Translate

viernes, 17 de octubre de 2014

FRANCISCO COSSI OCHOA (1898-1936) SIMBOLO DE LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA GADITANA.


Artículo publicado por Jesús Núñez en el nº 17, en mayo de 2005, de la Revista de Historia "UBI SUNT?", págs. 4-7. 
El original está ilustrado por dos fotografías  en blanco y negro.

¿Quién era Francisco Cossi Ochoa?. Tal vez ese nombre y esos dos apellidos no digan mucho e incluso tal vez no signifiquen nada para el lector. Sin embargo en la historia contemporánea de nuestra provincia ocupan de hecho y de derecho un lugar específico. Y no sólo por que hubiera sido el primer alcalde de El Puerto de Santa María y el último presidente de la Diputación Provincial de Cádiz durante la Segunda República.

En estos tiempos de recuperación de la denominada “Memoria Histórica”, Cossi constituye todo un símbolo para las víctimas de la Represión que se padeció en nuestra provincia tras la sublevación militar del 18 de julio de 1936. Si en vida, como presidente de la corporación provincial, representaba institucionalmente a todos los gaditanos, muerto y desaparecido, encarna también a todos aquellos que en esta provincia, padecieron la barbarie, el odio y la sinrazón de los vencedores.

Cossi fue detenido por los sublevados, estuvo encarcelado en un penal militar y en dos prisiones civiles, fue sometido a procedimiento judicial castrense por el incoherente delito de rebelión militar contra la República, no pudo ejercer libremente el derecho a su defensa, y al final fue sacado de la cárcel por sus verdugos -sin conocimiento del juez instructor- para ser asesinado en cualquier paraje, hoy todavía desconocido, haciéndose desaparecer su cuerpo, que casi setenta años después aún no se ha localizado.

Sus bienes fueron embargados y su familia perseguida y represaliada con igual tenacidad. Eduardo, su hermano mayor, casado, padre de cinco hijos de corta edad y con un sexto en camino, fue detenido, encarcelado y asesinado, haciéndose desaparecer igualmente su cadáver. José Jacinto, su hermano pequeño, y Pablo Cerdá Simó, su cuñado, casado con su hermana Mª del Carmen, fueron también detenidos y encarcelados, aunque afortunadamente pudieron salvar la vida. Su madre, Mª Luisa, viuda y de 67 años de edad, cuyo hijo Francisco era su principal sostén, ya que al estar soltero vivía con ella, terminó por perder la vista y se quedó ciega, muy posiblemente al agravarse la enfermedad que padecía como consecuencia del sufrimiento causado por la tragedia familiar que tuvo que soportar.

Infancia y juventud.

Francisco Cossi Ochoa nació el 24 de agosto de 1898 en el nº 66 de la calle Federico Rubio -dedicada al insigne médico y político republicano portuense del siglo XIX- de El Puerto de Santa María. Sus padres se llamaban José Jacinto Cossi Pérez y Mª Luisa Ochoa Zaldívar, siendo el tercero de cinco hermanos, siendo los dos mayores, Carmen –fallecida de bronquitis cuando contaba tan sólo cinco años de edad- y Eduardo, mientras que los pequeños que vinieron posteriormente se llamaban Mª del Carmen y José Jacinto.

Su infancia y adolescencia transcurrieron de igual forma que cualquier otro niño y joven de su edad. Como miembro de una modesta familia, cuyos únicos ingresos económicos procedían del trabajo de su padre en unas bodegas, comenzó desde temprana edad a trabajar para ayudar en su casa, teniendo varias ocupaciones, entre las que estaban la de auxiliar en la farmacia “del licenciado Pernia” y la de cobrador de la compañía “Electro Peral Portuense”, en donde años después llegó a ser encargado de personal.

Era conocido entre sus familiares y amistades por su gran afición a la lectura –poseía una magnífica biblioteca- y a la música, participando habitualmente en actividades de carácter cultural, siendo socio del Círculo Mercantil portuense donde era tertuliano habitual. Durante un tiempo estuvo cortejando a una joven llamada Mercedes Eizaguirre, si bien la relación finalmente no cuajó y terminó permaneciendo soltero. También destacó en su faceta altruista y solidaria que le llevó a convertirse en socio de número de la asamblea local portuense de la Cruz Roja Española.

