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sábado, 15 de marzo de 2014

LXXV ANIVERSARIO DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR DE ZARAGOZA (1927-2002).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en el nº 247 correspondiente al mes de diciembre de 2002, de la Revista "ARMAS", págs. 66-72. 

Los originales están ilustrados por diez fotografías en color y tres en blanco y negro.


Real Decreto de 20 de febrero de 1927: "Se crea en Zaragoza, ubicándola en el campo de maniobras de Alfonso XIII, la Academia General Militar, en la que ingresarán por oposición quienes deseen ser oficiales de las escalas activas de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros e Intendencia".


Así comenzaba hace 75 años, la base primera de un extenso y motivado decreto que reorganizaba la enseñanza profesional y técnica de los oficiales del Ejército español que estaba finalizando victoriosa y definitivamente unas largas y duras campañas en Marruecos.

La base segunda de dicha norma, que le había sido presentada para su aprobación al Rey Alfonso XIII por el ministro de la Guerra Juan O’Donnell Vargas establecía que:

"La Academia General Militar tiene por objeto educar, instruir y preparar moralmente a los futuros oficiales, afin de darles el espíritu, el compañerismo, temple de alma, dignidad y austeridad que exige la profesión de las armas en todas sus especialidades, enseñándoles, al propio tiempo los conocimientos generales precisos para la profesión militar, que es una, y cuyo buen nombre interesa por igual a todos, así como el conocimiento del material y su manejo y empleo en las distintas Armas".


Antecedentes históricos.


La preparación de hombres en el ejercicio del "arte de la guerra" es un hecho cuyo origen obliga a remontarse muchos siglos, creándose desde los inicios de la milicia centros e instituciones militares, entre los que se puede destacar la Compañía de los "Cien Donceles" que, al servicio inmediato del Rey Alfonso XI, fue creada en 1340.

Posteriormente y tras finalizar la Reconquista surgieron las "Escuelas de Artillería" de Burgos y Sevilla, los seminarios para la reforma de la Infantería en Milán, Venecia, Nápoles, Sicilia, Orán y Cerdeña, llegando a ser, en el año 1674, la "Escuela de Flandes" la que mayor impulso dio al estudio del arte de la guerra.

Durante el reinado de Carlos III se vio la necesidad de romper con las Academias heterogéneas -algunas de las cuales habían nacido fruto de la iniciativa privada- y crear en el año 1763 en Segovia un establecimiento central que se denominó "Colegio Militar de las Armas de Artillería e Ingenieros".

Al iniciarse en 1808 la Guerra de la Independencia contra el invasor francés surgió la necesidad de formar más oficiales para las nuevas tropas que se encuadraron, naciendo así los llamados "Colegios Generales" que convirtieron en cadetes a los "Voluntarios del Batallón de Honor", compuesto por estudiantes de la Real Universidad de Toledo. El primer Colegio se estableció en 1809 en Sevilla, pasando posteriormente por Cádiz y Granada hasta que fue cerrado en 1823.

Apenas dos años después se abrió un nuevo colegio militar en Segovia y en 1833, con ocasión de la primera Guerra Carlista, fue necesario organizar numerosas escuelas de soldados distinguidos para formar nuevos cuadros de mando.

Finalizado el conflicto se creó en Madrid en 1840 un nuevo colegio militar de todas las Armas que seis años después fue trasladado a Toledo, si bien como consecuencia de los avatares políticos del momento se procedió poco después a su cierre, volviéndose a nutrir principalmente el Ejército de los cadetes de los Cuerpos y de los colegios particulares de las diferentes Armas.


Las Epocas de la Academia General Militar.

Primera Epoca (1882–1893).


El 20 de febrero de 1882 se creó en Toledo, durante el reinado de Alfonso XII, la primera Academia General Militar para lo formación de todos los oficiales del Ejército, sucesora del desaparecido "Colegio General de todas las Armas", siendo encomendada su dirección al general José Galbis Abella, cuyo objetivo dejó bien claro: "El ideal que perseguimos es unir los lazos indisolubles a todos los que pertenecen a la gran familia militar".

Las instalaciones escogidas para su ubicación fueron las del histórico Alcázar en donde hasta entonces estaba la Academia de Infantería. El 5 de febrero de 1883 se aprobó su reglamento y el primer curso comenzó quince días después con 274 cadetes de nuevo ingreso más otros 58 procedentes que ya estaban en la de Infantería.

El nuevo sistema pedagógico implantado en la misma se consideró como muy avanzado en relación al de otras instituciones docentes de la época, combinándose teoría y práctica, creándose laboratorios y gabinetes, así como realizándose numerosos ejercicios en el campo que se completaban con un campamento al final del curso.

Esta 1ª Época de la Academia General Militar transcurrió íntegramente en Toledo y desarrolló sus funciones a satisfacción de todos, principalmente del Rey Alfonso XII, que la distinguió con su afecto, y de su esposa, la Reina María Cristina de Habsburgo, bisabuela del actual Rey Juan Carlos I, que bordó personalmente con sus propias manos una bandera que hizo entregar el 17 de julio de 1886 y que hoy día, más de un siglo después, orgullosamente ostenta la actual Academia General Militar de Zaragoza.

