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martes, 1 de septiembre de 2026

LA GUARDIA CIVIL EN ALGECIRAS (LIV). CONDECORADO UN GUARDIA CIVIL DEL PUESTO DE ALGECIRAS EN 1857.


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR" el 15 de junio de 2026, pág. 14.


El original está ilustrado con una fotografía en blanco y negro.



La consulta y estudio de las fuentes hemerográficas es fundamental para la historiografía de cualquier institución. Afortunadamente, en el caso de la Benemérita, su creación, normativa y actividades están plenamente acreditadas desde el mismo momento de su puesta en marcha en 1844. Y no sólo por la amplia y detallada documentación que se custodia en la Sección de la Guardia Civil del Archivo General del Ministerio del Interior y en el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, además de la obrante en el Instituto de Historia y Cultura Militar. 

La prensa emanada de instituciones oficiales y entidades particulares de la época, constituyen también un buen ejemplo de ello. De lo que realmente no existía es difícil encontrar algo publicado.

Por ello, hay que seguir poniendo en valor, entre otras, las fuentes hemerográficas. En esta ocasión es obligada la referencia al periódico “El Mentor del Guardia Civil”, núm. 95, correspondiente al 21 de julio de 1857. En la parte dedicada a difundir los servicios más relevantes prestados por fuerzas del Cuerpo en los diferentes Tercios, se destacaba uno prestado en la provincia de Cádiz, concretamente por el puesto de Algeciras en la noche del 26 de junio anterior.

Resultaba que se había fracturado la puerta de un almacén de ropas, robándose cerca de 12.000 reales en plata. Al tener noticia de ello el comandante de puesto de la Guardia Civil de Algeciras, sargento graduado y cabo 1º de Infantería Pedro Martínez Díaz, se iniciaron “las más activas diligencias para el descubrimiento y captura de sus autores”. Fruto de las intensas gestiones practicadas se procedió a la detención de, “dos ladrones, ocupándoles nueve llaves ganzúas y otra porción de herramientas, con las cuales verificaron la fractura”. 

El II Duque de Ahumada, inspector general del Cuerpo, según se hacía constar expresamente, “se ha enterado con aprecio de este buen servicio que prestaron el referido comandante del puesto y guardia 1º Antonio de los Santos”.

Otro servicio relevante fue publicado en “El Mentor del Guardia Civil”, núm. 100, de 16 de octubre de 1857. Resultó que el día 18 del mes anterior se presentó al mentado cabo 1º Martínez en el puesto de Algeciras, el cabo 1º Antonio Benzo Suárez. Éste era el comandante de puesto de La Línea, demarcación entonces perteneciente al municipio de San Roque. Entre ambos, se procedió esa misma noche a la detención de, “otro criminal autor de dos asesinatos”, siendo puesto a disposición de la autoridad competente.

Seguidamente se citaba otro servicio liderado por el citado cabo 1º Martínez, quien auxiliado por los guardias civiles Antonio Santos e Isidro García, había procedido en la noche del 28 de septiembre a la detención de “dos criminales que habían cometido un robo de caballerías”, a un vecino de Vejer de la Frontera.

Igualmente, dicho cabo 1º, comisionó posteriormente a los dos guardias citados, “para la captura de otro criminal que había robado 27 cerdos, los que fueron rescatados y devueltos a su dueño, poniendo al reo a disposición de la autoridad competente”.

Tal sucesión de actuaciones policiales, junto a otras más, motivó que “el señor comandante de la provincia”, 2º comandante Benito Artalejo Garrido, solicitase al II Duque de Ahumada, como inspector general del Cuerpo, que el mentado comandante de puesto de Algeciras, fuese felicitado, “por su celo y actividad”. Consecuente con ello, el teniente general Francisco Javier Girón Ezpeleta, respondió que, “se ha enterado con satisfacción, teniendo presentes las buenas circunstancias del expresado individuo para sus adelantos en la carrera”.

En ocasiones, los meritorios servicios practicados por aquellos guardias civiles de Algeciras eran acreedores, no ya de sendas felicitaciones del inspector general de la Benemérita, del comandante general del Campo de Gibraltar o del gobernador civil de la provincia de Cádiz, sino también de condecoraciones extraordinarias otorgadas por la reina Isabel II.

Tal fue el caso de un importante servicio prestado en Algeciras, que fue publicado en “El Mentor del Guardia Civil”, núm. 113, de 8 de diciembre de 1857. El reiterado cabo 1º Martínez había dado cuenta detallada de lo sucedido en escrito de fecha 19 de septiembre anterior, y el II Duque de Ahumada, había dado minuciosa cuenta de su contenido al Ministerio de la Guerra, en escrito fechado el 24 de dicho mes, completado por otro de 1º de octubre siguiente.

El asunto concreto del que había dado novedades el comandante de puesto de Algeciras trataba, “sobre la importante captura que con la fuerza a sus órdenes que menciona, había hecho de los tres ladrones y un criminal de dos asesinatos”. Además, dichos delincuentes, “trataban de organizar una gavilla de quince a veinte individuos de su clase en la vecina plaza de Gibraltar, y fueron puestos a disposición del juez de 1ª instancia del partido de San Roque”.

Fruto de ello, Isabel II, por real orden de 26 de noviembre siguiente, “se ha servido conceder al guardia 1º de la propia arma y tercio, Antonio de los Santos y Pérez, la cruz pensionada de María Isabel Luisa”, que el propio II Duque de Ahumada le había propuesto. A dicha condecoración, pensionada, se le añadían, “diez reales de vellón al mes, en recompensa del arrojo y distinguido mérito que contrajo en dicho servicio echándose al mar para lograr la aprehensión de dos de los referidos criminales que buscaban en él su salvación”.

Hay que significar que esta real orden estaba suscrita por el ministro de la Guerra, capitán general de la Armada Francisco Armero Fernández de Peñaranda, que era sevillano, y había sido en una época anterior, ministro de Marina. Muy poco antes, por real decreto de 15 de septiembre de ese mismo año, había sido nombrado presidente del consejo de ministros, en sustitución del capitán general del Ejército Ramón María Narváez Campos, que había presentado su dimisión. Igualmente había sido nombrado ministro de la Guerra, por otro real decreto de misma fecha, en sustitución del capitán general del Ejército Francisco de Paula Figueras Caminals, y por un tercer real decreto de dicha fecha, se dispuso que se encargase interinamente del despacho del Ministerio de la Gobernación, cesando el 25 de octubre siguiente por un cuarto real decreto, tras ser nombrado para dicho cargo Manuel Bermúdez de Castro, que anteriormente había sido ministro de Hacienda.

(Continuará).

 

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