Primer alcalde republicano de El Puerto de Santa María.
Cuando todavía corrían los primeros tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, Cossi se afilió a la denominada Asociación de Dependientes de Oficinas y del Comercio de El Puerto de Santa Maria, perteneciente a la Unión General de Trabajadores, comenzando bien pronto a tomar conciencia y partido político a favor de un régimen contrario al imperante. A finales de esa década buena parte de la sociedad española, gaditana y portuense, se encontraba desilusionada y hastiada de una monarquía caduca y decadente, caminándose abierta e imparablemente hacia el republicanismo.

Cossi también siguió ese camino, abrazándolo con gran entusiasmo y con la esperanza de que el nuevo régimen que surgiera renovara la viciada vida política, destacando pronto por su actividad entre los grupos locales republicanos que surgieron en esa época.

 Tras la caída de Primo de Rivera y los sucesivos fracasos de intentar reconducir la vida política se convocaron y celebraron las controvertidas e históricas elecciones municipales del 12 de abril de 1931 que terminaron por traer dos jornadas después la proclamación en España de la Segunda República.

El mismo día 14, mientras el Comité ejecutivo de la Conjunción republicano-socialista designaba a Niceto Alcalá Zamora como presidente del nuevo gobierno provisional y Alfonso XIII navegaba hacia el exilio, las sedes de las corporaciones locales se convirtieron en la mayoría de los casos en el escenario espontáneo de la expresión de la alegría popular por el fin del viejo régimen así como de la explosión de ilusión y júbilo por el nuevo que se implantaba.

El palacio municipal portuense, ubicado por aquel entonces en la plaza de Isaac Peral no fue una excepción, y en su balcón se izó por los republicanos la bandera tricolor. El periódico local conservador y monárquico “Revista Portuense” en su edición del 15 de abril, bajo el titular de “Proclamación de la República”, daba cumplida cuenta de ello en su primera página y entonaba el mea culpa: “hoy es preciso que lloremos como mujeres lo que no hemos sabido defender como hombres, porque la República viene a España traída precisamente de la mano por los monárquicos. Los republicanos nada han hecho, sino que hoy entran a recoger el fruto de nuestra desidia, de nuestra desunión y falta de ideal”.

Como alcalde fue promovido el mismo que ostentaba dicho cargo en el régimen monárquico -Eduardo Ruiz Golluri- quien había encabezado la Candidatura Popular Administrativa que obtuvo un total de 14 concejales de los 21 elegidos, correspondiendo el resto a la Candidatura Monárquica, tomando posesión de sus cargos y constituyéndose la nueva comisión gestora el 15 de abril.

Sin embargo ante el convencimiento de que había existido fraude y manipulación de los verdaderos resultados electorales, además de otras irregularidades, los partidos republicanos y socialistas formularon duras protestas y reclamaciones, exigiendo la anulación de las votaciones realizadas y proponiendo la convocatoria de nuevos comicios.
Como consecuencia de la conflictiva situación originada, se recibió el 29 de abril en la corporación municipal un oficio del gobernador civil González y Fernández de la Bandera, en el que se decía que “en vista de las numerosas y atendibles protestas presentadas en este Gobierno Civil contra las elecciones celebradas el pasado día doce en ese Ayuntamiento, he acordado, ateniéndome a las instrucciones de la Circular nº 74 del Ministerio de la Gobernación, suspender a ese Ayuntamiento en sus funciones y que se posesione y haga cargo del mismo, con carácter interino, una Comisión Gestora compuesta por los vocales Sres. Don Francisco Cossi Ochoa, Don Francisco Tomeu Navarro, Don José Alcón González, Don Francisco Veneroni Arcos y Don Antonio Ricard Blandino”. Los tres primeros eran republicanos mientras que los dos restantes eran socialistas, tomando posesión de sus cargos ese mismo día y siendo elegido Cossi su presidente.