Desgarciadamente y fruto de un cuestionable cambio de la política de enseñanza militar un real decreto de 8 de febrero de 1893 suprimió la Academia General, volviendo a ubicarse en el Alcázar toledano la de Infantería, mientras que los pertenecientes a otras Armas y Cuerpos marcharon a otras ciudades.


Segunda Epoca (1927-1931).


Casi veinticinco años después, el teniente general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, jefe del Gobierno y antiguo cadete de la 1ª Epoca de la Academia General, propuso al Rey Alfonso XIII su restablecimiento, si bien se buscó una ubicación distinta a la de Toledo, donde continuaba funcionando la Academia de Infantería.

Entre las ciudades que se barajaron para su nueva ubicación prevaleció la de Zaragoza, entre otras razones por la muy importante de contar con uno de los campos de maniobras de San Gregorio, uno de los mejores de Europa. Con la publicación del citado real decreto de 20 de Febrero de 1927, el antiguo espíritu de la "General" volvía a renacer, surgiendo así su 2ª Epoca.

El 14 de marzo se nombró la comisión organizadora y el 17 de diciembre se dictaron dos importantes reales órdenes circulares al respecto, aprobándose su programa general de instrucción y método de enseñanza (Táctica y armamento-Organización y educación militar-Descriptiva y topografía-Geografía e historia militar-Ciencias aplicadas-e Idiomas) así como su plantilla de jefes y oficiales profesores (6 tenientes coroneles, 20 comandantes, 30 capitanes y 24 tenientes) y la de las unidades de tropa de apoyo consistentes en tres compañías de Plana Mayor, Infantería y Ganado, todo ello bajo el mando de un general de brigada en calidad de director y de un coronel como jefe de estudios.

Por real orden de 4 de enero de 1928 se nombró por expreso deseo del Rey Alfonso XIII, como director de la misma al presidente de la comisión organizadora, el general más joven de Europa y veterano de las campañas de Marruecos, Francisco Franco Bahamonde.

En el emplazamiento escogido se levantaron bajo la supervisión y dirección ténica del teniente coronel Vicente Rodríguez Rodríguez y el comandante Antonio Parellada García, pertenecientes al Arma de Ingenieros, unos impresionantes edificios de estilo mudéjar aragonés moderno, con "un señorial patio de armas que nunca olvidarán los que en él tuvieron el honor de formar", tal y como afirma el coronel -antiguo alumno y posterior profesor de la misma- Julio Ferrer Sequera, en su magnífica, voluminosa y brillante obra "La Academia General Militar. Apuntes para su historia", editada en 1985 por Plaza&Janes.

El 5 de octubre de 1928 se inició la apertura del primer curso de la 2ª Epoca con 214 cadetes, contándose con la presencia en la ceremonia del presidente del gobierno acompañado de numerosas autoridades civiles y militares. Casi dos años después -el 5 de junio de 1930- el Rey Alfonso XIII entregaba personalmente en un solemne acto al general Franco la antigua bandera de la "General" que su propia madre había bordado 43 años antes.

Si avanzado había sido el sistema pedagógico de la 1ª Epoca, más aún lo fue el de la 2ª, cuyo código ético quedó acrisolado en el "Decálogo del Cadete", formado por diez breves artículos que desde entonces y con muy pequeñas variaciones, los cadetes vienen memorizando desde el primer día de su ingreso.

Desgraciadamente una vez más un cambio de la política de la enseñanaza militar -en este caso como consecuencia de la proclamación de la 2ª República- motivó que el 30 de junio de 1931 fuera decretada la disolución de la Academia General.

Por ella habían pasado tres promociones con un total de 728 cadetes de los que casi la mitad morirían durante la trágica Guerra Civil que comenzaría apenas un lustro después.

El general Franco les despidió el 14 de julio de 1931 con un emotivo y vibrante discurso que contenía la más profunda definición del concepto de disciplina: "¡Disciplina! ..., nunca bien definida y comprendida, ¡Disciplina! ..., que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera. ¡Disciplina! ... que reviste su verdadero valor cuando el pensamiento aconseja lo contrario de lo que se nos manda, cuando el corazón pugna por levantarse en íntima rebeldía, o cuando la arbitarriedad y el error van unidos a la acción del mando. Esta es la disciplina que practicamos. Este es el ejemplo que os ofrecemos".


Tercera Epoca (desde 1940).


Tras finalizar la Guerra Civil, por Ley de 27 de Septiembre de 1940 y a propuesta del bilaureado teniente general José Enrique Varela Iglesias -ministro del Ejército- se volvió a restablecer por el Generalísimo Franco -nuevo jefe del Estado- la Academia General Militar en la capital aragonesa, siendo su primer director el general de brigada Francisco Hidalgo de Cisneros y Manso de Zúñiga.

