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miércoles, 20 de enero de 2021

LA GUARDIA CIVIL EN SAN ROQUE (L). LOS GUARDIAS DE SAN ROQUE EN CASAS VIEJAS (1933).


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR" el 18 de enero de 2021, pág. 16.


El original está ilustrado con una fotografía en blanco y negro. 



En Casas Viejas, sobre las siete horas de la mañana del 11 de enero de 1933, un nutrido grupo de campesinos armados, tras proclamar el comunismo libertario, asaltar la oficina de arbitrios y quemar su documentación, iniciaron el ataque a la casa-cuartel de la Guardia Civil.

En su interior se defendieron, y protegieron a sus familias, el sargento Manuel García Álvarez y los guardias 2º Román García Chuecos, Manuel García Rodríguez y Pedro Salvo Pérez. Los dos primeros fallecerían días después como consecuencia de los disparos recibidos, mientras que los otros dos resultaron heridos leves.

Aquella brutal agresión contra quienes representaban el orden y la ley en esa pedanía de Medina Sidonia, motivó que se enviasen inicialmente en su auxilio fuerzas del benemérito Instituto así como de Asalto pertenecientes al Cuerpo de Seguridad. 

Las primeras estaban compuestas por once guardias civiles al mando del sargento Rafael Anarte Viera, comandante del puesto de Alcalá de los Gazules. Fueron los primeros en llegar sobre la una y media de la tarde, procedentes de Medina Sidonia, consiguiendo media hora más tarde que cesara el ataque y huyeran los insurrectos.

Las segundas estaban integradas por doce guardias de asalto bajo el mando del teniente de Infantería Gregorio Fernández Artal, destinado en Sevilla y procedente de San Fernando, donde estaban concentrados. Llegaron a Casas Viejas sobre las cinco de la tarde, junto otros cuatro guardias civiles más. 

Posteriormente, cuando ya un grupo de los agresores se había atrincherado en una choza en vez de huir como había hecho el resto, llegaron otros dos contingentes policiales más. 

Uno perteneciente a la Guardia Civil, compuesto por dieciséis efectivos bajo el mando del teniente Cayetano García Castrillón, jefe de la línea (sección) de La Línea de la Concepción. Tenía también a su cargo en esas fechas, con carácter interino, la línea de Jimena de la Frontera. Llegó a Casas Viejas sobre las ocho de la tarde procedente de Jerez de la Frontera, donde estaba concentrado desde la jornada anterior al frente de dicho contingente, en previsión de que se produjeran incidentes. 

El otro grupo, mucho más numeroso, pertenecía a las fuerzas de Asalto del Cuerpo de Seguridad. A su frente estaba el capitán de Artillería Manuel Rojas Feigespán, destinado en Madrid y que también había sido enviado el día 10 a Jerez en previsión de disturbios. Al llegar vía ferrocarril el día siguiente por la mañana, recibió la orden del director general de Seguridad, Arturo Menéndez López, igualmente capitán de Artillería, de dirigirse a Casas Viejas para hacerse cargo del mando de todo el operativo. Rojas, acompañado de 45 de sus hombres, llegó a dicha pedanía al inicio de la madrugada del día 12. El resto de la fuerza que trajo de Madrid, la había distribuido como refuerzo en las poblaciones de Cádiz, Jerez y Medina Sidonia.

Entre los guardias civiles se encontraban cinco del puesto de San Roque. Se trataban, por orden de antigüedad en el benemérito Instituto, de Antonio Ruiz Sánchez, Rodrigo Vázquez Villalobos, José Espinosa Sánchez, José Barragán Vega y Manuel Medina Martín. Algunos de sus descendientes habitan actualmente en San Roque ya que varios de aquellos, al pasar a la situación militar de retiro, fijaron su residencia en dicha localidad.

El más antiguo y también el de mayor edad era Ruiz. Nacido el 12 de junio de 1886 en Trebujena, había ingresado en la Guardia Civil el 1º de marzo de 1910. Se encontraba destinado en San Roque desde octubre de 1922, procedente del puesto de Facinas. Estaba casado con Ana Remedios Bullón Lobato, con quien tenía tres hijos llamados Antonia, José y Ana.