La fecha designada por el gobierno provisional de la República para celebrar los nuevos comicios en aquellas localidades que se habían admitido las protestas formuladas y motivado por lo tanto la anulación de los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril, fue el 31 de mayo. En esta ocasión el resultado de las votaciones en El Puerto de Santa María arrojaron un resultado bien diferente, saliendo victoriosas las candidaturas republicano-socialistas, siendo Cossi el más votado de todos los candidatos. Aquellas obtuvieron 17 concejales, mientras que la Candidatura Monárquica, la Candidatura de Osorio y Gallardo, la Independiente así como la del Partido Reformista, sólo alcanzaron 1 concejal cada uno de ellos.

Los 21 nuevos ediles tomaron posesión de sus cargos en el pleno realizado el 5 de junio de 1931, resultando Cossi proclamado alcalde con el voto favorable de 17 de los concejales, quien se distinguió por sus  inquietudes de carácter asistencial, educacional y social así como por sus actuaciones en materia de abastecimiento de aguas, alumbrado, arbitrios, hacienda y urbanismo.

Cossi permaneció al frente del ayuntamiento portuense hasta el 25 de mayo de 1932, fecha en la con ocasión del pleno municipal realizado ese mismo día presentó su dimisión como consecuencia del agotamiento físico al que había llegado así como la desatención de sus actividades privadas que le habían llevado a una precaria situación económica ya que por aquel entonces los alcaldes no percibían sueldo alguno por su función.

Respecto a su militancia política, Cossi, que había seguido puntualmente los pasos de su amigo y diputado a Cortes, el comandante retirado de Infantería Manuel Muñoz Martínez, se afilió al Partido Republicano Radical Socialista, continuando su militancia tras la escisión de septiembre de 1933, en el Partido Republicano Radical Socialista Independiente y finalmente en Izquierda Republicana tras su constitución en abril de 1934, bajo la presidencia de Manuel Azaña Díaz.

El 21 de junio de 1933, como consecuencia de la renuncia del alcalde Francisco Tomeu Navarro, Cossi volvió nuevamente a ocupar dicho cargo tras ser votado por la mayor parte de los ediles asistentes. Sin embargo, el 23 de febrero de 1934 presentó por sorpresa su dimisión tras una agria discusión con los concejales socialistas cuando éstos le exigieron que desde el Ayuntamiento se rebajaran los precios de los artículos de primera necesidad, dado que su valor estaba por encima de las posibilidades económicas de los obreros, cuestión que realmente era competencia de la junta provincial de abastos.

Continuó siendo concejal hasta que como consecuencia de la denominada “Revolución de Octubre” fue cesado gubernativamente el 10 de octubre de 1934 junto al resto de ediles republicanos y socialistas, siendo todos ellos repuestos en el pleno del 21 de febrero de 1936 tras el triunfo electoral del Frente Popular en las votaciones celebradas cinco días antes.

Presidente de la Diputación y Guerra Civil.

El 27 de febrero Cossi fue nombrado gestor por el distrito provincial de Sanlúcar de Barrameda-Puerto de Santa María y elegido por aclamación de los vocales para ocupar la presidencia de la Diputación Provincial. Durante los meses siguientes vivió volcado, además de las tareas propias de su cargo -entre las que destacaban las de carácter asistencial y benéfico- en apoyar entusiastamente el proyecto pro-Estatuto de Andalucía liderado por Blas Infante Pérez, al que acompañó por Cádiz el 12 de julio en el último acto público celebrado por el notario malagueño antes de su asesinato.

Sin embargo aquella actividad política duró poco ya que el 18 de julio de 1936, al igual que ocurrió en el resto del territorio nacional, los dos regimientos que guarnecían la capital gaditana se sublevaron al mando del general José Enrique Varela Iglesias y se echaron a la calle para ocupar los puntos estratégicos de la ciudad.

