Translate

lunes, 24 de febrero de 2014

CORNETA RAFAEL SOTO GUERRERO: PRIMER MUERTO DE LA GUERRA CIVIL EN CADIZ.

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en la Sección de Cádiz-Ciudad del "DIARIO DE CADIZ" del 18 de julio de 2001, pág. 12. 
El original está ilustrado con una fotografía en blanco y negro.


Introducción.


Rafael Soto Guerrero era un joven soldado de 1 8 años de edad recién cumplidos que a principios del mes de julio de 1936 se encontraba realizando el servicio militar obligatorio en la 2ª compañía del 2º batallón del Regimiento de Infantería de Cádiz nº 33. 

Poco podía sospechar que el día 18 de dicho mes tendría el triste honor de convertirse en el primer muerto de la Guerra Civil en Cádiz y que 65 años después su memoria, perpetuada en forma de calle, seguiría siendo objeto de polémica.

Hijo de una humilde familia afincada en San Femando, había sido bautizado precisamente el 17 de julio de 1918 en la parroquia chiclanera de San Juan Bautista. 

Su padre, Carlos Soto Guzmán, era un modesto chófer del arsenal naval de La Carraca que se las veía y deseaba para llegar a final de mes y dar de comer a su numerosa familia compuesta por su esposa Manuela Guerrero Guerra y nueve hijos: Concepción, Rafael, Javier, José, Carmen, Isabel, Remedios, Carlos y Manuel. Unos años antes había perdido a su hijo primogénito, llamado José, cuando prestaba su servicio militar en la Armada.


Asistente del General Varela.


En la tarde del 17 de julio de 1936, iniciada la sublevación militar en Melilla, el gobernador civil de Cádiz, Mariano Zapico Menéndez-Valdés, ordenó la detención preventiva del general José Enrique Varela Iglesias. 

La orden, no sin ciertos problemas, fue finalmente cumplimentada y a las ocho y media de la tarde el bilaureado general ingresó en el castillo de Santa Catalina.

Dada la categoría militar del detenido se hizo necesario, conforme a reglamento, que se le asignara un asistente. Como la única tropa del lugar era la que custodiaba el penal militar se dispuso que fuera un soldado del Regimiento de Infantería nº 33 cuyo acuartelamiento estaba en Puerta de Tierra. 

El corneta Rafael Soto Guerrero fue el escogido por el azar y esa misma noche pernoctó en el castillo.

El 18 de julio la sublevación militar se extendió a la Península. El gobernador militar de Cádiz, el general José López-Pinto Berizo, siendo las tres de la tarde se unió a la misma y dio orden inmediata de liberar al general Varela, quien continuó asistido por el joven corneta.

Fuerzas del Regimiento de Infantería nº 33 y del de Artillería de Costa nº 1 iniciaron pasadas las cuatro de la tarde el asedio de la Casa de la Aduana, sede del Gobierno Civil y de la Diputación Provincial, en donde Zapico junto a fuerzas de la Guardia de Asalto y varios centenares de miembros del Frente Popular se habían hecho fuertes.

La muerte del corneta Soto.

Cuando el general Varela se encontraba en las proximidades del gobierno civil, una bala de fusil procedente del mismo hizo caer mortalmente herido a sus pies al corneta Soto.

Evacuado inmediatamente al hospital militar falleció en el mismo siendo las seis de aquella tarde, a consecuencia de una hemorragia aguda por herida de arma de fuego, según reza la inscripción realizada el 21 de julio de 1936 en el registro civil del distrito de San Antonio.

La historiografía franquista atribuyó el disparo mortal a la joven comunista Milagros Rendón, cuya vida, tras ser condenada a muerte en consejo de guerra por el delito de auxilio a la rebelión, fue arrebatada al mes siguiente por un pelotón de fusilamiento en los fosos de Puerta de Tierra.

El cuerpo de corneta Soto fue enterrado sin presencia de su familia en el cementerio de la ciudad, colocándose sobre el montón de tierra que lo cubría una sencilla cruz de madera.

Pocos días después unos capitanes de su regimiento, siguiendo instrucciones del General Varela, marcharon a San Fernando y se personaron en el domicilio paterno, del corneta para relatar lo ocurrido, dar el pésame y entregar a su madre un donativo de cinco mil pesetas de la época.

El 23 de julio de 1937, la comisión gestora municipal de Cádiz, presidida por Pedro Agalla Torres, en funciones de alcalde interino, aprobó para perpetuar la memoria del único muerto en Cádiz el 18 de julio de 1936, la colocación de una lápida conmemorativa en la fachada de la Casa de la Aduana así como posteriormente una calle próxima al lugar del suceso.

