondido una pena de prisión y la separación del servicio.

Estaba en el gobierno civil con autorización expresa de su vicealmirante, no tuvo conocimiento de la famosa carta, no empuñó arma alguna, no tenía fuerza defensora a su mando y aconsejó reiteradamente la rendición para evitar más derramamiento de sangre.

La forzada e inesperada aplicación del bando de guerra pudo tener al menos en su caso tres factores desencadenantes. Los dos primeros serían su nombramiento como jefe interino de la base naval de Cádiz y las represalias que se iniciaron como consecuencia de los bombardeos realizados por la flota republicana sobre las ciudades de Algeciras, Cádiz y Ceuta entre otras.

El tercer factor estaría tal vez muy relacionado con la misión reservada que Queipo de Llano ordenó personalmente para realizar en Cádiz a Francisco Vives Camino, capitán de Ingenieros destinado en el servicio de aviación. Dicho oficial al presentarse el general López-Pinto le entregó una carta manuscrita fechada en Sevilla el 4 de agosto de 1936.

El contenido textual de la misiva de Queipo de Llano era el siguiente:

"Mi querido amigo y compañero:

El capitán de aviación Francisco Vives va a esa con una misión reservada que te expondrá. Procura que se le den todas las facilidades posibles y de palabra te dirá todo lo que es preciso hacer. Un abrazo de tu buen amigo y compañero:



Gonzalo Queipo de Llano.



¡Esto se acaba!, lo más que durará son diez días. Para esa época es preciso que hayas acabado con todos los pistoleros y comunistas de esos".


Según Tomás, el hijo mayor de Azcárate, que a sus 81 años ha dedicado una gran parte de su vida a investigar y esclarecer la muerte de su padre, el general López-Pinto tras conocer la misión reservada del capitán Vives telefoneó a Queipo de Llano para pedirle su relevo en Cádiz y le mandara a una unidad del frente.