El edificio que albergaba la diputación provincial y el gobierno civil se constituyó en el principal baluarte de resistencia gubernamental ante los rebeldes que lo sitiaron esa misma tarde con fuerzas de artillería e infantería. Los defensores, encabezados por el gobernador civil y comandante de Artillería, Mariano Zapico Menéndez-Valdés, estaban formados principalmente por fuerzas de la Guardia de Asalto, mandadas por el capitán Antonio Yáñez-Barnuevo Milla, y elementos del Frente Popular. Acompañando al gobernador se encontraban Cossi, el teniente coronel Leoncio Jaso Paz, jefe de la 11ª Comandancia de Carabineros, y el capitán de fragata Tomás de Azcárate García de Lomas, 2º comandante del crucero “República”.

Al amanecer del día siguiente, con el desembarco en los muelles capitalinos de fuerzas de Regulares Indígenas procedentes de Ceuta, se fueron rindiendo y ocupando sucesivamente los diferentes centros de resistencia. El primero de ellos fue el citado edificio, siendo detenidos y encarcelados todos sus defensores. Los militares y los civiles más caracterizados, entre los que se encontraba Cossi, fueron conducidos al castillo de Santa Catalina mientras que el resto fue trasladado a la prisión provincial.

El día 20 Cossi y Antonio Macalio Carisomo –secretario particular del gobernador civil- junto a otros civiles de significada relevancia política, fueron ingresados en la prisión provincial. Al día siguiente el general José López-Pinto Berizo -comandante militar de la plaza- ordenó al comandante de Infantería Joaquín Camarero Arrieta, la instrucción de juicio sumarísimo por el delito de rebelión militar contra las autoridades civiles y militares gaditanas que habían permanecido leales al gobierno de la República.

El 28 de julio se dictó auto de procesamiento contra todos los encartados, siéndole notificado a Cossi  a bordo del buque “Miraflores”, un carbonero al que temporalmente fue trasladado y que había sido habilitado como prisión flotante habida cuenta del elevado número de detenidos que se habían practicado por los sublevados y que habían saturado la prisión provincial y el penal de El Puerto de Santa María.

Elevado el procedimiento a la auditoria de guerra de la 2ª División Orgánica mandada por el general Gonzalo Queipo de Llano Sierra en Sevilla, se dispuso que el juicio sumarísimo se elevara a plenario respecto al gobernador Zapico, el teniente coronel Jaso, el capitán Yáñez y el oficial de telégrafos Luis Parrilla Asensio, mientras que respecto a Cossi, el capitán de fragata Azcárate y el secretario particular Macalio, se ordenó que se continuara su tramitación, “debiendo de aportarse más elementos de juicio”, pues realmente según las declaraciones de los testigos, no habían tenido apenas protagonismo ni parecía desprenderse graves responsabilidades penales.

Respecto a los primeros se celebró el 5 de agosto la vista del juicio oral, siendo condenados a muerte y fusilados al día siguiente en el castillo de San Sebastián. En cambio sobre Cossi y los demás se continuó el procedimiento judicial castrense, incorporándose cuantas pruebas acusatorias pudieran encontrarse. Entre ellas destacaba el informe del capitán de Infantería Ramón Iribarren Jiménez, presidente de la comisión gestora municipal portuense, que acusó a Cossi, entre otras muchas cosas, de ser “jefe supremo y dirigente del Frente Popular de Izquierdas de esta localidad”, “elemento activísimo de la disolvente propaganda electoral desarrollada por el Frente Popular”, así como por tener “predilección por los de su propio sexo” finalizando que podía “calificarse al Sr. Cossi sin temor a errar, de ente indeseable y nocivo a la sociedad”.

El 15 de agosto el abogado Andrés López Gálvez, designado por Cossi y Macalio para su defensa renunciaba a la misma ya que “no es prudente desde el punto de vista profesional hacerse cargo de la misma”. Ya para entonces había en Cádiz mucho miedo en relacionarse o verse relacionado con los considerados “desafectos al Glorioso Movimiento Nacional”.

