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miércoles, 3 de noviembre de 2021

LA GUARDIA CIVIL EN SAN ROQUE (XCI). VICISITUDES DURANTE LA GUERRA CIVIL (9).

 Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR el 1º de noviembre de 2021, pág. 12.


El original está ilustrado con una fotografía en blanco y negro.

 

El 31 de mayo de 1939 el cabo Manuel Medina Martín, procedente de Murcia, donde había finalizado su participación en la contienda, regresó destinado a la Comandancia de Cádiz, volviendo a incorporarse al puesto de Arcos de la Frontera, perteneciente entonces a la Compañía de Jerez de la Frontera.

Sin embargo, no permanecería mucho tiempo allí ya que en enero siguiente pasó destinado a la Comandancia de la Guardia Civil de Marruecos en el Protectorado español, siendo enviado al puesto de Xauen, donde se hizo cargo del mando del mismo. Apenas estuvo a su frente ya que en la revista de marzo causó alta, dentro de la misma Comandancia, en el puesto de El Tejar donde permaneció hasta junio de 1943. 

Por aquel entonces la Comandancia de Marruecos estaba compuesta por tres compañías. Las dos primeras tenían su cabecera en Tetuán y en Melilla. En la primera sus tres jefes de sección se encontraban en Ceuta, Tetuán y Tánger (ciudad que poseía un estatus internacional y que había sido ocupada por España durante la Guerra Mundial), mientras que en la segunda se hallaban en las barriadas melillenses de Mantelete y Batería J así como en Villa Sanjurjo (Alhucemas). La tercera compañía era de especialistas fiscales, tras la absorción del Cuerpo de Carabineros, cuya cabecera estaba en Ceuta y tenía sus secciones en dicha plaza y en la de Melilla.

En la revista del mes de julio siguiente, Medina marchó destinado voluntario a la Comandancia de Córdoba siendo asignado al puesto de Pueblonuevo. Ascendido en agosto de 1944 al empleo de sargento por antigüedad, fue a la Comandancia de Málaga donde estuvo destinado sucesivamente en los puestos de Natera, Antequera y Sabinillas. Siendo comandante de este último, pasó a la situación militar de retiro a final de enero de 1950, tras haber cumplido la edad reglamentaria de 51 años, percibiendo una pensión mensual de 787’50 pesetas. Inicialmente fijó su residencia en la capital malagueña pero posteriormente se trasladó a La Línea de la Concepción, donde falleció en noviembre de 1966.

Casado en primeras nupcias con Matilde Guerra Gómez, natural y vecina de Ceuta, tuvo con ella ocho hijos, varios nacidos en San Roque, llamados Manuel, Andrés, Francisco, María Matilde, José, Fernando, Luis y Rogelio. Alguno ingresaría en la Guardia Civil y tres de ellos fallecieron con corta edad en una época que lamentablemente era muy elevada la mortandad infantil. Al quedarse viudo había contraído segundas nupcias con Inés Mola Melo.

El guardia 2º Antonio Pacheco Sánchez, natural de San Roque, tenía al igual que Medina, 37 años de edad el 18 de julio de 1936. Había ingresado en la Guardia Civil en diciembre de 1925 y llevaba destinado en el puesto de su ciudad natal desde noviembre de 1931, procedente del puesto de Jimena de la Frontera. 

Permaneció prestando servicio peculiar del benemérito Instituto en su unidad hasta el 8 de enero de 1939, fecha en la que marchó concentrado a Zaragoza como componente de la 15ª Compañía Expedicionaria de la Guardia Civil. Participó en diversas operaciones militares desarrolladas en Cataluña así como en la ocupación de Barcelona. A finales de febrero pasó destinado forzoso a la Comandancia de Tarragona y al igual que sucedió con los demás guardias civiles procedentes de las unidades expedicionarias, volvió a causar alta en su puesto de origen en la revista del mes junio. Se reincorporó al puesto de San Roque el 31 de mayo.

Continuó prestando servicio en dicha unidad hasta que en la revista del mes de febrero de 1948 pasó destinado al puesto de la aduana de La Línea de la Concepción. En septiembre, con motivo de cumplir 50 años, que era entonces la edad reglamentaria de pase a retiro para los que ostentaban el empleo de guardia civil, le fue concedida la continuación hasta los 56 por el director general del Cuerpo, el ya teniente general Camilo Alonso Vega.

Sin embargo, a finales de diciembre de 1950, habiendo cumplido ya los 52 años de edad solicitó con carácter voluntario la licencia absoluta, fijando su residencia en San Roque. Ello fue debido a que se había acogido a lo dispuesto en el artículo 13 de la ley de 15 de marzo de 1940, ya citada en capítulos anteriores. Conforme al mismo, las entidades y empresas particulares que quisieran contratar personal procedente de la Guardia Civil, “para cubrir plazas de guardas, celadores, vigilantes, ordenanzas y otras de confianza”, cuya provisión no estuviera regulada por disposiciones especiales, estaban obligadas a solicitarlo del director general del Cuerpo. Y éste, previo conocimiento del “sueldo o jornal que habrían de percibir”, asignaría las referidas plazas a los guardias que, contando más de veinte años de servicio y siendo voluntarios para servirlas, considerase más aptos para su desempeño. Los seleccionados causaban baja en el Cuerpo, con el haber pasivo que les correspondiese en función a sus años de servicio. Realmente se trataba de dar una salida económicamente beneficiosa a aquellos miembros del benemérito Instituto que viéndose obligados a dejar el servicio activo por cumplir la edad reglamentaria, todavía tenían una importante carga familiar. De esta forma, su exigua pensión se complementaba con otro sueldo, por humilde que fuese. Por otra parte era también una garantía para el empresario ya que contrataba a una persona de honestidad acreditada.

Finalmente, el guardia 2º Pacheco, viudo de Isabel Ramírez Millán, natural de la población malagueña de Jimena de Libar y vecina de San Roque, fallecería en esta localidad en febrero de 1988.

El penúltimo de los guardias civiles que en julio de 1936 participó en la defensa de la casa-cuartel de San Roque fue José Pareja Gómez. Nacido en Vélez-Málaga tenía 49 años de edad cuando se produjo la sublevación militar. Había ingresado en la Guardia Civil en febrero de 1918 y llevaba destinado en el puesto de San Roque desde julio de 1923, procedente del puesto de Jimena de la Frontera.

Junto al teniente Odón Ojanguren Alonso fue el primero en ser destinado a otra unidad, concretamente se incorporó el 26 de septiembre de 1936 al de Tarifa, donde permanecería durante los cuatro años siguientes. En su caso, no llegaría a ser concentrado en el frente ni formaría parte de ninguna de las compañías expedicionarias enviadas desde la Comandancia de Cádiz.

A fin de noviembre de 1940 pasaría a la situación militar de retiro tras cumplir sobradamente la edad reglamentaria que acababa de implantarse con la entrada en vigor de la mentada ley de 15 de marzo anterior. Fijó su residencia en la capital malagueña y se le concedió una pensión mensual de 129 pesetas tras 22 años de servicio en la Guardia Civil. Por aquel entonces y con ese tiempo de abono apenas se percibía un haber pasivo que suponía poco más del 40% del sueldo mensual, establecido entonces en unas 300 pesetas aproximadamente. 

Sin embargo, no llegó a cobrar aquella pensión siquiera un año ya que falleció en octubre siguiente en Málaga a los 55 años de edad. Estaba casado con Rafaela Guerra Chacón con quien tenía tres hijos llamados Remedios, José y Herminia.

(Continuará).

 

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