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sábado, 30 de agosto de 2014

FRANCISCO COSSI OCHOA (1898-1936), PRESIDENTE HONORARIO DE LA DIPUTACION PROVINCIAL DE CADIZ.


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "DIARIO DE CADIZ" el 10 de febrero de 2005, pág. 23.


Francisco Cossi, joven político portuense, nació en 1898 en el seno de una modesta familia numerosa, destacando por su afición a la lectura y a la música, además de ser habitual tertuliano del Círculo Mercantil y colaborador de la asamblea local de Cruz Roja. 

Afiliado a la UGT en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, se enroló en las filas del republicanismo, siendo uno de sus candidatos en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. 

Dos días después fue uno de los protagonistas de la proclamación de la República en El Puerto y el gobernador civil lo designó para formar parte de la comisión gestora municipal que se formó tras anularse los resultados iniciales.



Proclamado alcalde, las elecciones del 31 de mayo lo ratificaron en el cargo al ser el candidato más votado. Honesto y entregado al pueblo, dimitió un año después por puro agotamiento físico y plena desatención de sus asuntos particulares. 

En junio de 1933 fue reclamado para presidir nuevamente el ayuntamiento hasta que en febrero del año siguiente volvió a dimitir tras una agria polémica con los ediles socialistas, siendo en octubre de 1934 uno de los concejales cesados gubernativamente, no reponiéndosele hasta el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, al cual pertenecía como militante de Izquierda Republicana.

El 27 de dicho mes fue nombrado presidente de la comisión gestora de la Diputación, volcándose en cuestiones asistenciales y benéficas así como en promover el Estatuto de Andalucía de cuyo comité formó parte, acompañando a Blas Infante en los actos públicos que éste protagonizó en Cádiz el 12 de julio de 1936.

Cuando estalló la sublevación militar, ni huyó ni se escondió como otros. Su decisión fue permanecer junto a quien entonces ostentaba la legalidad y representaba al Gobierno. Fue detenido, encarcelado y procesado por el incoherente delito de rebelión militar contra la República, siendo sacado de la prisión sin conocimiento del juez militar y asesinado en un paraje desconocido, no habiéndose localizado todavía su cuerpo.

Su muerte, al contrario que la de otros y al igual que la de muchos, está todavía sin esclarecer. De hecho, Cossi constituye un símbolo para las víctimas de la represión. Se hace justicia nombrando a Francisco Cossi Ochoa Presidente Honorario, pero todavía no descansa en paz.

---------------   Versión completa no publicada     --------

FRANCISCO COSSI OCHOA,
PRESIDENTE HONORARIO DE LA DIPUTACION

La noticia de su próximo nombramiento como Presidente Honorario de la Diputación constituye un acto de dignidad y justicia, que rinde tributo a la memoria de quien hace ya casi siete décadas se encontraba al frente de la misma.

Francisco Cossi Ochoa nació el 24 de agosto de 1898 en El Puerto de Santa María, siendo el tercero de los cinco hijos de un modesto matrimonio que vivía en la calle Federico Rubio, el insigne médico y político republicano portuense del siglo XIX. 

Cursó estudios de comercio y estuvo trabajando en una farmacia y en una compañía de electricidad, destacando por su afición a la lectura y a la música, además de ser habitual tertuliano del Círculo Mercantil y voluntarioso colaborador de la asamblea local de la Cruz Roja.

Cuando falleció su padre se quedó al atento cuidado de su madre con la que siempre convivió pues no llegó a casarse aún a pesar de haber cortejado a una atractiva joven portuense llamada Mercedes.

Sus primeros pasos en la política los dio en la Asociación de Dependientes de Oficinas del Comercio, perteneciente a la UGT. Paralelamente y cuando todavía eran tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, se enroló en las filas del republicanismo para convertirse en uno de sus candidatos de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931.

En primera fila protagonizó dos días después la proclamación de la República en el Puerto y el gobernador civil lo designó para formar parte de la comisión gestora municipal que se formó tras anularse los resultados que habían dado una anómala victoria a conservadores y monárquicos.

Sus compañeros lo proclamaron inmediatamente alcalde y las elecciones del 31 de mayo lo ratificaron en el cargo al ser el candidato más votado. Cossi, que poseía un alto sentido de la honestidad y sentía verdadera devoción por servir a los intereses del pueblo, se volcó en cuerpo y alma hasta tal punto en su labor que un año después dimitió por puro agotamiento físico y plena desatención de sus asuntos particulares.

Su huella se dejó sentir en la mejora del alumbrado, pavimentación y alcantarillado de numerosas calles así como en las obras realizadas en diversas escuelas públicas y edificios municipales.

Como concejal continuó participando activamente en política y en junio de 1933 fue reclamado para presidir el ayuntamiento hasta que en febrero del año siguiente volvió a dimitir tras una agria polémica con los ediles socialistas. 

Con la Revolución de Octubre de 1934, Cossi fue uno de los concejales cesados gubernativamente, no siendo repuesto hasta el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, y al cual pertenecía como militante del Partido Republicano Radical Socialista Independiente, integrado en Izquierda Republicana, liderada por Manuel Azaña.

El 27 de dicho mes, con 37 años de edad, fue nombrado por aclamación de los vocales, presidente de la comisión gestora de la Diputación, volcándose en cuestiones asistenciales y benéficas así como en promover el Estatuto de Andalucía de cuyo comité formó parte, acompañando a Blas Infante en los diferentes actos públicos que éste protagonizó en Cádiz el 12 de julio de 1936.

Cuando seis días después estalló la sublevación militar, Cossi pudo haber evitado su tragedia si hubiera huido o se hubiese escondido como hicieron otros. Pero no, su decisión no fue esa, pues mientras se declaraba casi debajo de su balcón el estado de guerra y comenzaban los primeros disparos, optó por seguir trabajando en su despacho oficial.

Permaneció en su puesto y acompañó hasta el final a quien en ese momento ostentaba la legalidad y representaba al gobierno de la República, el gobernador civil. 

Detenido a la mañana siguiente, estuvo encarcelado en una prisión militar y en dos civiles, fue procesado por el incoherente delito de rebelión militar contra la República, no pudiendo ejercer el derecho a su defensa, y al final fue asesinado en un paraje, hoy todavía desconocido, haciéndose desaparecer su cuerpo, aún no localizado.

Se incautaron sus bienes materiales y sus familiares más directos fueron también perseguidos y encarcelados, llegando a alcanzar la brutalidad a su hermano Eduardo, padre de cinco hijos de corta edad, quien igualmente desapareció sin dejar rastro de la cárcel donde estaba preso.

Su muerte, al contrario que la de otros y al igual que la de muchos, está todavía sin esclarecer. De hecho, Cossi constituye un símbolo para las víctimas de la represión. Si en vida, como presidente de la Diputación, llegó a representar institucionalmente a todos los gaditanos, muerto, encarna a todos los que, fruto de la barbarie y el odio, desaparecieron sin volverse a saber nunca más de ellos. 

Se hace justicia nombrando a Francisco Cossi Ochoa Presidente Honorario, pero todavía no descansa en paz.

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