Tras salvar no pocos obstáculos y múltiples carencias -propias de una dura posguerra- el 15 de septiembre de 1942 ingresaban en la Academia General Militar de Zaragoza un total de 170 caballeros cadetes pertenecientes a la I Promoción de la 3ª Epoca, coincidiendo precisamente este año de 2002 su LX aniversario. El 2 de diciembre volvía "la Bandera de la Reina" a su destino secular, siendo desde entonces y hasta la actualidad besada por todos sus cadetes en el sagrado acto de la jura.

El "espíritu de la General" volvía a renacer. Tal y como establecía la norma restauradora, la Academia General Militar "tendrá por finalidad educar, instruir y preparar moralmente a los futuros Oficiales del Ejército para las virtudes militares, que exige el cumplimiento del deber, el patriotismo, la disciplina y el compañerismo, base principal de una fuerte y estrecha colaboración, al propio tiempo que se les proporciona los conocimientos generales precisos para la profesión militar, en orden a la organización, armamento, material e intervención en el combate de las diversas Armas y Cuerpos. Lograr la unidad de procedenciade indiscutibles ventajas, al vivir un mismo ambiente de generosa camaradería y fraternal estimación, un idéntico pensar y sentir, que lleva a los corazones de la juventud militar la emotividad de un compañerismo efectivo fecundo, que rebase los estrechos límites de lo personal y particular para alcanzar los más altos destinos de la gran colectividad militar".

Desde entonces -este año ha ingresado la LXII Promoción de la 3ª Epoca- han venido formándose en "el solar zaragozano"durante el primer ciclo de su enseñanza militar los oficiales de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros e Intendencia. 

El segundo ciclo se realiza en sus respectivas Academias Especiales de Arma o Cuerpo, volviendo todos a la Academia General Militar para recibir el despacho de teniente en una solemne ceremonia que presiden el Rey o el Príncipe de Asturias.

A partir de 1951 -coincidiendo con la X Promoción de la "General"- la primera promoción de cadetes de la Guardia Civil, cuerpo de naturaleza militar que entonces se nutría al igual que el de la Policía Armada, de oficiales de Infantería y Caballería. 

Si bien el benemérito Instituto continúa formando allí durante el primer ciclo a sus cadetes junto a sus compañeros del Ejército, la Policía Nacional sólo pudo formar a cuatro promociones en el periodo (1979-1984) ya que su fusión con el Cuerpo Superior de Policía dando lugar al Cuerpo Nacional de Policía -de naturaleza civil- eliminó el carácter militar que anteriormente tenía.

También se estuvieron formándose en su primer periodo los licenciados universitarios que habían accedido a los cuerpos Jurídico, Intervención, Sanidad, Veterinaria y Farmacia. Asimismo también se han formado allí oficiales procedentes de otros países amigos de España.

Mención especial merece la presencia e integración en la XIV y XLIV Promociones, de nuestro Rey Juan Carlos I y su heredero, el Príncipe Felipe, en los periodos 1955-7 y 1985-6, respectivamente y que sin duda han constituido un gran y significativo hecho en quienes tienen la gran responsabilidad de ejercer el mando supremo de las Fuerzas Armadas.


La Academia del siglo XXI.


Actualmente la Academia General Militar de Zaragoza está considerada como uno de los mejores centros de enseñanza militar del mundo, dotado de magníficas y modernas instalaciones en donde se imparten las areas de Matemáticas, Física e Informática, Ciencias Jurídicas y Sociales, Economía y Administración, Idiomas, Táctica y Logística, Sistemas de Armas e Instrucción y Adiestramiento. Dispone de gabinetes de transmisiones, telemática, electrónica, artificios, motores, guerra NBQ, informática, sala de táctica y laboratorio de idiomas.

Cuenta también con pistas de tenis y atletismo, campo de rugby, piscina y pista de obstáculos así como con un complejo polideportivo dotado de piscina climatizada, pistas de squasch, sala de musculación y diversas canchas cubiertas. 

Por supuesto no podían faltar las galerías de tiro con arma corta, tiro neumático, arma larga, picadero, pista de saltos hípicos y tatami de artes marciales y esgrima, junto al extenso campo de maniobras de San Gregorio, que hoy día, al igual que hace 75 años, constituye una de las principales razones de estar.

Por último citar el magnífico museo específico que alberga una curiosa colección de uniformes de diferentes épocas -tanto nacionales como extranjeros-, útiles, objetos, equipos, pertrechos, fotografías así como una interesante y variada colección de armamento ligero y sus municiones que junto a las diferentes piezas de artillería y carros blindados y de combate que se exhiben en los jardines y explanadas de la Academia General Militar, constituyen obligada visita para el aficionado al armamento y la historia militar.

2 comentarios:

  1. Ahora falla enseñarles a MANDAR , a saber MANERA .Salen tenientes que no saben mandar soldados porque no maman el campo ni la milicia ,eso si saben mucho ingles.

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  2. Los cadetes salen de la Academia a siendo "pistolos". Con el tiempo, algunos se hace Jefes.

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