Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR" el 4 de mayo de 2026, pág. 16.
El original está ilustrado con una fotografía en blanco y negro.
Prosiguiendo con el número 170 del “Guía del Guardia Civil”, de 20 de junio de 1855, antesala de su desaparición que se llevaría a cabo un mes después, se fue vislumbrando una situación de conflicto institucional solo posible en un medio de comunicación de titularidad particular.
Por una parte, en el artículo, realmente editorial, se expresaba: “Los que pocos meses ha creyeron que el Cuerpo decaería del aprecio de los pueblos, habrán tenido una satisfacción al desengañarse de que la Guardia civil no puede nunca ser odiada sino de los criminales, y aún de estos a medias, cesando completamente ese mismo odio cuando se ven tratados del modo más humanitario por sus mismos perseguidores el día que los conducen ante la ley”.
Y, por otra parte, en el siguiente artículo que se publicaba en ese número, se palpaba ya una evidente situación de conflicto con la línea editorial que últimamente se estaba siguiendo por el propietario de dicho periódico:
“Sugiéranos esta pequeña digresión algunos ataques ya embozados, ya directos, que se nos hicieron de algunos días a esta parte, por quienes lejos de comprender la institución, la juzgan ligera y simplemente, sin el debido examen”.
Pero el artículo no para ahí, sino que continúa profundizando en su exposición: “A estos ataques, a esta guerra de esta ley, contestamos como los individuos del Cuerpo contestan a sus detractores; ellos con los hechos y nosotros con los cinco tomos que llevamos publicados en los cinco años que tenemos la honra de haber sido los intérpretes de esta institución, y con más de tres mil quinientas comunicaciones que tenemos desde el General hasta el simple guardia, aprobando nuestro celo y nuestra conducta”.
La finalización del extenso artículo no es más conciliadora, si bien hay que significar que realmente no se trataba de un problema o enfrentamiento institucional, pues en modo alguno se cuestionaba la existencia y servicio de la Guardia Civil, pues en ello toda persona de bien estaba de acuerdo y satisfecha.
De hecho, transcribe el texto de un artículo publicado en otro periódico madrileño diferente, si bien no lo identifica, comenzando de la siguiente manera: “Llamamos de nuevo la atención de nuestros lectores acerca del brillante comportamiento del distinguido Cuerpo de la Guardia civil, y al hacerlo nos cumple manifestar que solo un acto de merecida justicia nos aconseja esta conducta; excitamos a nuestros colegas para que guiados por tan noble fin nos imiten, para conocer a toda España lo muy digna que cada día se hace esta sustitución del aprecio de los hombres honrados”.
Un mes después, 20 de julio de 1855, tras haber publicado con entera normalidad, en cuanto a contenido se refiere, los ejemplares del benemérito periódico, correspondientes a los días 1 y 10 de dicho mes, se editó el último número del “Guía del Guardia Civil”, concretamente el núm. 173. En él, en un extenso artículo publicado a partir de la primera página y que hoy día podría llamarse editorial, su director, José Díaz Valderrama, comunicó, y reprochó, el final definitivo de dicha cabecera. El inicio del texto no podía ser más explícito:
“Ya no debimos publicar el Guía este mes; tales, tantas y de tal género son las intrigas que venimos resistiendo desde últimos de mayo. Pero como era una propiedad fundada por nosotros, propiedad que dio los frutos morales que nadie puede negar, que han reconocido escritores de todos matices y militares de alta reputación, creímos que debíamos despreciar la calumnia y las miserables y ateas intrigas que nos obligan a trazar estas líneas”.
Evidentemente resulta muy difícil, transcurridos casi 171 años del cierre de dicho periódico, conocer las causas reales de ello, pero también es cierto lo que se exponía en el texto, al afirmar rotundamente, “para que consten siempre en la historia de un periódico que desde su primera página ha sido eco fiel y único del Cuerpo de la Guardia civil”. De ello hay que significar, tras la lectura de los 173 números publicados, que ello es cierto, pues todavía no existía una publicación oficial periódica de la Benemérita.
En la finalización del artículo se vislumbra la posible causa real de lo que estaba sucediendo ya que se trataba de un periódico que, siendo el único que se dedicaba a la Benemérita, reproducía tanto los textos oficiales de mayor interés emitidos desde la Inspección General del Cuerpo, como los servicios más destacados de los guardias civiles en las diferentes provincias.
En su último párrafo se decía: “Como que nuestros adversarios llevan por norte en su guerra, eso que se llama especulación o interés mezquino, en la creencia que nosotros hemos tenido un lucro en alto grado, nos ponen en el caso de referir un hecho que nunca hubiéramos referido, y es que el Director del Guía del Guardia civil, ha dado de su bolsillo particular desde 1º de octubre de 1850 a 30 de junio de 1855, sesenta y nueve mil quinientos treinta y dos reales, de socorro a diferentes personas, según los documentos que obran en su poder; que habiendo dirigido a la vez dos y tres periódicos más, cesa hoy con menos intereses que tenía el día que publicó el primer número del Guía”.
Hay que significar José Díaz Valderrama no pertenecía a la Benemérita y ni siquiera consta que hubiera sido militar. Autor de diversas obras, destaca lo publicado en la Gaceta de Madrid, de 8 de agosto de 1850. Allí se pondría en valor su obra titulada “El granadero Luis”, dedicada al Ejército, publicándose en una elogiosa y extensa reseña donde tras poner al escritor en valor, se afirmaba: “hace un gran servicio a su patria”.
Tres años después del cierre del “Guía del Guardia Civil”, publicaría un interesante libro de 469 páginas, titulado “Historia, servicios notables, socorros, comentarios de la cartilla, y reflexiones sobre el Cuerpo de la Guardia Civil: dedicada a S.A.R. el Príncipe de Asturias”. Concretamente fue editado en 1858 en la madrileña Imprenta de José María Ducarcal.
El periódico “Guía del Guardia Civil”, sería relevado pocos días después por "El Mentor de la Guardia Civil", que el 15 de agosto de 1855 sería declarado periódico oficial del Cuerpo, precedente del actual “Boletín Oficial de la Guardia Civil”. Como se verá en los próximos artículos, Algeciras y el Campo de Gibraltar, continuarán siendo algunos de los escenarios de la Benemérita.
(Continuará).
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