Vázquez había nacido el 5 de septiembre de 1890 en Grazalema e ingresado en el Cuerpo el 11 de junio de 1915. Estaba destinado en San Roque desde junio de 1929, procedente del puesto de Tarifa. Casado en primeras nupcias con Esperanza Iglesias Sánchez quedó viudo sin descendencia. Volvió a contraer matrimonio, esta vez con María Domínguez Jiménez, de quien tuvo dos hijos llamados José Antonio y Eloisa.

Espinosa, nacido el 25 de octubre de 1887 en Jimena de la Frontera, había ingresado en la Guardia Civil el 10 de octubre de 1918. Se encontraba destinado en San Roque al menos desde 1930, procedente del puesto de Los Barrios. Estaba casado con Catalina Fernández Rodríguez, con quien había tenido ocho hijos hasta 1933: Gaspara, Esteban, Francisco, Josefa, Manuel, Aurora, Amparo y Dulcenombre.

Barragán había nacido el 8 de septiembre de 1892 en Cortes de la Frontera (Málaga) e ingresó en el benemérito Instituto el 1º de septiembre de 1920. Destinado en San Roque desde diciembre de 1930, procedía precisamente del puesto de Casas Viejas, donde había prestado servicio tres años. Estaba casado desde diciembre de 1926 con Cristobalina Reyes Sánchez, natural de Cádiz, a quien había conocido cuando se encontraba concentrado en la Comandancia de Melilla. Tuvieron cinco hijos: una hembra y cuatro varones.

Medina nació el 21 de enero de 1899 en La Línea de la Concepción, habiendo ingresado en la Guardia Civil el 1º de agosto de 1923. Destinado en San Roque desde septiembre de 1929, procedía del puesto de Alcalá del Valle. Estaba casado desde enero de 1926 con Matilde Guerra Gómez, natural y vecina de Ceuta, con quien había tenido cuatro hijos hasta 1933: Manuel, Andrés que había fallecido a los seis meses de nacer, Francisco y Matilde, que entonces no había cumplido todavía un año de edad y que fallecería ocho años más tarde. Posteriormente a los sucesos de Casas Viejas tendría otros cuatro hijos más: José, Fernando, Luis y Rogelio, que fallecería a los siete meses de nacer.

Todos ellos habían participado en el restablecimiento del orden y la ley contra quienes se habían alzado en armas contra el gobierno legítimo de la República. Declarado hecho de guerra por decreto de 18 de enero de 1933, esos cinco guardias civiles del puesto de San Roque serían recompensados, por orden del Ministerio de la Gobernación, de 5 de junio siguiente, con la cruz de plata del mérito militar, con distintivo rojo. La del guardia Ruiz sería la única que estaría pensionada por un plazo de cinco años, con una cuantía de 12’50 pesetas mensuales. Por aquel entonces el sueldo de un guardia civil venía a ser de unas 300 pesetas mensuales aproximadamente.

Los dos fallecidos, el sargento García y el guardia García Chuecos, fueron ascendidos a brigada y cabo, respectivamente. Los dos guardias heridos, García Rodríguez y Salvo, éste último natural de San Roque, fueron ascendidos a cabo. 

Entre el resto del personal recompensado con dicha condecoración, “por su intervención en el levantamiento del asedio del Cuartel y población de Casas Viejas”, estaban destinados en el Campo de Gibraltar los cabos Manuel Osado Labrador y Luis Cañón Pedrero (nacido en San Roque) así como el guardia 1º Pedro Velasco Durán y los guardias 2º Juan Sánchez Gómez, Antonio Rompinelli Domínguez y Agustín Troyano Moreno, todos ellos pertenecientes al puesto de La Línea; José Guerrero Rojas, al de La Atunara; y José Rodríguez Delgado, al de Los Barrios.

 

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