Años después de finalizada la trágica contienda el corneta Soto fue ascendido al empleo de sargento de infantería y su madre pasó a percibir a partir del 1 de enero de 1962 una pensión mensual de 1.702 pesetas.

El tesón de un cuñado.

Antonio Pérez Morales, antiguo tesorero del "Centro Obrero" de San Femando, casado desde 1933 con Concepción Soto Guerrero, hermana mayor del corneta sigue siendo a sus 88 años de edad un luchador incansable en la defensa y reivindicación de la memoria de su cuñado.

Primero fue, infructuosamente, ante la Diputación Provincial, cuando se procedió hace unos años a retirar la lápida conmemorativa colocada en la fachada del edificio. 

Después, con motivo del desalojo que se viene realizando del cementerio capitalino, realizó múltiples gestiones ante los ayuntamientos de Cádiz y San Femando así como ante el Ministerio de Defensa, al objeto de que los restos de su cuñado fueran enterrados en el de La Isla, cerca de donde reposan los de sus padres y los del bilaureado general.

Sin embargo los restos del corneta Soto, después de la guerra fueron trasladados sin conocimiento ni autorización de sus familiares a un panteón del Ejército, en donde terminaron mezclados con los restos de otros militares. Su madre rechazó en su día que los trasladaran al Valle de los Caídos.

A finales del año pasado, nuevamente sin conocimiento ni autorización de su familia, se procedió al traslado de los restos al actual panteón militar del cementerio mancomunado de Chiclana de la Frontera, la tierra que le vio nacer hace ahora 83 años.

La última preocupación de Antonio Pérez ha sido la reciente propuesta de retirar diversos nombres del callejero gaditano vinculados a la Guerra Civil, entre los que se encuentra el del corneta Soto. 

Sus argumentos son sencillos y humanos: Rafael era casi un niño que no pegó un tiro ni tenía ideología política alguna y que lo único que hizo como soldado fue obedecer a sus jefes. Rafael fue el primer muerto de la tragedia gaditana que ensombreció esta ciudad y eso forma ya parte de la historia.

Incluso apuesta, para evitar susceptibilidades caducas y rencores tardíos, que su cuñado, comparta la misma calle con el nombre del primer muerto de las filas republicanas gaditanas. Todo un ejemplo de reconciliación. 

Han transcurrido 65 años desde aquel 18 de julio de 1936 y esta ya no es una historia de vencedores y vencidos, afortunadamente superada por la sociedad democrática actual, sino sólo historia, una historia que nunca debe repetirse.
------------------------------------------

"Carta al Director" escrita por Jesús Núñez y publicada en "DIARIO DE CADIZ" el 18 de julio de 2003.

Antonio, la memoria del Corneta Rafael Soto Guerrero.

El 18 de julio de 2001 publiqué en DIARIO DE CADIZ un artículo dedicado al primer muerto de la Guerra Civil en nuestra ciudad. Se trataba de un jovencísimo corneta de 18 años de edad perteneciente al Regimiento de Infantería nº 33 de Cádiz que murió de un disparo en las proximidades de donde hoy tiene una calle dedicada a su memoria. 

Dicho artículo nunca hubiera sido posible sin la valiosa aportación de Antonio Pérez Morales, de cuyo adiós me enteré al leer su inesperada esquela en DIARIO DE CADIZ.

Antonio, era cuñado de aquel corneta que pasó a la historia, trágica historia, contra su voluntad. Gracias a Antonio conocimos los gaditanos por primera vez, la foto del malogrado soldado y sus humildes orígenes en una modesta familia numerosa de 9 hermanos. 


Antonio luchó por su memoria al margen de las ideologías y por recuperar el cuerpo de su cuñado para enterrarlo en San Fernando, junto a sus padres y no lo logró. También protestó cuando quitaron la placa que había en la fachada de Diputación, recordando su muerte y de nada le sirvió, pero ahora con 90 años de edad, al menos este 18 de julio de 2003 ya está con él.

2 comentarios:

  1. El cornrta Soto Guerrero fue un héroe sin dudas, y su cuñado un persistente y reivindicativo de los derechos.Gran persona allá donde esté.Gracias.Concepción Roa Pérez.

    ResponderEliminar
  2. El cornrta Soto Guerrero fue un héroe sin dudas, y su cuñado un persistente y reivindicativo de los derechos.Gran persona allá donde esté.Gracias.Concepción Roa Pérez.

    ResponderEliminar