Sorpresivamente, y sin conocimiento del juez instructor, Azcárate y Macalio fueron excarcelados al día siguiente y fusilados por guardias de asalto en los fosos de Puerta de Tierra junto a Rafael Calbo Cuadrado, diputado a Cortes del PSOE, el capitán de Infantería retirado Antonio Muñoz Dueñas, y el obrero metalúrgico de filiación comunista, Julián Pinto Uriarte. El “Diario de Cádiz” al dar cuenta del suceso terminaba diciendo “¡Que Dios haya acogido sus almas!”, mientras que “La Información”, finalizaba con “¡Qué Dios les haya perdonado!”.

La “desaparición” de Cossi.

Pero, ¿qué fue de Cossi?. La verdad es que nunca más se supo de él. Ni fue fusilado junto a sus compañeros de infortunio ni su muerte, al contrario que la de ellos, fue inscrita en el registro civil, ni figura registrado su enterramiento en el cementerio. Su pista se pierde el 17 de agosto de 1936 en una ficha penitenciaria de la prisión provincial, donde dice que fue conducido a la fábrica de torpedos, instalación naval ocupada hoy día por el Instituto Hidrográfico de la Armada en la plaza de San Severiano y donde se encontraba ubicada la antigua Base de Defensas Submarinas en las que se produjo en la noche del 18 de agosto de 1947 una trágica explosión –por causas aún desconocidas- en uno de los almacenes de minas submarinas y que causó un centenar y medio de muertos y casi cinco mil heridos de diversa consideración, además de centenares de viviendas destruidas. Cossi, simplemente desapareció sin dejar rastro.

Irónicamente, el 30 de noviembre de 1937, el auditor de guerra de Sevilla acordó la devolución de la causa inconclusa a su instructor a fin de que se acreditase si a los acusados les había sido aplicado el bando de guerra, es decir ejecutados sin más, o en su defecto informase de  su situación o paradero. El teniente coronel de la Guardia Civil Fernando Vázquez Ramos, gobernador civil de Cádiz, contestó que “no existe antecedente alguno que tenga relación con los individuos consignados al respaldo, pero según noticias adquiridas en este centro, le fue aplicado a los mismos el Bando de Guerra”. El juez instructor hizo suyo dicho parecer y el 18 de diciembre el auditor de guerra, dictaminó que “se acredita cuanto el fallecimiento de los tres sujetos de referencia por haberles sido aplicado el Bando de 18 de julio de 1936, razón por la cual procede, y así lo acuerdo, el sobreseimiento definitivo de las actuaciones”, elevándolo seguidamente al general Queipo de Llano, quien tres días después dio su “conformidad al sobreseimiento definitivo de las presentes actuaciones”.

Para la jurisdicción castrense el caso había quedado definitivamente cerrado y archivado. ¿Pero cual había sido la verdad de lo acontecido?. La verdad es que la respuesta, salvo a los familiares de las víctimas y a los investigadores e historiadores que más de medio siglo después empezaron a desempolvar de su estantería aquel legajo, poca importancia tenía ya.

La actuación represiva de los sublevados contra la figura de Cossi continuó después de su asesinato, siendo objeto de sendos expedientes por la Comisión Provincial de Incautaciones y por el Juzgado de Instrucción Provincial de Cádiz de Responsabilidades Políticas.

Su muerte, al contrario que la de otros y al igual que la de muchos, está todavía sin esclarecer. Las incógnitas sobre su desaparición se siguen manteniendo en su integridad, pues continúa sin saberse cómo, cuándo, dónde y quienes lo asesinaron así como dónde reposan sus restos. Sin embargo su memoria, casi siete décadas después, sigue viva, habiendo sido nombrado este 19 de marzo, como justo homenaje a su figura, “Presidente Honorario” de la Diputación Provincial de Cádiz.


Para saber más: Leer el libro de Jesús Núñez“Francisco Cossi Ochoa (1898-1936). El último presidente de la Diputación Provincial de Cádiz en la Segunda República. Una muerte sin esclarecer”. Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial, 2005.

No hay comentarios:

Publicar un comentario